UBA XXII es el lugar donde se ejerce el derecho a estudiar. Donde los alumnos de cada unidad penitenciaria tienen derechos y obligaciones. Es uno de los caminos por los cuales los internos se mantienen en contacto con la sociedad.

Los detenidos de distintas edades se incorporan al programa sin que nadie los obligue, venciendo innumerables dificultades, fijando la vista en un horizonte que vaya más allá de las rejas, en síntesis eligiendo la senda del estudio y el conocimiento adquirido para que la misma los devuelva a la libertad. Demostrando que si bien el medio puede condicionar al hombre, éste tiene a su vez la capacidad de modificar el medio que lo rodea.

Este programa se ha convertido en una referencia tanto nacional como internacional y ha ido creciendo con el correr de los años y la incorporación de nuevos estudiantes. De hecho desde 2010, UBA XXII tiene presupuesto propio y puede adquirir insumos indispensables para enseñar en las cárceles y contratar medios para que los docentes se trasladen hasta las unidades penitenciarias.