Princesa Bari (Bari Gongju): De Abandonada a Heroína

Antonio J. Doménech del Río, Universidad de Málaga

 

Uno de los mitos más importantes y conocidos dentro del chamanismo coreano es el de la Princesa Bari (Bari Gongju), o también conocido como el de la Princesa Abandonada¹. Esta es la historia de la séptima y última hija de un rey que no consiguió tener ningún hijo varón. El mito se centra en la vida de esta diosa chamánica, la Princesa Bari, que fue abandonada al nacer por sus padres debido a su sexo, pero su viaje al otro mundo en busca del elixir de la vida hace que vuelva a nacer. Después de cumplir con éxito su misión, la princesa se transforma en una diosa capaz de ayudar al alma de los muertos a pasar de este mundo al otro. Una diosa poderosa que acompaña a los espíritus de los muertos en su viaje desde este mundo terrenal al paraíso del más allá.

El mito chamánico de la Princesa Bari recitado durante los gut dedicados a acompañar los espíritu de los difuntos en su paso hacia el otro mundo ha tocado durante muchos siglos el corazón de muchas mujeres coreanas, que como Bari, han sufrido en sus propias vidas las equivocaciones de sus padres y han tenido que sacrificar sus vidas en aras de la piedad filial. Este amor filial ha sido considerado durante siglos la máxima virtud dentro de la sociedad coreana y la Princesa Bari se convirtió en una heroína ética que era puesta como modelo a seguir por parte de las mujeres. Es un poema épico que presenta la figura de la Princesa Bari como el ideal de la mujer coreana. En ella se encarna las virtudes del modelo de mujer confuciano: la devoción, el coraje, y el aguante.²

Además, a un nivel más allá de los límites familiares, la Princesa Bari se convirtió también en una heroína nacional que salva al rey y, por tanto, ejemplo de piedad filial para el país. Es una mujer que es capaz de ofrecer su propia vida por el bien de éste.

Y un tercer nivel en el que la princesa Bari se convierte en modelo para las mujeres es el religioso. Ella es una mujer que a pesar de haber sido abandonada por sus padres es capaz de sacrificarse por ellos. Pero es esta capacidad de sacrificio y todos los peligros y dificultades por las que se ve obligada a pasar lo que la hacen superar su naturaleza terrenal para convertirse en la diosa chamánica que acompaña a los espíritus de los muertos. Ella recibe el reconocimiento por su gran valor y capacidades como mujer. El gran papel que cumple como mujer es la clave de la historia que la hace ir más allá de su propia naturaleza humana para transformarla en divina³. En su naturaleza divina sirve de modelo especialmente para las mujeres chamanas; ella es considerada la primera entre todas las mudang y la madre de todas.

Pero el mito de la Princesa Bari va más allá de únicamente presentar un modelo para la mujer coreana que se ajuste a las convenciones sociales, sino que también da voz a las protestas de las mujeres en una sociedad patriarcal. La princesa Bari toma una función crítica dentro de los rituales escatológicos del chamanismo coreano. Esta canción chamánica, muga, se convierte en un comentario y una crítica al valor predominante en la sociedad coreana que sostiene la superioridad del hombre sobre la mujer. El relato de Bari Gongju resulta relevante tanto a las encargadas de transmitirlo y dramatizarlo, las mudang, como para su audiencia formada principalmente por mujeres que tenían que sufrir en sus propias carnes la discriminación de género.

Las creadoras de esta historia consiguen en la narración presentar a una protagonista que no acepta este mundo secular y es capaz de trascender las ofertas procedentes de este mundo. La Princesa Bari es capaz de mirar más allá de los premios inmediatos que ofrece este mundo para escoger las recompensas sagradas más allá de él y del rígido sistema confuciano. Ella presenta un modelo de mujer que desborda el ofrecido por la sociedad confuciana, donde el valor de una mujer es medido por su rol como esposa virtuosa, nuera obediente, y viuda casta. Pero la Princesa Bari ofrece un modelo que va más allá de estos límites tan estrechos4. Ella que es abandonada por sus padres, vive una vida ejemplar como hija adoptada, se casa sin el permiso paternal, vuelve a curar a sus padres por voluntad propia y por amor filial, rechaza seguir los pasos de su padre en el reino y elige su propio camino, todos estos son elementos que muestran a las mujeres que asisten a los ritos chamánicos y escuchan la historia, que es posible seguir otro camino y tomar decisiones propias que van más allá de las expectativas que la sociedad dominante tiene sobre la mujer. Ella sabe adaptarse a la realidad donde tiene que desenvolver su vida, pero sin dejarse aplastar por ella y sin renunciar a su lucha a que se le reconozca su dignidad y su ser mujer.

Notas:

1 El nombre Bari deriva de la palabra coreana beorida, que significa arrojar, tirar en español. Por tanto, el nombre de Bari Gongju literalmente puede traducirse como la “Princesa tirada o arrojada”. Otros nombres que recibe este mismo mito son los de Baridegi, la leyenda de la primera chamana, las siete princesas, etc.
2 Seo, Dae-Seok (1999), "The Legend of Princess Paritegi", Koreana 13: 2 (Summer 1999), p. 95.
3 Hong, Tae-Han. (2003), “Hanguk musoksinhwae natanan yeoseong juingongui seonggyeok – Barigongjureul jungsimeuro-” (El carácter de las protagonistas femeninas que aparecen en los mitos chamánicos – centrado en la figura de la Princesa Bari-), en DONGASIAGODAEHAKHOE(ed.), Dongasia Yeoseongsinhwa (Mitos femeninos de Asia Oriental), Seúl: Jimoondang, p. 294.
4 Pettid, Michael J. (2000), “Late-Choseon Society as Reflected in a Shamanistic Narrative: An Analysis of the Pari kongju muga”, Korean Studies 24, p. 122.