El modelo coreano de desarrollo y su transferabilidad

Por el Prof. Lytton L. Guimaraes
Grupo de Estudios de Asia, Centro de Estudios Multidisciplinarios
Universidad de Brasilia
mail: lyttonlg@terra.com.br

 

Entre el 30 de junio y el 1 de julio 2010, tuvo lugar en Washington un Foro Internacional - "Recasting the Korean Model of Development: Issues, Debates, and Lessons”- co-patrocinado por el Center for U.S. Korea Policy de Asia la Fundation, la Asociación Coreana de Economía, y la Asociación Coreana de Ciencia Política. El foro convocó a expertos internacionales a fin de explorar diversos aspectos de la experiencia de desarrollo de Corea del Sur. El programa incluyó los siguientes paneles: 1) orígenes del modelo coreano de desarrollo, 2) escenario internacional, 3) aspectos políticos, 4) aspectos sociales, 5) evolución del modelo coreano y su transferibilidad, y 6) el desarrollo económico de Corea como un modelo para la cooperación Sur-Sur. Varios artículos interesantes fueron presentados y debatidos. Dada la importancia del tema, vale la pena revisar brevemente y compartir con los lectores de este boletín algunas de las ideas y sugerencias que surgieron en estos trabajos seleccionados - algunas presentaciones no estaban plenamente disponibles en la conferencia.

Históricamente Corea del Sur era un país pequeño y relativamente pobre, pero los programas de desarrollo acelerado y el énfasis en sectores como la educación, la redistribución de la tierra, y la innovación tecnológica, además de la estabilidad democrática desde finales de 1980, han sido cruciales para convertir al país en una potencia industrial, con un papel relativamente importante en los planos regional e internacional. Sin embargo, la ambición latente o manifiesta para transformar a Corea del Sur en un centro de Asia Oriental de la paz y la cooperación está condicionada a la construcción y mantenimiento de la paz y la cooperación en la península coreana. En otras palabras, la integración regional y la cooperación dependerá de la paz y la cooperación entre las dos Coreas.

El desarrollo económico de Corea del Sur es considerado como uno de los más fenomenales en la historia mundial: logró la transformación de una economía agraria a una economía industrial dentro de aproximadamente dos décadas; la fase inicial de desarrollo económico la logró un Estado desarrollista y autoritario, que suprimió los derechos laborales y los salarios, y controlo y disciplinó al sector privado a través de auditorías, impuestos, servicios de inteligencia y represión policial; fuertes políticas industriales intervencionistas fueron también importantes instrumentos, el rápido desarrollo económico se basaba en una estrategia de industrialización orientada a la exportación, era relativamente igualitaria en términos de distribución del ingreso, como así también relativamente equilibrada entre las zonas urbanas y rurales.

Teniendo en cuenta su éxito en la consecución de desarrollo, varios de los paíse smenos desarrollados buscaron en Corea del Sur un modelo de desarrollo económico. Uno de los retos, sin embargo, es identificar aquellos aspectos de la experiencia de desarrollo coreana que serían aplicables en el siglo XXI, a otros países con diferentes experiencias históricas, culturales, políticas y económicas. Además, el clima internacional es hoy muy diferente y sería difícil, por ejemplo, adoptar estrategias y políticas al estilo coreano, como el trato desigual de las empresas nacionales y extranjeras. Un desafío adicional sería el de adoptar el modelo de Corea del Sur sin algunas de las limitaciones políticas, sociales y económicas impuestas por los gobiernos autoritarios durante los primeros años del proceso de desarrollo. Corea del Sur logró un rápido crecimiento económico casi simultáneamente con su democratización. En este sentido, Corea del Sur podría ser un buen modelo para los países menos adelantados. Es evidente que el rápido crecimiento económico no fue posible debido a la dictadura, sino a pesar de la dictadura. No obstante estos y otros posibles retos, Corea del Sur tiene una importante experiencia que contar sobre su experiencia de desarrollo.

En la década de 1960 muchos de los países menos desarrollados y Corea del Sur se encontraban en el mismo nivel en términos del ingreso nacional. Sin embargo, Corea del Sur y mayoría de estos países han mostrado desde entonces diferentes caminos de crecimiento. En la actualidad parece haber un consenso general por cuanto un mal gobierno es funciona como un serio obstáculo para el crecimiento económico. Por lo tanto, repensar la experiencia de Corea desde la perspectiva de la corrupción y el desarrollo podría ser útil para los países menos desarrollados. Corea fue altamente corrupto y políticamente no democrática durante la mayor parte de su proceso de desarrollo temprano. Sin embargo, había un sistema de partidos plural, algo que permitió una cierta competencia por el poder, y la competencia se convirtió en un factor continente de la corrupción. Por otra parte, muchos de los países menos desarrollados han mantenido un sistema de partido único.

La libertad de expresión y de prensa, aunque muy reprimida, una burocracia relativamente fuerte y autónoma, y la educación universal, también contribuyeron a la lucha contra la corrupción. Por lo tanto, Corea del Sur podía lograr mejores resultados económicos porque la corrupción estaba contenida, especialmente en el nivel superior, debido a la democracia que si bien era limitado, era menos limitado que en la mayoría de los países menos desarrollados. Además, los cambios democráticos del gobierno ayudaron a disminuir los regímenes de corrupción de los gobernantes o sus principales colaboradores. Así, la experiencia de Corea del Sur implica que la libertad política y un sistema transparente de reclutamiento que asegure una burocracia autónoma y competente podría ayudar a los países menos desarrollados para aprovechar su potencial.

La verdadera enseñanza de los logros coreanos no es la función del gobierno en el desarrollo económico, sino del hecho de que fue capaz de construir la capacidad de las empresas y con ello, un crecimiento sostenido durante varias décadas. El crecimiento sostenido no es fácil, y hay numerosos casos de reforma macroeconómica donde se dio una recuperación inmediata que no pudo ser sostenida, y, finalmente, la economía cayó en una nueva crisis. Por lo tanto, sin un cierto grado crítico de las capacidades, el crecimiento tiende a ser de corta duración o de duración no sostenida. La economía coreana ha sentado las bases para la transición de un país de ingresos medios a un país de altos ingresos, mediante la creación de capacidades tecnológicas a lo largo de la decada del ochenta. La tasa de matrícula universitaria pasó de estar alrededor del 10% en 1980, a superar el 70% en 2000. La relación I+D / PBI fue de 0,7% en 1980, y aumentó a casi el 2% en 2000. En contraste, la relación del comercio / PBI estaba ya lato en un porcentaje del 70% en 1980, y se mantuvo alrededor de ese nivel en 2000. Estas cifras indican claramente que la construcción de capacidades asociada a la educación universitaria y a I+D han hecho posible la transición de un ingreso medio-alta a un ingreso alto.

En 2009 Corea del Sur se convirtió en el primer país receptor que accedió a la OCDE-DAC, el club de los donantes. La historia del éxito ha atraído mucho interés por parte de los países menos desarrollados, pero pocos canales para aprender sobre la experiencia de desarrollo económico de Corea se han ofrecido de manera sistemática y efectiva por el gobierno coreano y las instituciones. La posibilidad de transferir la experiencia de Corea a otros países necesita un estudio más profundo y una atención especial de parte de las autoridades e instituciones coreanas, habida cuenta de su nuevo papel y sus nuevas tareas como nuevo donante emergente en la sociedad internacional.