Infectado con la farmacia
“El origen de mi vocación nació en mi infancia. Nació conmigo, por algo que me ocurrió muy tempranamente. Tuve polio antes de cumplir tres años, se
sabía muy poco acerca de la enfermedad.
Pero lo cierto es que cuando descubrieron que tenía la enfermedad –por lo que tengo una dificultad para caminar–, una de las cosas que me recomendaron fue que tomara baños de mar y me hiciera masajes en la pierna derecha que era la que tenía más afectada.
Eso me condujo al Uruguay, donde teníamos parientes, era el año 1921, cumplí los tres años allá.Tomé muchos baños y me hizo muy bien. Simultáneamente eso me puso en contacto con la familia uruguaya que teníamos diseminada por allá. Uno de ellos tenía una farmacia
y así me contacté con la farmacia, y en cierta manera con la farmacia de antes. En aquella época tenía mucho atractivo, porque había frascos de colores, muchos olores, aromáticos algunos,
otros más fuertes, muchas cosas que
aún recuerdo... Bueno, de cualquier
manera yo quedé infectado con la farmacia
en el Uruguay.”
“La matemática no me entraba muy
fácil”
“Fui a varios colegios primarios, yo
vivía en Recoleta. (…) El colegio secundario
lo hice en el Colegio Nacional
Manuel Belgrano.Ahí conocí un laboratorio
de ciencias naturales, uno de química,
otro de física. Me entusiasmé con
esas cosas. No todos los profesores
eran maravillosos, los que me enseñaban
matemáticas, por ejemplo, no dieron
en la tecla conmigo, y la matemática
no me entraba muy fácil. Lo cual es
singular porque después fui profesor
titular de matemáticas en la UBA, quizá
como una compensación a posteriori.
El hecho de que siempre tuviera dificultad
para entender la matemática
como me la explicaban me orientó
para el lado de las otras ciencias. Yo
quería estudiar química, pero no la química
de Ciencias Exactas, porque en
Ciencias Exactas había mucha matemática,
y además yo tenía la impronta de
la niñez con la farmacia.Pensé que otra
manera de estudiar química era estudiando
en Farmacia. Me decidí y me
inscribí en la Facultad de Ciencias
Médicas, que así se llamaba en aquella
época. Ahora se llama Facultad de
Medicina porque existe una de Farmacia,
pero en aquella época un mismo
cuerpo directivo regía las tres casas:
Medicina, Farmacia y Bioquímica, y
Odontología. Era el año 1937.”
“Descubrí que sabía poco”
“El ingreso a la universidad fue en el
año ’37. Después que di la primera
materia me ofrecieron un cargo de ayudante
de física y ya en el año ’38 lo fui.
Con el tiempo ingresé, cambié de física
y pasé a fisicoquímica en la misma
facultad. Me recibí de farmacéutico en
cuatro años con bastante buena fortuna
porque fui el mejor promedio y
saqué la medalla de oro.
Después de que me recibí de farmacéutico
descubrí que sabía poco.Había
estudiado la química que me habían
enseñado ahí, pero tenía bastantes críticas
a toda la enseñanza de la farmacia
en aquella época, y empecé a notar la
falta de las ciencias exactas. Me vi frente
a un problema, cómo completar mi
preparación, porque la carrera de bioquímica
se hacía cursando dos años
posteriores a farmacia. Pero yo para
hacer esos dos años quería prepararme
mejor en las ciencias básicas.
Finalmente encontré la solución inscribiéndome
en el profesorado secundario.
Vi que tenía profesores excelentes,
todos profesores universitarios,
que tenían pocos alumnos, que la enseñanza
era muy tutorial, me pareció
muy bien. Entonces retrasé un poco mi
carrera de bioquímica. Me inscribí en
el profesorado secundario y ahí estudié
análisis matemático, geometría analítica,
física, físico-química, aprobé una
cantidad de materias por equivalencia
y en poco tiempo estaba a punto de
recibirme de profesor de química
secundario. Pero aparecieron las materias
de docencia, de práctica de la enseñanza,
que me hacían perder mucho
tiempo, así que decidí que basta. Ya
había aprendido lo que quería y abandoné
el resto y decidí recibirme de bioquímico,
cosa que hice. Eso fue en el
año 1943/44”.
Sus grandes maestros
“Comencé a ser ayudante de la materia
físico-química, esa materia se enseñaba
dentro del conjunto de materias
que dirigía el Dr. Houssay, en el Instituto
de Fisiología, en la Facultad de Ciencias
Médicas. Eso era muy importante
porque el Instituto de Fisiología era un
instituto de investigación único en el
país. El Dr. Houssay era el único full
time que había en la Universidad en
aquel momento.Yo tenía el laboratorio
de la cátedra de físicoquímica que enseñaba
farmacia fundamentalmente, pero
funcionaba dentro del instituto, estaba
en contacto con todo el funcionamiento
de ese Instituto. En ese momento se
estaba gestando el Premio Nobel del
Dr. Houssay, era el año 1944-45, el Premio
Nobel se lo dieron en el ’47.
Bueno, lo cierto es que pensé en
hacer mi tesis doctoral, no estaba pensando
tanto en la profesión. (...) Yo quería
hacer una tesis experimental y la
hice. Hice una tesis experimental muy
singular porque tuve muy poca guía
para hacerla, lo cierto es que tardé dos
o tres años y terminé mi tesis doctoral,
la presenté y sacó el premio Facultad, a
pesar de que yo creo que es una tesis
que no es perfecta ni mucho menos,
porque le faltó una guía que no tuve,
estuve muy solo para hacerla. Cuando
terminé me ofrecieron un cargo de jefe
de laboratorio de análisis clínico en un
instituto de investigaciones de la Facultad
de Medicina, que era el Instituto de
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UBA
encrucijadas
Investigaciones cardiológicas, que dirigía
el doctor Alberto C.Taquini, y acepté.
Acepté porque se hacía investigación
clínica, me dejaba mucho tiempo
libre también, y durante parte de ese
tiempo pude redondear mi tesis.
Me ofrecieron también otro cargo en
la Oficina de Química Nacional. Me
interesó porque iba a aprender un
poco de química analítica aplicada.
Estuve seis meses, lo suficiente para
aprender todo lo que era nuevo y atractivo.
Y ya estaba llegando al final de lo
atractivo del nuevo ambiente cuando
me avisaron de que había aparecido un
llamado para reclutar a un becario para
trabajar en un instituto nuevo. (…)
En esa época, fue cuando lo echaron
a Houssay de la Universidad, el preperonismo.
Sería 1944 cuando lo echaron
porque firmó un documento
pidiendo la solidaridad americana y
efectiva en pro de los aliados en mérito
a los tratados firmados, lo dejaron
cesante, lo echaron de la facultad.
Y ahí entonces fue cuando la solidaridad,
personas de bien del país, le crearon
un Instituto a Houssay, el Instituto
de la calle Costa Rica y Julián Álvarez,
junto con el apoyo de la familia Braun
Menéndez y de científicos del exterior,
que le dieron la biblioteca, aparatos,
equipos, y pudo montar un laboratorio
en un petit hotel donde el Dr. Houssay
retomó su investigación.Ahí se refugiaron
todos los profesores de fisiología,
prácticamente de todo el país, que
renunciaron en solidaridad con él o
habían sido dejados cesantes.
No fue a ese instituto que yo fui, sino
a uno que se iba a dedicar a la bioquímica,
sobre todo a la ensimología y lo
dirigía el Dr. Leloir. Y la fundación era
la fundación instituida por el industrial
Jaime Campomar.
Entonces gané la beca, abandoné la
oficina de Química Nacional y me fui a
trabajar con Leloir. Por eso una de las
cosas que siempre digo y que me enorgullece
mucho es haber sido el primer
becario de Leloir. Comencé entonces a
trabajar en ciencias de verdad con
varios profesores porque no solamente
el Dr. Leloir era gente formada,también
lo eran el Dr. Caputo, Cardini, etc.”
Becario de Leloir
“El tema en el que todo el grupo de
cinco que éramos se dedicó a trabajar
en conjunto fue qué es lo que ocurre
cuando una persona ingiere leche, sencilla
la cosa, ¿no? Cuando uno ingiere
leche, aparte de ingerir proteínas,
ingiere lactosa, el azúcar de la leche se
llama lactosa, ese azúcar es un disacárido,
los azúcares se dividen en simples,
monosacáridos que tienen 6 carbonos
y después se van complicando, si tienen
dos azúcares de 6 carbonos es un
disacárido. La sacarosa es glucosa y
fructosa, dos azúcares simples, la lactosa
es galactosa y glucosa, dos azúcares
simples y así. (…)
Entonces, cuando uno toma leche e
ingiere lactosa se obtiene: por un lado
glucosa y por el otro una molécula de
galactosa que hay que transformarla en
glucosa. Esa transformación nadie
sabía como se hacía. Hay personas,
niños por ejemplo, que tienen exceso
de galactosa porque no se puede transformar
en glucosa y eso produce cataratas,
por ejemplo. Se llama la galactosemia
infantil.Ahora ya es muy conocido,
eso se aclaró en el instituto, ese fue
uno de los problemas, averiguar como
se transforma la galactosa en glucosa.Y
ahí es donde se descubrió un co-factor,
una sustancia pequeña, que es el famoso
uridinadifosfatoglucosa, o DPG, que
está ligado indisolublemente a Leloir,
esta molécula interviene no solamente
en esa transformación sino que al
revés también. En la vaca y en la mujer,
la glucosa da origen a la galactosa invirtiendo
el camino porque tienen que
hacerlo para producir leche.
En realidad había dos grandes benefactores
en el Instituto Campomar, uno
era Campomar mismo, que cedía una
cifra que oscilaba alrededor de unos
cien, ciento cincuenta mil pesos de
aquella época, y el otro era el propio
Leloir. Leloir era una persona que tenía
su fortuna personal, nunca cobró un
centavo y tenía muchas cosas.Qué sé yo
todo el moblaje,usado pero útil todavía,
la biblioteca,el droguero,muchos aparatos
eran todos provistos por Leloir. El
Estado nos ignoraba en absoluto. Cuando
obtuvo el Premio Nobel el Dr. Houssay,
ningún órgano de gobierno se hizo
eco de eso, lo ignoraron porque Houssay
era un enemigo del gobierno, lo
ignoraron por completo. El único organismo
público más o menos importante
fue una asociación odontológica que le
hizo un homenaje al Dr. Houssay, pero
ni el Ministerio de Educación, ni el
gobierno, ni el presidente. Bueno, el
mundo se enteró, lógicamente.
Después tuvimos ayuda de otros
organismos, por ejemplo el Instituto
Nacional de la Salud de los Estados
Unidos, hizo una donación, y la Fundación
Rockefeller también”.
El paso por Estados Unidos
“Trabajé con Leloir hasta que me fui
a Estados Unidos a estudiar,becado por
la fundación Rockefeller en el año
1952. Me fui para aprender a separar
sustancias, a purificar sustancias, que
era lo que había hecho con Leloir, trabajando
con la leche.
Me fui con una beca y apoyado por
los doctores Leloir y Houssay. Y me
quedé un año y medio trabajando.Ahí
aclaré la estructura de uno de los primeros
antibióticos que se conocieron
junto a C. Craig.Y después trabajé con
otro grupo con quienes aprendí a separar
las mezclas de aminoácidos que se
originan cuando se hidrolizan las proteínas,
eran los químicos Moore y
Stein, quienes en 1972 recibieron el
Premio Nobel de Química.
Entonces terminó mi vida en Estados
Unidos. Vine con una hija nueva que
nació allá. Volví por dos motivos. Uno
porque terminaba mi beca y otro, el
fundamental, era que tenía que cumplir
con un compromiso. Yo había ganado
un concurso como profesor titular,
desde EE.UU., en la cátedra de matemáticas
de Farmacia y Bioquímica, que
había quedado vacante porque había
muerto el profesor. Mis amigos me presentaron
y salí profesor. Entonces tuve
que hacerme cargo de esa cátedra.
Vuelvo a Buenos Aires y me reúno
con Leloir en el Instituto. La Fundación
Rockefeller me había donado una cantidad
de equipo que yo había usado,
para que lo trajera a Buenos Aires y
siguiera usándolo acá. Ese equipo era
muy útil para purificar proteínas, para
purificar péptidos, que son los pedazos
de las proteínas”.(…)
Eduardo Braun Menéndez
“Y en el Instituto Leloir, o en el de
Houssay, en aquel momento me encontré
con Eduardo Braun Menéndez,
quien me entusiasmó para que utilizara
todo ese equipaje científico en purificar
una sustancia que en el Instituto
Houssay habían descubierto: la angiotensina,
que es una sustancia que interviene
en la hipertensión arterial. Esta
enfermedad ahora se controla bastante
bien en términos generales. En algunos
casos es necesario atacar la producción
de esta sustancia que en ese
momento en el que Braun me hablaba,
no se sabía qué estructura tenía, se
pensaba que era una proteína. (…)
Había que trabajar cientos de kilos
de riñones de cerdo y cientos de litros
de sangre vacuna, fue un gran esfuerzo
y en el curso de ese esfuerzo, después
de 4 o 5 meses salió publicada la estructura
de la sustancia hecha en Inglaterra
y en Estados Unidos. Prácticamente
complementarios los dos trabajos, así
que quedamos fuera de la carrera.
Antes de que ocurriera este hecho
que terminó con la investigación, yo
seguí con Braun investigando y me
interesó tanto que cuando Braun volvió
a la universidad me invitó a ir con
él. Le expliqué a Leloir, ya que éramos
buenos amigos y me entendió. Entonces
me fui a la facultad.
Entonces yo ya era profesor de la
universidad, pero fui con Braun
Menéndez,como jefe de laboratorio de
Fisiología mientras daba clases de
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UBA
encrucijadas matemáticas en Farmacia, que ya para
ese entonces era una facultad.
Seguí trabajando con Menéndez,
organicé los laboratorios y el día en
que Braun cumplía cincuenta y tantos
años, se mató en un accidente de
aviación. (…) Entonces quedé solo en
la facultad y seguí trabajando en el
mismo tema durante algún tiempo.
Simultáneamente a la cátedra de matemáticas
que estaba yo dictando, quedó
vacante la cátedra de química biológica
en Farmacia.Me presenté y también
la gané, así que renuncié a matemáticas
y me dediqué a química biológica.
Llevé el tema de los péptidos presores.
Aislamos un péptido presor muy
parecido a la angiotensina, casi idéntico,
que se llamó pepsitensina. Hicimos
una cantidad de trabajos con muchos
becarios y doctorados. Seguimos casi
hasta el año 1970, del ’55 al ’70”.
El Instituto de Investigaciones Químicas
y Físicoquímicas (IQUIFIB)
“En el ´70 seguía siendo profesor de
química biológica y apareció el tema
de la hormona del crecimiento. La hormona
del crecimiento es una proteína
que se genera en el cerebro y que permite
que los chicos se desarrollen y
crezcan. No se sabía la fórmula que
tenía la hormona del crecimiento, la
estaban estudiando en San Francisco,
en Estados Unidos, nosotros no íbamos
a competir con eso.Para hacer crecer a
los chicos hacía falta darles hormona
de crecimiento humana.
Entonces organizamos un sistema de
recolección de hipófisis humanas en
las morgues judiciales y durante casi
10 años preparamos hormonas de crecimiento
para tratar chicos, en combinación
con el Hospital de Niños, y con
el Dr. Bergadá que actualmente es el
presidente de la Academia de Medicina
y con el Centro de Estudios Hormonales
en el Hospital de Niños”. (…)
"Y el Centro para el Estudio de las
Hormonas hipofisiales, que así se llamaba
esta entidad soportada por el
CONICET, pasó a ser el Instituto de
investigaciones químicas y físicoquímicas,
el IQUIFIB, que es un instituto que
todavía está funcionando en la UBA.
Se siguió estudiando la hormona del
crecimiento bovina, se hizo la estructura,
nos especializamos en química
de proteínas, pero simultáneamente
acumulamos o se acercaron al instituto
y lo integraron, muchos otros grupos,
hubo como 20 grupos que lo formaron
y trabajaron en muchas cosas.
Había en total más de 100 personas
trabajando ahí, y eso ha seguido y
sigue todavía funcionando. Fui el
director, pero no lo soy más.
El estudio de la hormona de crecimiento
como queda registrado acá,
duró muchos años, y se hicieron
muchas investigaciones”.
Un nuevo desafío
“En el año 1983, el Dr. De Robertis,
junto con un joven colaborador en
aquella época, el Dr. Medina, vinieron a
verme, a pedirme colaboración para
aclarar un problema con el que ellos
no podían avanzar más con las herramientas
que tenían. Después que se
descubrieron las benzodiasepinas, que
son estas sustancias que son tranquilizantes,
sedantes, que calman la ansiedad,
que fueron un descubrimiento de
laboratorio de un químico orgánico, las
descubrió de casualidad. Después los
biólogos,encontraron que estas sustancias
tenían un sitio de acción específico
en el cerebro. Es decir, un sitio que
había sido diseñado exactamente para
agarrar estas sustancias, unirse con
ellas y producir un efecto beneficioso.
Entonces se pensó que esto no era
una casualidad, que debería estar explicada
porque en el cerebro debería
haber, normalmente, alguna sustancia
que actuaba en ese sitio y que fuera
muy parecida a la molécula que este
químico orgánico de casualidad fabricó.
Y es la que se puede preparar en gran
cantidad, se pueden hacer pastillas, uno
las puede tomar. De Robertis y Medina
habían hecho un preparado hasta cierto
punto de purificación y nos lo dieron a
nosotros para ver qué podíamos hacer.
Y bueno, lo purificamos después de
tres o cuatro años de trabajo y se aclaró
qué sustancia era. Dio mucho trabajo
hacerlo pero lo pudimos hacer.
Hubo que trabajar cientos de cerebros
de bovinos para extraerla, pero
finalmente se aclaró. Lamentablemente
el compuesto que aislamos no fue
un compuesto que genera sedación
sino uno que produce excitación. Va
al mismo sitio pero produce el efecto
inverso. De modo que eso fue un
poco desalentador.”
“Mientras estábamos trabajando en
todo este tipo de cosas apareció un
joven español trabajando en Estados
Unidos, que encontró que en el cerebro
existen naturalmente estas sustancias
que descubrió el químico orgánico
en el laboratorio, que están en el
cerebro, pero están porque sí. ¿Cómo
es posible? ¿Algo que un químico orgánico
inventa por casualidad en el laboratorio,
después resulta que está en el
cerebro naturalmente? Y bueno,es una
prueba que dejó satisfecha a la comunidad
científica. (...) Encontraron que
había diasepinas naturales. Nosotros
nos pusimos a investigar en ese punto,
y las encontramos en muchos lugares,
junto con mucha otra gente también,
pero encontramos en la leche de la
vaca y en la de la mujer, la encontramos
en el suelo, en las plantas, la
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UBA
encrucijadas encontramos en muchos lados. Fue
muy bien demostrado de que existían
en muchos lados y desde luego, la confirmamos
en el cerebro.Ahora, todavía
no se sabe si la que está en el cerebro
viene de la alimentación, por ejemplo
todos tomamos leche, o si viene de
una síntesis interna.”
Orgullo nacional
“Nosotros seguimos buscando en
plantas las bensodiasepinas, encontramos
otras sustancias que no eran las
bensodiasepinas y que tenían las mismas
propiedades, por ejemplo en la
manzanilla, en el tilo, en la valeriana.Y
esos compuestos son los llamados flavonoides,
que fueron descubiertos acá,
por nosotros, no se conocía eso, eso
fue descubierto en nuestro laboratorio.
Tomando esos compuestos que
están en las plantas y haciéndoles algunos
pequeños cambios químicos,
hemos podido fabricar compuestos
que son cien veces más activos que el
Valium. Que en estos momentos están
siendo patentados y están en camino a
la investigación clínica para salir como
remedio. Los flavonoides no tienen
todas las contraindicaciones que tiene
el valium, por ejemplo, que es un compuesto
químico.”
“Nosotros comenzamos estudiando
un grupo de 10 o 12 plantas.Ahí hicimos
el descubrimiento. Después estudiamos
concretamente la manzanilla,
fue la primera que estudiamos. Después
estudiamos la pasionaria, el tilo y
lo que estamos estudiando aún, en
este momento, es la valeriana, que es
la más famosa de todas en realidad. La
valeriana se usa desde 500 años antes
de Cristo”.
La ciencia de Houssay y la actual
“La época del ´47 es una continuación
de la que creó Houssay. Houssay
fue un fenómeno muy particular en el
mundo porque él tuvo una característica
dedicada a un objetivo que era el de
promover la ciencia, promover el desarrollo
científico del país;hacer que los
profesores de la universidad fueran
todos full time y se dedicaran a eso.
Con una dedicación y una vocación de
hierro. Lo ha repetido y lo ha escrito
miles de veces. "si hacemos todo eso
vamos a progresar y vamos a ocupar el
primer lugar del mundo o un lugar
muy cercano"... Bueno lo que ha ocurrido
en el mundo es que la ciencia
avanzó de una manera espectacular,
mucho más allá de lo que jamás nadie
podía imaginar.
En Argentina decreció en términos
cualitativos, no cuantitativos. Hay más
ciencia ahora que en la época de
Houssay pero en aquella época era
una ciencia de otro tipo. Era prácticamente
Houssay, era él fundamentalmente.
Había dos o tres grupos más. El
desarrollo de la ciencia en el contexto
mundial se hizo muy complicado y
muy caro. Hubo que dedicar mucho
dinero para poder seguir haciendo
ciencias en el mejor nivel. En la época
de Leloir, nosotros hacíamos química
biológica o bioquímica y teníamos
una casa de 5 habitaciones, una casa
común del barrio, pero teníamos un
aparato que podía medir qué es lo
que pasaba con las sustancias cuando
se las iluminaba con luz ultravioleta y
medirlo. Ese era un aparato único en
el mundo, no era que nosotros éramos
los únicos que lo teníamos pero la
fundación Rockefeller le había regalado
a Houssay uno de esos equipos.Y
esos equipos eran los únicos que
había en el mundo, que servían para
hacer esa función. No había laboratorio
de bioquímica en el mundo que
tuviera un equipo mejor. Eso ya no se
dio nunca más. Nos fuimos atrasando.
A medida que avanzaba la ciencia,
nosotros cada vez estábamos más
lejos de la frontera. Pero ojo, aún hay
muchos investigadores, esos tiempos
y esos grandes maestros fueron quienes
dieron impulso al desarrollo de la
ciencia en la Argentina. Actualmente
la fundación Leloir funciona en un
predio de 6000 metros cuadrados y
cuenta con 200 investigadores”.
Con sus 88 años cumplidos, el Dr.
Alejandro Paladini continúa asesorando
a su grupo de trabajo en el IQUIFIB,
a quienes aconseja en la redacción de
trabajos científicos y labores de investigación.
Encabezados por el Dr. Garrahan,
este grupo sigue investigando
cómo actúan los productos naturales
sobre el sistema nervioso central.Además,
forma parte de una comisión que
funciona en la Facultad de Farmacia y
Bioquímica, encargada de examinar las
investigaciones en curso y determinar
cuáles podrían ser patentadas, o si lo
fueran, para lograr acercar a algún
inversor que financie las mismas.
El pasado 7 de junio nuestro Gran
Maestro acaba de presentar el libro
Leloir: una mente brillante con el
apoyo de la Fundación Leloir, el CONICET,
la Academia Nacional de Farmacia
y Bioquímica y la Facultad. // |