Para abordar una problemática tan compleja y que afectará, en mayor o en menor medida, a toda la población es necesario, en primera instancia, definir qué entendemos conceptualmente cuando nos referimos al cambio climático.
Según los expertos en meteorología,“ en el sentido más general, el término cambio climático abarca todas las formas de inconstancia climática (cualesquiera diferencias entre las estadísticas a largo plazo de los elementos meteorológicos calculados para distintos períodos pero respecto de la misma zona), con independencia de su carácter estadístico o sus causas físicas.
Los cambios climáticos pueden resultar de factores tales como los cambios de la emisión solar, los cambios a largo plazo de elementos de la órbita terrestre (excentricidad, oblicuidad de
la eclíptica, precesión de los equinoccios), los procesos internos naturales del sistema climático o el forzamiento antropogénico, como el aumento de las concentraciones atmosféricas de dióxido carbónico o de otros gases de efecto invernadero. El término cambio climático se utiliza a menudo en un sentido más limitado para designar un cambio significativo (esto es, un cambio que tiene efectos económicos, medioambientales y sociales importantes) en los valores medios de un elemento meteorológico (en particular de la temperatura o la cantidad de precipitación) en el curso de un período dado, tomando las medias en duraciones del orden del decenio o más".
Frente a las dificultades que traerá la degradación del medioambiente es necesario empezar a comprender que de alguna forma u otra el ser humano debe modificar sus hábitos en pos de intentar atenuar los impactos, que afectará tanto la naturaleza como la vida de las poblaciones.
En ese sentido, el 6 de abril pasado el Grupo de Expertos Intergubernamental sobre la Evolución del Clima (IPCC, bajo la órbita de la Organización de las Naciones Unidas) presentó un detallado informe donde puntualizan las diferentes situaciones por las que tendrán que pasar las poblaciones mundiales frente a las consecuencias
del cambio climático.
Con respecto al ámbito de la salud, el documento remarca que “se expandirán las zonas de contagio de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, como la malaria, el dengue y el Chagas, además de enfermedades emergentes. En el Sur, aumentarán los casos de cáncer de piel y los problemas respiratorios infantiles si sigue disminuyendo el ozono, que protege al planeta de los rayos solares nocivos”.
Antes del año 2080, estiman los investigadores, hasta 3.200 millones de seres humanos estarán expuestos a una severa escasez de agua y 600 millones al hambre como consecuencia de las sequías, la degradación y la salinización del suelo.
Cada año entre dos y siete millones de personas tendrán que padecer los avatares de las inundaciones, esencialmente en las costas donde la presión demográfica se acrecienta y en los
grandes deltas de África occidental, de Asia o del Misisipí.
Peligros para la salud Ya en su Tercer Informe de Evaluación, el IPCC llegó a la conclusión de
que "según las proyecciones, en general el cambio climático aumentará los peligros para la salud humana, sobre todo en las poblaciones de menores ingresos de los países tropicales y subtropicales".
A su vez destaca que “puede afectar a la salud de manera directa e indirecta, alterando el alcance de los vectores de enfermedades, como los mosquitos, y de los patógenos transmitidos por el agua, así como la calidad del agua, la calidad del aire, y la calidad y disponibilidad de los alimentos.
El impacto real en la salud dependerá mucho de las condiciones ambientales locales y las circunstancias socioeconómicas, así como de las diversas adaptaciones sociales, institucionales, tecnológicas y de comportamientos orientadas a reducir todo el
conjunto de amenazas para la salud”.
Si bien los expertos lograron alcanzar una serie de avances significativos a la hora de definir los escenarios posibles que tendrá que enfrentar el ser humano y sus repercusiones en la
salud, también destacan que “hay varias cuestiones fundamentales que complican
la tarea, entre ellas:
-Las influencias del clima en la salud se ven moduladas a menudo por interacciones con otros procesos ecológicos, condiciones sociales y políticas de adaptación. Al buscar explicaciones debe procurarse un equilibrio entre complejidad y simplicidad.
-Existen muchas fuentes de incertidumbre científica y contextual, por lo que el IPCC ha intentado formalizar la evaluación del grado de confianza asociado a cada afirmación sobre el
impacto en la salud.
-El cambio climático es uno de los diversos cambios ambientales concurrentes a escala mundial que afectan simultáneamente a la salud humana. Un buen ejemplo de ello es el contagio de infecciones transmitidas por vectores, que se ve afectado a la vez por las condiciones climáticas, los movimientos de población, la tala de bosques y los modos de uso de la tierra, la reducción de la biodiversidad (por ejemplo, la desaparición de los predadores naturales de los mosquitos), las configuraciones superficiales de las aguas dulces
y la densidad de población humana”.
Más allá de los obstáculos a los que se enfrentan los científicos, avatares que se suscitan en todo tipo de investigación, los expertos llegaron a la conclusión, con un alto grado de certeza,
de que “el cambio climático incrementaría la mortalidad y la morbilidad asociadas
al calor y reduciría la mortalidad asociada al frío en los países templados, aumentaría la frecuencia de epidemias después de inundaciones y tormentas, y tendría efectos considerables
sobre la salud tras los desplazamientos de poblaciones por la subida del nivel del mar y la mayor actividad tormentosa.
Para cada repercusión potencial del cambio climático habrá algunos grupos especialmente vulnerables a enfermedades y traumatismos. La vulnerabilidad de una población depende de factores como la densidad demográfica, el grado de desarrollo económico, la disponibilidad de alimento, el nivel y la distribución de los ingresos, las condiciones ambientales locales, el estado previo de salud, y la calidad y disponibilidad de la atención sanitaria pública.
Por ejemplo, entre las personas con mayor riesgo de sufrir daños por temperaturas extremas están los habitantes de ciudades socialmente aislados, los ancianos y los pobres. Las poblaciones que vivan en las fronteras de las actuales zonas endémicas de paludismo y dengue serán, si no reciben una atención primaria eficaz, las más susceptibles en caso de que, en un mundo más cálido, esas zonas se extiendan”.
Las distintas aseveraciones de los expertos que investigan el cambio climático nos ubican frente al verdadero desafío de poner todo nuestro empeño y conocimiento para poder hacer frente a las severas consecuencias que ya estamos viviendo en nuestro planeta.
Clima y salud
Las variaciones estacionales y los cambios del tiempo inciden en el organismo
causando dolencias y trastornos.
Hoy en día se reconoce que algunos de ellos,como las lluvias,el calor o los cambios
de presión, por ejemplo, alteran el normal funcionamiento del ser humano.
A estas enfermedades o trastornos se los ha dado en llamar "meteoropatías" y suelen ser más severas en ancianos y niños, así como también en personas que viven en zonas expuestas a cambios abruptos de clima.
El principal factor es la temperatura aunque también afectan la humedad, la presión atmosférica y la ionización. Es importante aclarar que estas consecuencias del clima no afectan a todos los seres humanos de la misma manera.
Algunos estudios afirman que un tercio de la población es muy sensible a ellos mientras que un porcentaje igual es inmune a las condiciones meteorológicas.
Los factores del tiempo pueden favorecer la aparición o agravamiento de enfermedades,como las de piel, las gastrointestinales, los problemas articulares y vasculares, las cefaleas, diarreas, asma, insomnio, etc.
Los estudios del clima permiten saber que en los próximos años se multiplicarán las tormentas que sumadas al aumento de temperatura, favorecen la reproducción de mosquitos, que son
los vectores que transmiten las enfermedades infecciosas. Un ejemplo ya vigente es el caso del Dengue, que fue desterrado en el ´50 y volvió en 1998 y de la mano de las inundaciones es considerada en algunas regiones una enfermedad endémica.
El desarrollo sostenible
El desarrollo sostenible puede ser definido como “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Esta definición fue empleada por primera vez en 1987 en la Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU, creada en 1983.
El desarrollo sostenible implica hacia el futuro lograr estabilizar el clima, cuidar la capa de ozono, restablecer la cubierta vegetal de los suelos, recuperar los suelos perdidos, emplear el agua eficientemente, preservar la biodiversidad, usar fuentes de energía limpias, etc.
Las consecuencias que producirá el fenómeno climático en la población y su salud requieren, con la mayor celeridad posible, de medidas que atenúen los efectos que los expertos ya están
adelantando. El valioso recurso humano con el que contamos nos da la certeza de que la sociedad encontrará en los profesionales de la salud una respuesta eficaz ante los escenarios que se avecinan.Pero es imprescindible que se prioricen políticas de recursos humano
adecuadas a las necesidades de la población. Invertir en recurso humano es la mejor inversión; se trata, en definitiva, de cuidar a quienes cuidan.
Queda claro que tenemos por delante un rol clave para enfrentar las consecuencias
del cambio climático: poner nuestro conocimiento al servicio de la sociedad y ratificar, una vez más, nuestro compromiso con la salud pública y nuestros pacientes.
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