La Universidad de Buenos Aires aspira a crecer en su rol de promotora de debates plurales y multisectoriales sobre los problemas complejos –algunos crónicos y otros nuevos– que afectan la calidad de vida de nuestra sociedad.
En esa perspectiva, Encrucijadas constituye un medio para estimular la participación de expertos de todas las disciplinas en la construcción de nuevos conocimientos, puntos de vista originales y, por sobre todo, la articulación de propuestas integrales, sistémicas, que permitan poner en movimiento todas las palancas capaces de producir soluciones.
Reunir distintas miradas y conjugar los planos particulares en que puede desagregarse el problema del tránsito y el transporte en la Argentina –un fenómeno multicausal con altísimos costos en vidas humanas, pérdidas económicas y malestar general– es una tarea prioritaria en la agenda de la revista de la UBA.
Si la reducción de la pavorosa cifra de muertos y heridos graves en las calles y las rutas dependiera únicamente de la mejora de la infraestructura de tránsito y de la ingeniería del transporte, con el agregado de un incremento masivo de los programas de educación vial, podríamos contar con un horizonte de certidumbre a mediano plazo y una expectativa de resultados graduales.
Pero existe otra variable, más compleja, más profunda y menos dependiente de las políticas públicas y de las campañas espasmódicas: el comportamiento violento e insolidario en el tránsito constituye, también, una de las expresiones más destructivas de la anomia que ha atravesado la cultura de los argentinos durante el último siglo.
Los incidentes de tránsito más graves se originan, en su mayoría, en conductas antisociales: adelantamientos abruptos, giros ilegales, conducción errática, excesos de velocidad asumidos como costumbre, violación de luz roja; uso del automotor como un arma de agresión.
Por ello no parece suficiente difundir, actualizar y recordar la normativa y sancionar a los infractores, si a la vez no se abre un amplio y profundo debate sobre nuestra educación ciudadana .
Junto con los estudios de ingeniería vial y del tránsito, la psicología, la sociología, el análisis histórico y otras disciplinas integradas en proyectos de investigación y propuesta serán capaces de completar el diagnóstico integral de la primera causa de muerte entre jóvenes. Porque no solamente la crónica desinversión en infraestructura puede reconocerse como origen del problema, sino también el desapego a la ley y el desinterés por los límites y exigencias de una convivencia civilizada.
La calidad intelectual y la trayectoria de los profesores e investigadores de la UBA que escriben en este número de Encrucijadas garantizan la construcción de una masa crítica de información y conocimiento para disparar el debate que proponemos.
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