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Entrevista a José Miguel Onaindia

 

"El Rojas debe romper sus propios límites"

 

Desde marzo a la actualidad, el Centro Cultural Ricardo Rojas ha asumido una impronta expansiva hacia adentro y afuera de la Universidad, con proyectos que además cruzan diferentes áreas artísticas e incluyen nuevos actores sociales a los clásicos visitantes y trabajadores de la cultura universitaria. A seis meses de iniciada la nueva gestión, el Coordinador General de Cultura de la UBA, José Miguel Onaindia, realiza un balance de la producción del Centro, apunta objetivos y aprecia la realidad argentina desde su óptica de gestor de un ente cultural público: "La política educativa no puede estar divorciada de la política cultural" .

 
 

-Si hay algo que tiene en particular este centro, en Argentina y en muchos lugares del mundo, es que es el único centro cultural dependiente de la universidad pública que está abocado a la promoción de todas las artes. A mí lo que me interesa es romper los límites del espacio edilicio, el Rojas tiene una presencia muy amplia en todos los edificios que tiene la UBA, hoy lo que podemos aportar culturalmente a la Ciudad de Buenos Aires y al país es que sea un centro cultural que se expanda, que rompa sus propios límites. Tratar de salir: que la gente que no entra, entre; tratar de convocar nuevos públicos, que no quede encerrado el Centro Cultural como un ghetto de vanguardia o de experimentación; que sea un lugar más amplio. La vanguardia es hoy romper los bordes.

-Siendo un centro público universitario, ¿desde qué otro lugar se deben romper los límites?
- Justamente, otro tema esencial que tiene que cumplir la Universidad es provocar el debate estético, me parece que la Argentina tiene mucha producción artística y hay poca reflexión sobre lo que se hace, sobre cuáles son las políticas culturales o para qué existen estos centros. En materia artística hay poca reflexión, con todo el impacto que han tenido la ciencia y la tecnología en la producción de las artes, no hay un debate que vaya a la sociedad, hay debates de grupos, de cenáculo. Lo importante desde la Universidad es tratar de que este debate rompa también esos límites. Estamos haciendo una experiencia importante con esto: con el área de capacitación armamos el laboratorio de prácticas artísticas contemporáneas junto con el Goethe y otras instituciones extranjeras, está abierto a la comunidad y es un gran lugar de reflexión sobre los temas de estética, sobre qué son hoy las artes visuales con el advenimiento de la informática, las computadoras, los nuevos mecanismos.

-Hablamos hasta aquí de un público en contacto con la cultura, ¿de qué manera se puede llegar al resto de la sociedad?
-En cuanto al aspecto social, un Centro Cultural público hoy en la Argentina, con un gran porcentaje de población que está expulsada, que se siente marginada también de la cultura, debemos tratar de romper ese límite y que se incorporen. Ya hicimos una experiencia en artes visuales, para la apertura de la gestión del espacio de arte fueron invitados artistas de la calle a que pintaran el espacio del Rojas. Ahora estamos haciendo esa experiencia en las villas. Estamos llevando a artistas interesados en lo que es el arte callejero para que trabajen con los habitantes de la villa y les expliquen las técnicas para que ellos puedan utilizarlas en sus espacios, es una forma de incorporarlos mediante las artes a que se sientan con una mayor integración. Esto es la Universidad de Buenos Aires y estamos en contacto continuo con toda la universidad y la sociedad.
Hacia el interior de la UBA yo tengo la idea de mantener la oferta de cursos dentro del ejido ciudadano del Rojas y concentrarlo lo más posible acá, pero también que podamos ofrecer cursos en las sedes de las facultades que están en barrios más lejanos, para que podamos descentralizar también y que la oferta de capacitación llegue a otros lugares.
Hicimos una reunión aquí con todos los secretarios de extensión y con muchas facultades tenemos proyectos, más allá de que cada facultad tiene su propia programación. Creo que es una forma nueva de gestionar, al menos desde la última década. Me reúno todas las semanas con mis coordinadores artísticos para ir programando las actividades y en general lo que estamos tratando es de cruzar, o que todas las áreas trabajen sobre algunos puntos temáticos.
Ahora le dedicaremos octubre a una propuesta de un profesor de Historia de Rusia, de la Facultad de Filosofía y Letras -Ezequiel Adamovsky-, que propuso recordar los 90 años de la revolución rusa. Preparamos un ciclo en el que van a participar todas las artes. Se va a llamar Octubre Rojo Rojas, y va a haber teatro, cine, conferencias, danzas, etc. Para el año que viene también vamos a hacer algo con el mayo del '68, que se cumplen 40 años, también con los 90 años de la reforma universitaria. Y además, cada área produce su propio espectáculo.

-El contacto que se comenzó a tener con artistas populares o más conocidos para la opinión pública, ¿fue un objetivo propuesto o se fue dando naturalmente?
- Yo me lo propuse porque me parece que cada institución cumple una función a través de la dinámica histórica. Claramente, cuando se crea el CCRR en la década del '80, fue exitosamente el lugar que el autoritarismo de la década del '70 no permitió que hubiera, fue el lugar de la cultura joven, de las experiencias, de una generación que encontraba un espacio de libertad para poder hacer lo que no había podido hacer.
En la década del '90 fue un poco la contracultura de la cultura propuesta por el oficialismo, en el siglo XXI me parece que este lugar de experimentación y de vanguardia debe combinarse con la incorporación de gente que no estuvo por distintos motivos. El 12 de octubre vamos a hacer una muestra de fotos, un recital, toda una movida porque son los 40 años de Cristina Banegas con la actuación. Me parece importante que una actriz con pensamiento, con discípulos, que está dentro de los consagrados, que por razones generacionales no participó activamente de la actividad del Rojas, es bueno que sea homenajeada aquí. Me parece interesante que vengan actores que son considerados actores populares, no creo en los límites. No creo que haya una división tajante entre cultura académica y cultura popular, en definitiva es calidad de una u otra área. Creo que esa unión tiene que estar abierta, puede venir un actor consagrado, un actor de televisión, puede haber un concierto de música barroca, un concierto de rock. El Rojas tiene que ser algo que convoque porque tiene que estar abierto a toda la comunidad.
Argentina se ha deteriorado mucho social, económica y educativamente y nosotros tenemos que tratar, siendo un centro público que depende de la universidad, de buscar al público que no viene espontáneamente, para que se incorpore.

-¿Cómo se educa desde la cultura? ¿Qué responsabilidad le cabe a la Universidad a través del CC público?
- Hablando en términos más amplios, más allá de la UBA, no me parece acertada una política educativa divorciada de la política cultural porque las dos terminan siendo ineficientes. Un Estado que otorga fondos públicos para el fomento de las artes es ilógico que no incorpore las artes a la educación formal. Debe haber un proyecto de formación. En eso también avanzamos nosotros: incorporamos talleres de apreciación de las artes a la capacitación en el área de cultura. Me preocupa como gestor de un ente cultural que la cultura quede cerrada, como me parece que queda ahora. Buenos Aires tiene una gran producción cultural, pero está dirigida a una población muy pequeña, y esto es por los motivos socioeconómicos que todos conocemos, pero también por motivos culturales, educativos. La mayoría de los alumnos universitarios nunca fueron a un teatro, no conocen un museo, no saben apreciar una obra de arte, no tienen las pautas de formación para hacerlo y eso es un grave error de formación. Si consideramos que la cultura debe ser una cuestión de Estado, debe estar unida necesariamente a la educación.
La universidad debe provocar lo que la sociedad por sí misma no produce. También depende eso de nosotros. Tenemos límites, pero encontrás que hay un grupo de gente que está consustanciado con la institución que puede sobrellevar los escollos de la escasez. Es bueno rescatar a la gente. No es una buena postura estar llorando sobre lo que no se tiene. Si nos quedamos con los límites no nos superamos.

 

Novedades del Rojas
Venta anticipada de entradas: de lunes a viernes de 9 a 20 hs en tesorería (4º piso) y una hora antes de la función en boletería (Planta Baja). Hay 50% de descuento para quienes acrediten ser docentes, no docentes, estudiantes de la UBA y jubilados. (se venderá con descuento el 20% de la capacidad total de la sala).
La programación de cine y de circo, murga y carnaval incluye actividades gratuitas.
En el primer cuatrimestre del 2007 se abrieron más de 600 cursos con 13.600 inscriptos. Se recaudaron 627.000 pesos.
En el área específica de cursos para adultos mayores se abrieron aproximadamente 53 cursos.