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I. Introducción
Uno de los aspectos menos abordados del sector energético, en el orden nacional, es el impacto territorial de su desarrollo y las pautas geopolíticas que éste define o involucra. En efecto, las redes de interconexión energéticas del Cono Sur sudamericano impactan sensiblemente en las relaciones geopolíticas de nuestros países y, como tal, son uno de los factores básicos de integración, desarrollo y progreso; sin embargo, de no ser manejadas con sabiduría, pueden agravar conflictos que, en algunas regiones se encuentran a flor de piel. De esta manera, el “Anillo Energético” del Cono Sur puede ser uno de los mejores pilares de la integración geopolítica de nuestros países al acercar el progreso hacia regiones y poblaciones marginales del espacio sudamericano, así como también generar conflictos innecesarios.
Por supuesto, esto hace que el desarrollo energético esté al tope de la Agenda Política Sudamericana, tanto en las relaciones externas de los países como también en sus políticas de defensa nacional cooperativa.
II. Geopolítica de los recursos energéticos
La geopolítica, definida como el accionar de un Estado teniendo en cuenta los factores geográficos, incorpora el concepto de política integral de la Energía y el Territorio que permite varios planos de concreción de dicha geopolítica:
1. Acceso a los recursos: prácticamente puede afirmarse que la historia contemporánea, y más aún después de la caída del Muro de Berlín, señala que la preocupación fundamental de las relaciones internacionales es el acceso a las materias primas y a la energía. Dicho “acceso” está, a su vez, determinado por factores geográficos y políticas institucionales. La relevancia del petróleo de Medio Oriente y el gas de Asia Central eximen de mayores comentarios.
2. Factores geográficos: estos factores son datos básicos de la realidad geopolítica, por lo que deben ser tenidos en cuenta por las modificaciones que sufren y que se sintetizan en:
a. Tiempo, los recursos valen no sólo por lo que hoy son, sino por su futura explotación.
b. Tecnología, elemento esencial de la matriz energética.
c.Accesibilidad, es decir posibilidad de explotación presente y futura.
d. Costos, factor decisivo de la política de explotación presente.
3. Objetivos de desarrollo regional: La política energética no puede estar desvinculada del desarrollo regional. En este sentido, la explotación de recursos energéticos debe propender hacia los siguientes objetivos:
a. Descentralización y equilibrio territorial.
b. Repotenciación regional, logrando que sus beneficios tengan impacto local.
c. Integración interregional, no sólo en el nivel nacional, sino con los países vecinos
4. Problemática del dominio de los recursos naturales principales: en este caso, la política de dominio y control de los mismos se vuelca en cuatro grandes grupos:
a. Energía
b. Alimentos de alto valor proteico.
c. Agua dulce a costos razonables.
d. Minerales valiosos o críticos.
En todos los casos el control es cada vez más del tipo indirecto y no a la manera decimonónica de tipo militar-colonial.
Dicho dominio se ejerce en algunos factores clave:
a. Tecnología.
b. Financiamiento.
c. Gestión integral del ciclo energético.
De lo señalado anteriormente se colige con meridiana claridad la convergencia de los Factores Geopolíticos y los Recursos Energéticos. Esta convergencia se desarrolla en varios planos de análisis:
a) Localización de los recursos energéticos.
b) Transformación de los recursos energéticos.
c) Transporte de los recursos energéticos.
d) Almacenamiento de los recursos energéticos.
e) Distribución y consumo de los recursos.
f) Impacto regional de los grandes proyectos de integración regional, tales como: hidroeléctricos, nucleoeléctricos, destilerías y petroquímicas.
Como resultado de la volatilidad política de las grandes regiones productoras, hoy el G-7 plantea el concepto de lograr seguridad energética: (Reunión Cumbre de San Petersburgo, agosto 2007, donde se señaló):
+ “El impacto del crecimiento en China, India y otros lugares en la demanda global de energía ha sido de largo alcance. En la década de 1970, América del Norte consumía dos veces más petróleo que Asia. El año pasado, por primera vez, el consumo total de Asia excedió el de América del Norte. La tendencia continuará: la mitad del crecimiento total del consumo petrolero de los próximos 15 años provendrá de Asia...
+ En los cinco años pasados los campos petroleros de Rusia han sido esenciales para el crecimiento de la oferta mundial, al aportar casi 40% del incremento de la producción del globo a partir de 2000... otras fuentes que reciben menos atención, como los campos costeros de Brasil y Angola, incrementaban su producción.
+ Mucho de este crecimiento de la capacidad está ya en marcha. Se harán proyectos en ambientes más difíciles, donde el principal obstáculo al desarrollo de nuevas reservas no es la geología sino lo que ocurre sobre el suelo, es decir, los asuntos internacionales, la política, las decisiones gubernamentales, las inversiones en energía y el desarrollo tecnológico... las actuales proyecciones muestran que después de 2010 el mayor crecimiento de las reservas provendrá de menos países que hoy, lo cual podría acentuar los problemas de seguridad.
Lecciones a tomar en cuenta:
+ Diversificar la oferta.
+ Aumentar la elasticidad de oferta del recurso o margen de seguridad.
+ Integración del mercado petrolero.
+ Resolver asimetrías en la información.
+ Seguridad y flexibilidad: “Hoy se requiere expandir el concepto de seguridad energética para abarcar la protección de toda la cadena de suministros y la infraestructura, lo que es una tarea ingente.” [1]
No podemos dejar de señalar que hasta la chocante realidad de las Malvinas y el Beagle, los argentinos vivimos, salvo contados períodos históricos, con un verdadero menosprecio al espacio (recordar la famosa “zoncera” que señalara Don Arturo Jauretche acerca de que “el mal que aqueja a la Argentina es la extensión”). A este desprecio por el espacio le sigue el olvido virtual de las fronteras del Estado y, asociado con estos conceptos, la política desaprensiva hacia los recursos energéticos.
Creemos que los últimos años nos han enseñado lo suficiente como para no despilfarrar lo que por derecho nos pertenece y como deber debemos transferir en las mejores condiciones de resguardo a las futuras generaciones de argentinos.
A título ilustrativo los siguientes cuadros señalan dos aspectos claves de la Situación Energética Mundial: los Recursos y la Evolución Tendencial.
Como se observa, hay una fuerte discrepancia entre las energías más abundantes (carbón, hidroelectricidad) y los actuales patrones de consumo (2/3 del consumo corresponde a hidrocarburos). Aun así, el petróleo está bajando su participación en la matriz energética mundial, terreno que está ganando el gas, y desde hace tres años, en menor grado, el carbón y la energía nuclear. A título ilustrativo puede destacarse que en los últimos tres Congresos Mundiales de Energía se sugiere sostener el valor estratégico del gas hacia los próximos 20 años (definiéndose tasas de crecimiento anual del orden del 3 o 4%). Cae de maduro que la atención internacional se orientará hacia donde haya mayores reservas de gas.
Por supuesto que asociada a la producción de hidrocarburos, cobrará importancia estratégica su transporte hacia los grandes centros de consumo; esto revaloriza la “geopolítica de los ductos” como, por ejemplo, en Afganistán, el Cáucaso, el Golfo de Guinea y las costas americanas. En síntesis, las dos principales regiones energéticas del mundo de hoy, que seguirán siéndolo en el mediano plazo (Medio Oriente y Asia Central), se encuentran en zonas de conflictos y de alta volatilidad política. Además, dada la situación geopolítica mundial, desde hace dos años estamos asistiendo a una carrera de las grandes potencias y sus socios por las calotas polares y la explotación off-shore, especialmente en el Atlántico, el Ártico y el Mar de la China Meridional.
III. Situación energética argentina
No podemos dejar de señalar que en este trabajo nuestra intención apunta a destacar los principales aspectos de la situación energética del país. El mundo de la energía es muy vasto, de alta complejidad y grandes ramificaciones. Pretender abarcar todos los aspectos es tarea de un tratado, por lo que aspiramos a que el lector interesado comprenda cuál es la estructura básica del sector, sus características esenciales y sus principales problemas. Lograr tal síntesis sería el principal mérito del presente escrito.
La Argentina en el mundo de la energía
La Argentina ocupa una posición expectante en el concierto de las naciones por su consumo de energía. Ya habíamos señalado la directa relación existente entre desarrollo económico -medido en ingreso/habitantes- y consumo de energía (dicha correlación indica que a mayor ingreso, mayor es el consumo de energía.)
En términos generales puede señalarse que nuestro país, por su estructura de consumo y abastecimiento de energía, está más cerca de los países desarrollados que de los subdesarrollados. El consumo mundial de energía, en el 2006 alcanzó 10.878,5 millones de tep. De esta producción, EE.UU., la ex URSS, Japón, China y la Unión Europea consumen casi dos terceras partes en tanto que producen menos de la mitad de la energía mundial. Esta magnitud representa un consumo por habitante del primer mundo de 2,733 tep, es decir el doble del promedio mundial, casi cuatro veces del consumo energético de Sur y Centro América.
Tan importante como la producción y el consumo de energía en sus diversas fuentes, lo es la posición de reservas de un país. En este sentido, la situación argentina de reservas, en el orden mundial, es la siguiente:
En resumen, las cifras transcriptas nos indican que, en el mundo energético, la República Argentina cuenta con:
+ 1,4 % de la producción de petróleo mundial y 10 años de reservas, que es menos de la mitad del promedio mundial.
+ 1,8% de la producción de gas natural, con nueve años de reservas (en franca disminución).
+ 0,01% de la producción de carbón, aunque con grandes reservas del mineral.
+ 0,5% de producción de nucleoelectricidad y de uranio mineral, aunque cuadruplicando las reservas mundiales.
+ Y tan sólo el 16% de utilización de su potencial hidroeléctrico, proporción muy por debajo del promedio mundial.
En síntesis, la Argentina actualmente se autoabastece de energía, ya sea en petróleo, gas, minerales de uranio, carbón para usos técnicos y electricidad. Sólo importa carbón para metalurgia y algunos subproductos petrolíferos. El gas es importado desde Bolivia y otro tanto proviene de reservas nacionales. Incluso hoy en día se exportan combustibles como petróleo crudo, gasoil y fueloil. Argentina exporta gas a Chile y Uruguay. Siendo el abastecimiento de cuidado, los aspectos conflictivos se dan en la distribución espacial, sectorial y financiera de la explotación de los recursos, así como también es fundamental recuperar las pérdidas de reservas de hidrocarburos de los últimos años.
IV. Planificación estratégica de la energía
Cabe señalar que una adecuada planificación energética, en opinión de todos los especialistas del sector, pasa por seguir las siguientes pautas:
+ Evaluación Ambiental Estratégica.
+ Enfoque Regional Sub y Supranacional.
+ Presencia de actores públicos y privados.
+ Mecanismos de legitimación del Plan.
+ Administración de la demanda: uso eficiente de la energía.
+ Inclusión de todas las formas de energía.
+ El planeamiento es un proceso permanente.
+ Incentivos al empleo de energías renovables.
Energía y espacio
En tal sentido, la conclusión principal de lo analizado hasta aquí es la gran interrelación existente entre lo energético y su distribución geográfica. En apretada síntesis, podemos deducir los siguientes hechos necesarios para una correcta política de planificación del Estado:
1. La realidad geográfica y económica necesita ser descompartimentalizada. Algunos de los principales errores de conducción de la política estatal se deben a que los operadores de la economía y el territorio no toman en cuenta los planos de interrelación múltiple que existen.
2. Estamos viviendo una época que no es responsabilidad de un solo gobierno y que está mostrando inquietantes signos de desarticulación del Estado nacional, y sus empresas no toman muy en cuenta los intereses provinciales y los Estados provinciales, en su justo proceso de asumir el federalismo, están tomando caminos que llevan a decisiones autónomas que no siempre contemplan el interés general.
3. Sostenemos la urgente necesidad de una política global coherente en la economía y especialmente en lo regional. Hay coherencia respecto del trato con los acreedores externos pero un virtual estado de anarquía en las decisiones regionales de inversión.
4. Estamos convencidos de la existencia de usinas de acción psicológica centrada en la magnificación de la crisis argentina. Creemos que la Argentina aún es un país que genera gran excedente económico. Lo demostrado en los indicadores energéticos es una prueba de ello.
5. En el específico sector energético es esencial una Política Integral de la Energía que lleve a la gradual y plena utilización de nuestros recursos, debiéndose continuar con el cambio en la estructura de la demanda (“desgasificar” e ir hacia las energías renovables).
6. En un mundo en creciente grado de interdependencia es claramente observable que el espacio, sus recursos naturales y en especial la energía y los alimentos son planificados por decisiones globales indirectas. Por lo tanto, la opción en esta política de planificación es o el desarrollo lo hace la Nación o la hacen las transnacionales de distinto signo.
7. Consideramos esencial plantearse que la modernidad hoy, en el mundo de las multinacionales y las superpotencias, pasa por la defensa de los intereses nacionales, entendiendo a esta última gran categoría histórica como la simbiosis de suelo y sangre, al decir de los padres de la moderna Geografía, o, en un lenguaje más actual, la Nación es un Pueblo que habita, usufructúa y defiende un Territorio.
8. Una conclusión básica de todo lo precedente es que los procesos de decisión económico-espacial son área de análisis o de categorización geopolítica. Por lo tanto, la Geopolítica no es una categoría de discusión académica sino que son decisiones del accionar político de todos los días.
Creemos que los últimos años nos han enseñado suficiente como para no despilfarrar lo que por derecho nos pertenece y como deber debemos transferirlo en las mejores condiciones de resguardo a las futuras generaciones de argentinos.
En síntesis, Argentina debe hacer un esfuerzo sostenido para cambiar las tendencias de la matriz energética nacional, “desgasificando” la actual demanda y volviendo decididamente hacia las energías renovables, abundantes y baratas.
En Energía, como en Desarrollo Regional, el largo plazo se define necesariamente en el corto plazo. Las decisiones de hoy son el escenario del mañana.
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