Para hablar de glaucoma debe haber tres alteraciones comprobadas: el aumento de la presión intraocular, la lesión del nervio óptico y cambios en el campo visual computarizado
El origen del glaucoma tiene varias causas. La más importante es la herencia, ya que se puede transmitir de padres a hijos o a nietos. Es importante, entonces, saber si alguien en la familia lo padece y controlarse periódicamente (una vez por año con los estudios correspondientes) en el oftalmólogo.
Las cataratas también pueden aumentar la presión intraocular, ya que empujan el iris (la parte de color del ojo) hacia adelante. El glaucoma también puede producirse por traumatismos, porque quedan pegoteamientos entre el iris y la córnea o porque sueltan el pigmento del iris y éste tapa las rejillas de salida del humor acuoso. Otras causas variadas son por ejemplo la inflamación intraocular.
Es importante destacar el control de los pacientes hipertensos porque el aumento de la presión general puede coexistir con aumento de la presión intraocular.
El uso prolongado de los corticoides en asmáticos o pacientes con bronco espasmos o personas que los toman por procesos reumáticos o auto inmunitarios; también son factores de riesgo.
¿Cómo se produce el glaucoma?
En la parte posterior del ojo se forma un líquido llamado humor acuoso, que debe pasar por la pupila (zona central oscura del ojo) hacia el lugar que queda entre el iris (la parte de color) y la córnea (la parte transparente) en el ángulo que se forma donde estas dos partes se juntan hay unas especias de rejillas que son las que drenan el humor acuoso hacia las venas.
Si esto no sucede, aumenta la presión intraocular, lo que lleva a una presión excesiva sobre el nervio óptico, que es el que transporta la información para ver. De este modo, el nervio comienza a dañarse, lo cual se puede observar con un fondo de ojos, que realiza el oftalmólogo o con un Campo Visual Computarizado (CVC).
Si aumenta la presión intraocular y a esto se suma una lesión en el nervio óptico, además de la alteración en el campo visual, estamos en presencia del glaucoma.
Esta enfermedad no sólo se da en personas de edad avanzada, ya que también se puede presentar en gente joven o aun en niños, por diferentes patologías.
Es muy importante el control periódico del ojo luego de un traumatismo, aunque éste no haya sido excesivamente severo. El control debe realizarse, inclusive, hasta varios años después de sucedido dicho traumatismo.
Hay que consultar con el oftalmólogo sobre la presión intraocular para averiguar si hay antecedentes.
La presión varía con factores tales como la edad y el grosor corneal, entre otros, que deben ser evaluados por el especialista, tomando como parámetro dentro de los límites normales el rango que oscila entre 11 y 18 mmhg.
Aquellas personas que tengan alta presión intraocular deben preguntarle a su médico qué remedios no pueden tomar. El caso de los antiespasmódicos es sólo un ejemplos.
El control de presión intraocular se debe realizar al menos de una vez cada seis meses. El tratamiento puede ser con gotas (colirios) en los ojos y si fuera necesario existe una operación acorde con lo que el oftalmólogo decida.
La mejor prevención es controlarse frecuentemente.
Nota producida por la Dra. Inés Capella para la Dirección de Salud y Asistencia Social.