Documento sin título
  Sábado 25.05.13
   
   
   
   
   
   
   
   
  La prevención en salud mental es una disciplina en desarrollo creciente, que articula diversos campos de investigación y acción incluyendo las Ciencias Sociales, la Medicina; la Salud Pública, el Derecho, la Psicología y el Psicoanálisis entre otros.  
 

Conocer en la actualidad las nuevas problemáticas que en este campo se plantean y su prevención posible, es no solamente estar más capacitado para pensarlas y abordarlas, sino también poder utilizar esos recursos para la propia salud.
Los temas: violencia, desempleo, fertilidad asistida, riesgos en las crisis vitales, embarazo adolescente, ansiedad, abuso infantil, trastornos del estado de ánimo, depresión, adicciones, trastornos de la alimentación: anorexia, bulimia, obesidad entre otros , nos desafían a dar respuestas, tanto a los profesionales como a todo aquel que se interese en estos procesos emergentes

Decimos emergentes ya que se trata en general de cuestiones que se encuentran frecuentemente vinculadas a la cultura actual, y su malestar.

Se debe entender al sujeto como un precipitado de complejas relaciones que incluyen a grandes rasgos, el cuerpo biológico,  las redes sociales, y el psiquismo.

Todavía en el siglo XXI es necesario reconocer no sin vergüenza, que existe inserto en el pensamiento de mucha gente, un altísimo nivel de prejuicio y desinformación respecto de las enfermedades mentales. Y de esta forma este prejuicio y esta desinformación son los aliados fundamentales para que no se pueda realizar  a tiempo
un diagnóstico correcto y la derivación oportuna que permita un mejor tratamiento y una mejor calidad de vida para el sujeto.

A pesar de ciertos cambios y de ciertos progresos, es necesario puntualizar que la educación médica actual, aún reconoce un método científico explicativo causal, que en general reniega de la posibilidad de la existencia de todo aquello que no se pueda ver en el microscopio.

El saldo indeseable de esta posición se deriva en que existe un amplio consenso sobre la importancia de realizar campañas de prevención de las enfermedades que poseen un correlato orgánico observable: detección precoz del colesterol, prevención de las cardiopatías, del cáncer ginecológico, u otros, lo cuál desde ya es de fundamental y vital importancia, pero al mismo tiempo se reniegue de la relevancia de su paralelo en relación a las llamadas “enfermedades mentales”.

Se debe entender que la salud en general y la salud mental en particular están íntimamente relacionadas con las condiciones, modos de vida y convivencia que son propios de un tiempo y un lugar determinados.
Lo social, los conflictos que afectan a una sociedad determinada inciden generando formas específicas de padecimientos que bajo la forma de síntomas expresan ese malestar y son a la vez, como se mencionó precedentemente, una demanda implícita que llama a dar respuesta.

Desde esta perspectiva la salud mental está determinada por un lado por la capacidad de cada persona de disponer y/o generar recursos subjetivos para abordar las diversas situaciones conflictivas que atraviese en cada momento y lugar, y por otro por la    responsabilidad ineludible del estado y de las instituciones que lo componen de disponer de los recursos que permitan contener y promover la salud en general y la salud mental en particular.

En este marco y a partir de pensar la salud en sentido amplio, se viene implementando en la Dirección General de de Salud de la Universidad de Buenos Aires desde el año 2004 el examen preventivo de salud a todos los estudiantes de la misma. Es decir de  los dos colegios universitarios, Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y Colegio Nacional de Buenos Aires y las trece facultades.

La ideología que lo sustenta, es la de poder dar respuesta a una demanda en relación con la salud mental de una población que es considerada especialmente vulnerable.

La adolescencia y la juventud temprana, ambas son etapas evolutivas, donde los tres aspectos antes mencionados: lo biológico, lo social y lo emocional, se conjugan interactuando.

Son momentos claves en el proceso de socialización del sujeto. En el transcurso de estas fases, el sujeto se prepara para cumplir determinados roles sociales propios de la vida adulta, tanto en lo referido a la esfera profesional como en la de sus lazos sociales, la familia, la pareja, los amigos.

Además, adolescentes y jóvenes deberán regular su comportamiento de forma tal,
que alcancen una capacidad adecuada ante las exigencias presentes en la sociedad en que se desenvuelven.

La adolescencia además está determinada por el carácter marginal o posición intermedia que ocupa el sujeto en relación con quienes le rodean. Ya no pertenece al mundo infantil, pero tampoco ha alcanzado el estatus de adulto.

En las formas de configuración actual del lazo social que no caben dudas se encuentra globalizado, esta posición extraterritorial en la que el joven se encuentra desde el punto de vista subjetivo implica un escenario de riesgo que debe ser necesariamente visualizado y atendido por aquellos que tenemos responsabilidad social en materia de salud.

Nota realizada por la Lic. Silvia Quesada, Jefa del Servicio de Psicología (dependiente de la Facultad de Psicología) en la Dirección General de Salud y Asistencia Social.

 
       
  uba:salud > acerca de la dirección