Hacia una estrategia de integración
Centro Poiesis, Escuela de Psicología
Social Epsisur, SICyT, FADU-UBA
Responsables
del proyecto
Cátedra Arq. Jorge Lestard: Arquitectura III, FADU-UBA.
Profesor Asociado Arq. Mederico Faivre
Profesor Adjunto Arq. Flavio Janches
Jefe de Trabajos Prácticos Arq. Maria Jesús Huarte
Docentes: Arq. Ramiro Schere, Diego García, Roque Frangella,
Carlos Galíndez, Joaquín Moscato, Javier Ugalde, Anabella
Rognoni, Deborah Rodríguez, María Amuchastegui, Inés
Lovisec, María Paz Montes, Natalia Abot
Descripción
En el taller de Arquitectura III de la Cátedra Lestard encaramos
un ejercicio concebido como una secuencia de acciones sucesivas y
graduales tendientes al mejoramiento de la Villa de Emergencia Las
Flores, en el partido de Vicente López. Según los principios
del urbanismo concertado, interactuamos con las comisiones barriales.
Esta simulación proyectual se propuso innovar los criterios
tradicionales con los que se desarrollan los ejercicios de facultad,
que responden a supuestos programas, fundados en la obligación
del Estado en resolver la demanda de un hábitat popular digno.
En este caso se contemplan las condiciones extremas en las que se
encuentra nuestro país, en particular los municipios, y a
la casi desaparición de la presencia del Estado en el ámbito
de las villas de emergencia. No se pretende inducir al alumno a ignorar,
de manera acrítica, dónde se generarán los medios
para operar en una realidad dramática, sino proponer una alternativa
que utilice la fuerza propia de los habitantes, revalorice lo que
tienen, respete su historia, y rompa el inmovilismo y el facilismo
de la política convencional.
Sin prometer nada, sin generar falsas expectativas, sin propiciar
la desesperanza, 100 alumnos y 15 docentes estamos desarrollando
estrategias que permitan mejorar el espacio público de la
Villa Las Flores.
Fuimos precedidos por el relevamiento y censo iniciado en 1984 por
la Municipalidad de Vicente López, con la dirección
de sociólogos, psicólogos y asistentes sociales, junto
con las comisiones barriales. Esta valiosa documentación –que
estamos actualizando– más el plano conjunto de las casas
(plano parcelario) y las fotografías aéreas permiten
seleccionar los sectores más característicos del casi
inexistente espacio publico que hoy tiene la villa.
Nuestra tarea fue posible gracias a múltiples actividades
que construyeron una estrecha relación con sus habitantes,
tanto en encuentros directos y visitas, como a través de las
experiencias con los profesionales actuantes en la villa. Ricardo,
Eva y Beba, dirigentes de la comisión vecinal de la Villa
“Las Flores”, no sólo nos abrieron las puertas
de sus hogares para mostrarnos su realidad: sus aportes nos ayudaron
a definir buena parte de la propuesta. Las licenciadas Cristina Fernández,
Mabel Sangrada y Marta nos transmiitieron las experiencias de años
de trabajo en el barrio.
Además de proporcionarnos valiosa documentación del
partido y del área de estudio, el arquitecto Héctor
De Marzi, Subsecretario de Planeamiento Urbano de la Municipalidad
de Vicente López, nos incentivó en desarrollar nuestra
investigación en la Villa Las Flores.
Por otra parte, en el workshop desarrollado junto al arquitecto Jorge
Mario Jáuregui, se definieron las bases de actuación
específica. Tomamos como referencia las experiencias del proyecto
Fabella-Bairrio de la Ciudad de Río de Janeiro, del que participa
Jáuregui. El intercambio fue posible gracias al esfuerzo de
los Arquitectos Eduardo Bekinschtein, director de la Secretaría
de Relaciones Exteriores y Javier Fernández Castro, director
de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Facultad
de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos
Aires.
A todos ellos, nuestro agradecimiento.
Objetivos, desarrollo y logros
El proyecto arquitectónico se propone
encontrar procedimientos alternativos de gestión y propuesta
sustentable para mejorar gradualmente las condiciones de vida de la
villa Las Flores. Se recurre a las redes, los servicios, el equipamiento
comunitario, el arbolado y el mobiliario urbano; se determinan intervenciones
puntuales, precisas y concretas alejadas de los planes generales y
abstractos; se utiliza la mano de obra de los desocupados, se gestionan
materiales a través de ONG, organismos oficiales, o proyectos
de autoproducción.
El ejercicio no olvida la arquitectura y su correlato tecnológico,
opera desde una metodología de gestión de urbanismo
participativo, es una puesta en época de la oferta universitaria
de grado para satisfacer la demanda social y crear ciudadanía
a partir de las propuestas.
Las propuestas arquitectónicas se presentarán como estudios
de prefactibilidad para gestionar el nuevo espacio publico, las redes,
los servicios, el equipamiento, y los grados de excepción en
el tejido de las viviendas, es decir, las nuevas normas de uso del
suelo y de restricciones al dominio.
Las propuestas de intervención parten de los datos obtenidos:
Se formaron aproximadamente 30 equipos de 2 a
3 alumnos cada uno. Todas las propuestas plantean una misma alternativa:
el traslado de las viviendas al terreno adjudicado al plan de monoblock,
o el desarrollo de viviendas en planta baja y un piso en la ubicación
actual, lo que permitiría liberar espacio para uso público
y crear patios internos semipúblicos o de uso privado.
Las propuestas del taller crearon un proceso dinámico en el
tiempo, que acotó la escala de intervención a los objetivos
específicos de cada una de las etapas. Como resultado se obtuvieron
tres proyectos alternativos, que aunque independientes, en muchos
casos pueden interrelacionarse:
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El desarrollo
de los bordes.
Trabajar sobre los bordes del asentamiento permite construir un
sistema de integración interior–exterior, desarrollar
ejes de urbanidad con centralidades compartidas, construir múltiples
eventos relacionados en un único circuito, romper la discontinuidad
urbana y delimitar el sistema de accesos y salidas para construir
un sistema de integración social.
Cada uno de los bordes de la villa Las Flores posee condicionantes
específicos. El ritmo producido por la estructura urbana,
edilicia o de velocidad posiciona estratégicamente cada
borde en el contexto total. Se trate de la preexistencia de los
monoblocks de vivienda sobre la calle Melo –que construye
una frontera física difícil de atravesar–,
del choque de tejidos sobre la trama de vivienda unifamiliar donde
no existe espacio posible de convivencia, del frente sobre la avenida
Constituyentes o del borde vacío reservado para la supuesta
futura continuidad del plan de viviendas, los bordes constituyen
un sistema complejo de múltiples combinaciones que permiten
integrar dos sociedades –interna y externa– que a pesar
de la cercanía física resultan irreconciliables.
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La implementación
de sistemas de programas mínimos y múltiples dispersos
en la trama interior.
Estos sistemas de perforación de la compacidad de la trama
permiten definir intervenciones de escala mínima según
grados de oportunidad, utilizar el factor tiempo como sistema de
contagio y transformación, reforzar lazos sociales existentes,
construir espacios públicos internos de escala menor y definir
nodos de inserción de sistemas de servicios.
Los trabajos elaborados a partir de la fragmentación del
conflicto social en grupos sociales afines abren una alternativa
de coordinación posible. Estos fragmentos, constituidos
por grupos de viviendas y familias acotadas, conforman una secuencia
de espacios públicos de escala consorcial, que sirven para
coordinar y controlar el grupo social que lo compone. Esta forma
de consolidación progresiva de espacios públicos
de escala acotada permitirá consolidar un sistema de pertenencia
de la población a un grupo social y a un ámbito físico
especifico. Las actividades serán por lo tanto controladas,
evaluadas y propuestas según cada uno de los consorcios
recuperados.
La flexibilidad, acorde con la posibilidad física y social
de constituir el grupo afín, le otorga la posibilidad de
actuación por contagio. A modo de bacterias urbanas, el
grupo actuará como espacio educador, de mejora ambiental
y de control infantil. |
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La construcción
de ejes de secuencias de espacios públicos dinámicos.
Los ejes, longitudinales o transversales,
permiten construir continuidad urbana, desmaterializar el límite
interior-exterior, definir ejes dinámicos con programas
secuenciados, la penetración de sistemas de servicios y
fragmentar la masa marginada.
Los trabajos se fundamentan en la construcción de ejes que
cruzan el asentamiento o sobre penetraciones parciales, que refuerzan
ejes dinámicos según carácter espacial y estructura
programática preexistente. Estos sistemas de movimientos
basados en sucesiones, superposiciones y recorridos de áreas
de centralidad interna, definen una red de transformación.
Los programas comunitarios conforman sistemas de atractores que
modifican el límite virtual de penetración incorporando
en el fragmento actitudes y espacios relacionados con la ciudad
formal. |
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