Facultad de Psicología


Psicología Clínica para adultos
Clínica de Adultos, cátedra I, Facultad de Psicología.
Secretaría de Extensión, Cultura y Bienestar Universitario, Facultad de Psicología
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Responsables del proyecto
Director: Prof. Gabriel Lombardi.
Equipo: Susana Mattera; Mónica Gurevicz; Andrea Tomasini; Claudia Rodríguez; Edmundo Mordoh; Guillermo Márquez; Laura Salinas; María Paula Zanardi; Mabel Arnaboldi; Natalia Pesich; Rita Mantegazza; Rubén Loreto; Santiago Thompson; Valeria Ferrán; Axel Rozen; Gloria Raisman; Mara Pérez; Juan Ventoso; Florencia Farías; Cristina Toro.

Descripción
La cátedra I de Clínica de Adultos ofrece un servicio de atención en psicología clínica de orientación psicoanalítica para pacientes adultos de Avellaneda y zonas de influencia. Los pacientes que consultan residen en una zona particularmente afectada por la pauperización económica que aflige al país y por la desorientación cultural de una clase media debilitada en su inserción social. Los índices de desocupación, de consumos nocivos, de delincuencia y otras formas de violencia social y familiar son inusualmente elevados. La derivación, los motivos de consulta y las formas sintomáticas que toman los padecimientos subjetivos resultan ser de muy variada índole, pero en general entramados en la situación descripta.

Objetivos, desarrollo y logros
Objetivos
:: Brindar asistencia clínica de orientación psicoanalítica a la población adulta de la zona de influencia de la sede Regional Sur de la Universidad de Buenos Aires.
:: Describir el proceso diagnóstico desde la perspectiva clínica del psicoanálisis en pacientes admitidos en el Servicio de Clínica de Adultos.
:: Describir los efectos en el paciente durante y al concluir el proceso diagnóstico y especialmente los efectos que dan cuenta de la participación del sujeto en la producción y mantenimiento del síntoma

El equipo terapéutico está compuesto por 15 psicólogos con formación psicoanalítica y un médico especialista en psiquiatría. Los pacientes son recibidos y atendidos individualmente, y luego cada caso es supervisado o debatido en reuniones semanales de discusión clínica. De este modo, a la actividad asistencial se suma el perfeccionamiento del modelo de historia clínica y la elaboración de criterios de evaluación de la experiencia y de los resultados obtenidos.

En el grupo de 110 pacientes adultos recibidos en el primer año de trabajo (2002), comprobamos que los factores de urgencia social contribuyen fuertemente al malestar subjetivo. Se esperaba una diferencia radical entre lo que un analista puede hacer en ese contexto y lo que ocurre en los consultorios privados. Sin embargo, comprobamos con cierto asombro que el procedimiento de entrevista libre que empleamos desde el primer encuentro suele llevar al paciente en muchos casos a considerar su participación personal en la producción de la situación de la que se queja. Nos sorprendió que el procedimiento psicoanalítico, cuya característica fundamental es la de subordinar toda intervención al despliegue de la palabra del paciente, también en ese desfavorable contexto social llevara al sujeto que consulta a poner en el primer plano esa cuota de miseria neurótica que, al decir de Freud, se añade a la miseria común de la vida. Y que además estuviera dispuesto, a su manera, a revisarla en un marco psicoanalítico.