Función

Si bien las formas habituales de formación para la docencia universitaria se realizan en el trabajo de las cátedras y bajo la tutela y orientación que los profesores formados ofrecen a los noveles, el Estatuto Universitario prevé la atención especial de la formación de los auxiliares docentes a través de estudios sistemáticos tales como el Diploma de Docente Autorizado reconocido por Resolución de su Consejo Superior. Por otra parte, algunas Facultades cuentan, además, con programas de actualización que ofrecen seminarios o talleres destinados a la formación docente.

Durante la última década surgieron en casi todas las Universidades Nacionales estudios sistemáticos dirigidos a la formación de los docentes universitarios. Se trata de maestrías y carreras de especialización que, además, con programas de actualización que ofrecen seminarios o talleres destinados a la formación docente.

En la UBA estas preocupaciones generaron respuestas diferentes en cada Unidad Académica o en el Ciclo Básico Común. En algunos casos se impulsó que las Asesorías Pedagógicas existentes en algunas facultades impartieran cursos o monitorearan clases de los profesores, entre otras actividades; en otras se diseñaron e implementaron carreras de especialización en Docencia Universitaria como es el caso de Ciencias Económicas o de Ciencias Veterinarias (con la carrera de Especialización en Docencia Universitaria, con orientación en Ciencias Veterinarias y Biológicas), y en otros casos se impulsó una carrera docente mediante cursos y evaluaciones tales como: Derecho, Farmacia y Bioquímica, Arquitectura, Medicina, Odontología.

El análisis comparativo de los programas con los que siete de las trece Unidades académicas otorgan el Diploma de Carrera Docente, u otro, mostró diferencias importantes en el tipo, extensión y complejidad de la oferta.
Pese a ello, son sustantivos los elementos comunes que nos permiten pensar en propuestas que encuentren vasos comunicantes, tramos equivalentes, y colaboraciones de diferente tenor con el objeto de ahorrar esfuerzos y potenciar lo existente.

Entendemos que es importante reconocer la preocupación de los docentes de la universidad en relación con las complejas situaciones que genera un número alto de estudiantes con dificultades para sostener los estudios universitarios. Los índices de recursada, fracaso y cronicidad reclaman no sólo innovaciones organizativas para encontrar formas de apoyo y ayuda sino, también, el desarrollo de nuevas capacidades en los profesores para el uso de herramientas didácticas, tecnológicas y psicosociales que permitan alcanzar mejores posibilidades de enfrentar estos problemas, así como los requerimientos singulares que tiene la enseñanza en los distintos campos específicos.

Parece indispensable, entonces, coordinar refuerzos para anular las propuestas diferentes de cada una de las unidades, por una parte y, garantizar que los auxiliares docentes y profesores de todas las facultades tengan similares oportunidades de formación general y específica, permitiendo también que en los ámbitos de las facultades puedan profundizarse aquellos aspectos de la formación que hacen a los campos específicos profesionales o académicos.

Los avances teóricos, fruto de las investigaciones en las didácticas específicas y en los problemas del conocimiento en la educación superior, los estudios comparados en la organización curricular, el reconocimiento de nuevas y más atractivas estrategias de enseñanza para la resolución de la comprensión , el impacto de las nuevas tecnologías en ese mismo sentido, los debates en torno a la evaluación de los aprendizajes, entre tantas otras cuestiones, nos muestran un campo de estudio fértil y en expansión que los estudios superiores pueden encarar.

La consideración de todas estas preocupaciones, la existencia de ofertas dispares y el desarrollo de un campo temático y un cuerpo teórico referido a la enseñanza superior ha llevado a estimar la necesidad de encarar acciones articuladas en la formación y desarrollo de los auxiliares docentes y profesores de la casa a través de la creación de una Maestría en Docencia Universitaria en la que podrían ser reconocidos.

Esto permitiría, por una parte, lograr la mejor coordinación de los esfuerzos realizados por la Universidad y sus Facultades evitando la superposición y favoreciendo la complementariedad y, por otra, facilitaría a los profesores a cumplir con las expectativas que genera converger con criterios internacionales referidos a títulos de posgrado para la carrera académica.

También, posibilitaría a la Universidad contar con especialistas en el área de la docencia que garanticen el volumen de investigación e innovación requeridas por los avances de la ciencia y la técnica en este campo. Por último, potenciaría las capacidades institucionales de las distintas unidades académicas para encarar, si así lo deciden, carreras de especialización derivadas en sus campos disciplinarios, cuestión que redundaría, en el desarrollo de la investigación en las didácticas disciplinarias específicas.
Los estudios que se proponen procuran respetar la singularidad de los campos disciplinarios y la de las facultades en sus culturas de formación pero tienen como objetivos: destacar, afianzar los rasgos comunes de la identidad de la UBA y posibilitar el desarrollo de la capacidad institucional para responder a los desafíos actuales que enfrenta la educación universitaria pública.

La búsqueda de rigor científico, creatividad, apertura del pensamiento a la exploración y la experimentación y, compromiso social se consideran parte de los rasgos centrales de nuestra identidad universitaria que es necesario respetar, también, en la formación de profesores y en la de especialistas e investigadores en el área de la Educación Universitaria.

El presente proyecto se propone generar un área de formación de investigadores en el campo de la educación universitaria.
Se propone un currículo que favorece la producción académica y científica a través de los trabajos finales que exige la titulación de Magister.
La articulación de las acciones de la Universidad con las de sus unidades académicas se logrará en parte por la acreditación de los estudios que se realizan en estas últimas en el nivel que quede justificado por su extensión y complejidad.

Según esta extensión y complejidad, los estudios actualmente realizados para obtener el reconocimiento como Docente Autorizado y de las carreras de especialización en docencia universitaria podrán acreditarse como parte de los estudios correspondientes a la Maestría, según lo defina para cada caso el Comité Académico Asesor conformado por representantes de las 13 unidades académicas, del CBC, de ADUBA y la Secretaría de Asuntos Académicos de la Universidad.