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A la par de una Nación

Desde 1662 y hasta 1767, el Colegio cumplió funciones de enseñanza media a cargo de los jesuitas y bajo el nombre de Colegio de San Ignacio; en 1772 el gobernador del Río de la Plata, Juan José de Vértiz, inauguró el edificio como Real Colegio de San Carlos y respondía a la política de Carlos III.

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Hacia 1806, a raíz de las invasiones inglesas, los alumnos participan activamente en la resistencia y el colegio se convierte en un improvisado cuartel del Regimiento de Patricios. Estas generaciones también habrían de participar de la Revolución de Mayo y tomado  en muchos casos el camino militar. La coyuntura de la ápoca fue haciendo que los claustros se vaciaran paulatinamente. Sumado a la destrucción del edificio, el colegio permaneció sin funcionar por varios años.

El 2 de junio de 1817,  el Director Supremo, Juan Martín de Pueyrredón organizó nuevamente la institución con el nombre de Colegio de la Unión del Sud, inaugurado un año más tarde.

El Colegio de la UBA

La Universidad de Buenos Aires fue inaugurada el 12 de agosto de 1821. Hasta 1911, el Colegio y la UBA marcharon en forma paralela, vivieron la federalización de la Ciudad de Buenos Aires,  la nacionalización de la Universidad; la Ley Avellaneda. Ambas instituciones compartían parte del plantel profesional de docentes y marchaban en igual dirección intelectual. También sufrieron los conflictos políticos del país, guerras internas, pobreza en las arcas presupuestarias; y el rosismo, que entregó el Colegio a los Jesuitas hasta 1841.

Sin embargo, el presidente Roque Sáenz Peña, ex alumno del Colegio, dictó el 4 de noviembre de 1911 un decreto por el cual se anexaba el Colegio Nacional de Buenos Aires a la Universidad de Buenos Aires, con todo su personal, edificio en construcción, gabinetes, laboratorios y demás material de enseñanza.  Además, la Universidad reorganizaría el personal del colegio,  y los cargos directivos y docentes se proveerían por el Poder Ejecutivo a propuesta en terna del Consejo Superior.

Aunque siguieron las discusiones públicas y privadas en torno a esta resolución, el colegio siguió su curso. En 1912, el Consejo Superior de la Universidad dictó la ordenanza sobre plan de estudios, ampliando la tendencia humanista de su enseñanza: se implantaron seis años de latín, la Historia del Arte y otras materias, amén de intensificarse los estudios históricos, filosóficos y de ciencias naturales.

Las controversias en torno a la anexión del Colegio a la UBA siguieron durante varios años, hasta que por fin, en 1919 el ex-alumno y entonces profesor, doctor Luis Agote planteó, desde su banca de diputado, un debate de fondo que concluyó con la sanción de su proyecto, convertido en ley N° 10.654, que decía así:

"Art. 1.- Bajo el nombre de Colegio Nacional de Buenos Aires, anéxase a la Universidad de Buenos Aires el Colegio Nacional (central) entregado a la misma por decreto del 4 de noviembre de 1911.

El edificio actual y el en construcción, los muebles, útiles, enseres y demás elementos de enseñanza que comprenda pasará a formar parte del patrimonio de la Universidad.

Art. 2.- La Universidad propondrá al Poder Ejecutivo, el personal docente, nombrará directamente el administrativo, redactará los planes de estudio, establecerá las condiciones de ingreso, sus reglamentos y todo lo referente a la enseñanza, disciplina y administración del Colegio; como también fijará el arancel respectivo con la aprobación del Ministerio de Instrucción Pública.

Art. 3.-La ley general de presupuesto fijará anualmente los gastos necesarios para el sostenimiento de dicho Colegio".

Tiempos de esplendor y de terror; de expansión y opresión; décadas doradas y décadas infames. Hoy el Colegio es una institución laica, pública y gratuita, como la Universidad a la que pertenece; y por sobre todas las cosas, el Colegio es patrimonio cultural de la Argentina.

Así como en épocas de revoluciones muchos de sus alumnos dieron la vida por la Patria, también en tiempos más cercanos, profesores y estudiantes hicieron lo propio por defender los derechos humanos, civiles y sociales.

Desde sus inicios y hasta la actualidad, el CNBA no sólo se ha desarrollado a la par de la UBA, sino que también y como ésta, ha marcado el rumbo de una Nación y sentado las bases para futuras generaciones.

LA INCORPORACIÓN DE LAS MUJERES AL COLEGIO

Nada mejor que una breve anécdota contada por Florencio Escardó, quien en 1959 tomó la iniciativa de que ingresaran las mujeres al Colegio para conocer la verdadera historia: “Todavía se me critica haber conseguido que las mujeres entraran al Colegio Nacional de Buenos Aires y al Carlos Pellegrini. Yo me acuerdo que cuando se debatió mi ordenanza, un político dijo: ‘Hace 100 años que no hay mujeres en los colegios’. Y Risieri Frondizi le contestó: ‘¿Qué quiere? ¿Que la vergüenza siga un año más?’. Eso es educación, eso es enseñanza”.

EL ACTUAL EDIFICIO

El diseño del actual edificio fue confiado al arquitecto Norbert August Maillart. El mismo, de casi 30.000 M2, fue proyectado con 33 aulas, seis anfiteatros, seis laboratorios, sala de disección, dos cámaras oscuras, cámara de espectroscopio, local para hornos, tres salas de dibujo, seis salas de preparaciones, cuatro salas de colecciones, microcine para 200 personas, una lujosa Sala de Profesores, una Biblioteca, una Aula Magna de 11x30m y doble altura, dos patios de 17x43m; natatorio climatizado y otras dependencias que respondían a un programa de necesidades propias del Colegio.

La obra se ejecutó a lo largo de 30 años. Fue inaugurado el 21 de mayo de 1938, al cumplirse 75 años de su fundación, un año más tarde de su terminación.

Más tarde se agregaron el Observatorio Astronómico “Héctor Ottonello”, con cúpula rotatoria; y el Salón de Usos Múltiples.