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| SALUD

Por qué es importante vacunar

Las vacunas nos protegen de decenas de enfermedades que en el pasado mataban a millones de personas. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se evitan entre 2 y 3 millones de muertes al año gracias a la inmunización que aporta la vacunación. La UBA realiza su aporte tanto desde la investigación como desde la educación.

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“La vacunación es esencial para la atención primaria de una salud pública robusta, y una estrategia fundamental a la hora de inmunizar a la población”, enfatizó Alberto Barbieri, rector de la UBA. “Desde nuestra universidad, creemos que es primordial apoyar este proceso desde la formación de los recursos humanos profesionales tanto para la prevención, como para la investigación y desarrollo de nuevas vacunas”.

“La UBA -continuó Barbieri- realiza su aporte a la sociedad también por medio de sus programas de subsidios a la investigación, aunque el desarrollo de nuevas y mejores vacunas requiere de un compromiso e inversión de recursos muy importante, que van más allá de los fondos de las universidades, y que involucra al estado como un todo”.

¿Por qué vacunar?

La vacunación es la forma más eficaz de prevenir enfermedades, y se basa en un concepto muy simple: enseñarle al sistema inmunológico que nos protege a que responda de una forma más eficiente frente a las enfermedades que nos rodean. Los inmunólogos lo que hacen es entrenar a este sistema, mediante una vacuna, para que pelee mejor contra una cierta enfermedad.

¿Cómo funciona una vacuna? Primero se trata al patógeno de forma que no pueda enfermar. Luego se bombardea al sistema inmunológico con ese patógeno tratado. El sistema reacciona contra ese invasor tranquilizado, y se entrena para cuando llegue uno igual, pero más peligroso. Así es que en cuanto la enfermedad sin tratar alcanza a penetrar nuestras defensas, el sistema inmune ya está sobre aviso y lo acorrala.

“Las vacunas, junto con las mejoras en la higiene y el mayor acceso a la atención médica, son las principales medidas para el mejoramiento de la salud de la población”, dijo Emilio Malchiodi investigador y profesor de la UBA.

Importancia de la vacunación

 “La vacunación ha permitido un gran control, o aún la eliminación de enfermedades infecciosas, como ocurrió con la viruela, enfermedad que causo la muerte a miles de personas, y que fue erradicada en 1970 gracias a la vacunación masiva”, explicó Malchiodi, quién actualmente está trabajando en el desarrollo de una vacuna contra el Mal de Chagas, en el Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral de la Facultad de Farmacia y Bioquimica de la UBA-Conicet.

La falta de vacunación, sea por el movimiento antivacuna o por falta de planes de salud eficientes, llevan a brotes, o a epidemias de enfermedades que podrían prevenirse, y que devienen en consecuencias serias para la salud de la población general, no sólo para cada individuo.

“Se estima que una persona con sarampión puede infectar a otras diez”, afirmó Malchiodi. “Es una enfermedad que tiene una mortalidad elevada y puede dejar secuelas importantes, como la ceguera o la sordera”.

Hubo casos en Europa y en Estados Unidos de epidemias de sarampión por la caída en los niveles de vacunación, que causó miles de infecciones y cientos de muertes. Si bien hay gente que no puede ser vacunada, por tener inmunodeficiencias, si la mayoría de la población lo está, se produce una protección indirecta para ellos, que los expertos define como efecto rebaño.

Al estar la mayoría vacunados, se evita la circulación del agente patógeno. “Es por eso que la mayoría de la población debe estar vacunada porque proveen inmunidad de rebaño”, enfatizó Malchiodi.

Investigación en vacunas

Para Malchiodi “el rol de la universidad pública en la investigación científica es fundamental e irremplazable, porque con el financiamiento del estado, que incluye a las universidades, al CONICET y a la Agencia Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, se pueden encarar las investigaciones de enfermedades olvidadas, que no cuentan con el interés de las empresas privadas”.

“Existe una lista de enfermedades prevenibles por vacunación para las cuales se necesitan vacunas mejores o para las que no hay vacunas disponibles todavía”, contó Malchiodi. “Entre ellas se pueden mencionar: Malaria, Tuberculosis, Enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y SIDA que causan 1-3 millones de muertes anuales en el mundo”.

Otras posibles de prevenir mediante investigación de nuevas vacunas son las infecciones emergentes y reemergentes como Dengue, Chinkungunya, Zika: con miles de enfermos, muertes y deficiencias neonatales.

“Tampoco hay vacunas contra la mayoría de las enfermedades parasitarias como enfermedad de Chagas, Esquistosomiasias, Trichinellosis e infecciones parasitarias intestinales”, afirmó Malchiodi.

“Se requiere, además, mejorar las vacunas existentes para que sean más efectivas, más seguras y más económicas. Por estas razones es tan importante la inversión pública en investigación y desarrollo de nuevas vacunas”, concluyó Malchiodi.