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| INVESTIGACIÓN

Panorama epidemiológico mundial

La pandemia, según la Organización Mundial de la Salud, se está acelerando pero aún es posible tomar medidas que mitiguen sus consecuencias. El virólogo Diego Flichman asegura que, en nuestro país, "las medidas tomadas son adecuadas al contexto epidemiológico y probablemente den rédito, principalmente en evitar el colapso del sistema sanitario" y, advierte que "tal vez, salir del aislamiento social, significará un reto más complejo que haber entrado".

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La Organización Mundial de la Salud advirtió que la pandemia de coronavirus se está "acelerando", aunque remarcó que todavía es posible “cambiar la trayectoria” del brote. Ante esta situación que es inédita, los diferentes gobiernos toman medidas para evitar la expansión desmedida del virus y el consecuente colapso del sistema de salud. 

Al respecto, dialogamos con el doctor Diego Flinchman, profesor Adjunto de la cátedra de Virología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica e  Investigador Adjunto del CONICET.

¿Cómo analiza las medidas que se han ido adoptando en los distintos países afectados por esta pandemia?

Los diferentes enfoques realizados probablemente están influenciados por múltiples factores. Por un lado la idiosincrasia de cada sociedad, el hábito de acatar medidas ligadas al compromiso social por encima del interés individual, el hábito de desarrollar una vida social más o menos intensa o la tasa de convivencia de adultos mayores con jóvenes (quienes suelen tener una vida social más activa). Por otra parte, la situación epidemiológica de cada caso, que dependerá de la interacción con otros países, probablemente haya naturalmente destinos más aislados que otros y/o con menos turismo, e incluso factores intrínsecos como la densidad poblacional o conglomerados urbanos, condiciones de hacinamiento e incluso niveles de pobreza y/o desnutrición de la población.

Finalmente, tienen influencia los recursos disponibles para abordar la contingencia, las características del sistema de salud y la disponibilidad de insumos (incluido la disponibilidad de ensayos diagnósticos) y recursos humanos.

Por estos motivos, es probable que cada país haya tomado dentro de sus posibilidades las medidas que consideran más efectivas en la coyuntura que se encuentran.

Esta particularidad hace que las acciones en un país difícilmente puedan ser "copiadas" ¿O sí

Es difícil extrapolar los modelos, en parte como ya mencioné por motivos económicos y de infraestructura y, por otro lado, por la experiencia que cada país tiene en función de la información proveniente de aquellos países donde la epidemia ocurrió previamente. Probablemente las medidas tomadas en nuestro país tienen en consideración las evidencias provenientes otros países, como España e Italia, tratando de no repetir errores, pero es importante saber que en todos los casos nunca se sabrá que hubiera ocurrido si se hubieran tomado otras medidas.


Algunos países luego de las etapas de contención y de retardo, evaluaron optar la estrategia "inmunidad de rebaño" que va contra las recomendaciones de la OMS ¿En qué consiste? 

Hay al menos dos factores importantes a considerar frente a un patógeno, uno de ellos es cortar la cadena de trasmisión y otra es evitar el colapso del sistema de salud.

El eje central de las medidas de distanciamiento social es evitar que el sistema se sature y no que no ocurran los casos. No es un dato menor porque esto redunda en una menor tasa de fatalidad (muertes/ número de casos). Pero es de suponer que no disponiendo de medidas profilácticas como las vacunas, a largo plazo, un gran número de la población se infectará. Tal vez a eso se refiere Angela Merkel cuando dice que “Entre el 60 y 70% de los alemanes se infectará con el coronavirus”. La clave es que todos estos casos no ocurran en un breve lapso de tiempo.

La inmunidad de rebaño es un concepto que contempla que la cadena de trasmisión de un patógeno se corta cuando la mayoría de la población deja de ser susceptible, ya sea porque se haya vacunado, en los casos que se dispone de la misma, o porque la mayor parte de la población se haya infectado. No disponiendo de una vacuna, como es este caso, el distanciamiento social no reducirá el número de individuos susceptibles en la población pero reducirá el número de infectados en función del tiempo. 

¿Medidas como estas no implican un gran riesgo?

El principal interrogante es qué ocurre cuando se termina el distanciamiento social. Nos encontramos en un escenario en el cual una gran parte de la población seguirá siendo susceptible y el riesgo que se reinicie la trasmisión del virus estará vigente. En este contexto se utiliza el factor Ro, que es el número de personas promedio que se infectan a partir de un caso. Cuando este factor es mayor de 1 hay un riesgo implícito que ante la introducción del patógeno se desencadene una trasmisión significativa con el consecuente aumento de nuevos casos. El distanciamiento social reduce temporalmente el Ro, ya que se disminuye la probabilidad de trasmisión, pero en la medida en que la mayoría de la población se mantenga susceptible, el valor de Ro volverá a incrementarse una vez finalizada la medida.

Visto que inexorablemente un gran número de individuos se infectará, aquellos países que estén en condiciones de gestionar un gran número de casos simultáneamente pueden establecer medidas más laxas y evitar mayores consecuencias económicas. Al respecto, el dilema de priorizar la salud o la economía es, en cierta medida, tramposa porque la salud es dinero. Dado un presupuesto determinado se dispondrá de dinero para adquirir vacunas, medicamentos, insumos de salud (barbijos, guantes, camisolines, etc). Priorizar la salud en detrimento de la economía solo puede mantenerse durante un período breve, ya que más tarde o más temprano este abordaje repercutirá sobre la salud.

¿Cómo evalúa las medidas que se han adoptado en Argentina? ¿Qué podemos esperar en el tiempo inmediato?

Las medidas son adecuadas al contexto epidemiológico y probablemente, den rédito, sobre todo en evitar el colapso del sistema sanitario. Será muy importante ir pensando las medidas a tomar una vez finalizado este período, porque como ya mencioné, una gran parte de la población continuará siendo susceptible (ya que no se infectó) y probablemente, para entonces siga habiendo casos en otras partes de la “aldea global”. Tal vez, salir del aislamiento social significará un reto más complejo que haber entrado.

Es bueno recordar que a fines del siglo XIX se tardaba más de 80 días para recorrer el mundo, por lo cual era probable que un infectado durante esos viajes se recuperara o muriera de la infección antes de llegar a destino. Hoy es posible que un individuo infectado vaya de un extremo del planeta al otro y llegue a destino, incluso, sin tener síntomas.