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Nutrición y seguridad alimentaria en tiempos del Covid 19

Una dieta saludable supone asegurarnos una alimentación suficiente, diversa y nutritiva. Pero ¿Qué pasa en estos tiempos de Coronavirus y aislamiento en nuestros hogares? La doctora Anabel Pallaro, titular de la Cátedra de Nutrición de la  Facultad de Farmacia y Bioquímica, asegura  que  "Si bien puede resultar una situación compleja acomodar recomendaciones hechas en tiempos normales a las actuales circunstancias, tanto la nutrición como cada minuto de actividad física cuentan y suman para la salud"

 

Imagen de la noticia Nutrición y seguridad alimentaria en tiempos del Covid 19

La crisis desatada por la pandemia del Coronavirus Covid 19 plantea numerosos desafíos a los gobiernos nacionales y a cada uno de nosotros. Debemos cuidar nuestra salud frente al virus y, al mismo tiempo, paliar los efectos que se producen en nuestros cuerpos debido al aislamiento y la falta de actividad física. Sobre estos temas hablamos con la doctora Anabel Pallaro, profesora Titular de la Cátedra de Nutrición de la Facultad de Farmacia y Bioquímica.  


Estamos ante un momento crucial en la historia de la humanidad: Una pandemia. ¿Qué efectos puede tener en cuanto a nuestra forma de alimentarnos?

Hay dos aspectos importantes a la hora de hablar sobre alimentación y nutrición para enfrentar la crisis del COVID 19.  Por un lado, es necesario mitigar los efectos de la pandemia en cuanto a la seguridad alimentaria y la nutrición, evitando el desperdicio de alimentos. Por otro lado, es importante continuar manteniendo una dieta saludable que combata el desarrollo de enfermedades crónicas como sobrepeso, obesidad y diabetes tipo II, causadas por el desequilibrio de macronutrientes y el descenso de la actividad física.  

Es probable que el COVID 19 tenga un impacto negativo en la seguridad alimentaria a nivel mundial, tanto en el suministro como en la demanda de alimentos. Los cierres de fronteras, las cuarentenas y las interrupciones de los mercados, de la cadena de suministro y del comercio podrían limitar el acceso a fuentes de alimentos suficientes, diversas y nutritivas, en especial en los países afectados duramente por el virus o las regiones ya afectadas por altos niveles de inseguridad alimentaria. 

¿Por qué? ¿Qué causas pueden complicar aún más la situación?

La cadena de suministro de alimentos es una compleja red que implica, entre otros, a productores, insumos agrícolas, transporte, plantas de procesado, transporte marítimo. Este sistema alimentario se verá puesto a prueba en las próximas semanas y meses por varios motivos y serán desafíos a resolver. Las dificultades en el traslado de alimentos de un punto a otro, sobre todo de alimentos frescos, darán lugar a un aumento de los niveles de pérdida y desperdicio de alimentos, por lo que deberá ponerse atención al acceso de los agricultores a los mercados para no frenar su capacidad productiva y obstaculizar la venta de sus productos y la posterior distribución. 

Aparte de las restricciones de movimiento, el comportamiento básico de prevención de los trabajadores, podría dificultar  la producción  agrícola de productos de alto valor, como frutas y verduras, y de procesadores que manejan la gran mayoría de estos productos. También, la escasez de fertilizantes y otros insumos podría afectar a la producción agrícola. A esto, podría sumarse el impacto de la pandemia en el sector ganadero, debido a la menor capacidad de los mataderos. Además, los cierres de restaurantes y lugares de comida y las compras de comestibles menos frecuentes disminuyen la demanda de productos frescos y productos pesqueros, lo que afecta a los productores y proveedores. Por ahora, el suministro de alimentos y los mercados han permanecido relativamente estables, aunque es posible que la situación cambie momento a momento, observándose cómo se ha ido incrementando en estas semanas el precio de alimentos saludables, además del cierre de pequeños mercados cercanos al lugar de residencia, con el consiguiente desabastecimiento.

La situación que describe implica uno o varios grandes desafíos...

Deberemos enfocarnos en la alimentación de los grupos vulnerables,  de la población de bajos ingresos, los cuentapropistas, aquellos niños que pierden los almuerzos escolares de los que depende  y de los adultos mayores con capacidades disminuidas con dificultades para comprar alimentos o prepararse su propia comida. Todo este universo de personas verá debilitada su capacidad para afrontar las enfermedades. El aspecto positivo, es que el Gobierno Nacional, el Provincial y de la Ciudad han tomado cuenta de esto y anunciaron medidas para paliar la situación. Combatir el aumento de precios será fundamental para asegurar la capacidad de compra de toda la población, que ya  está viendo recortados sus ingresos.

¿En cuanto a nuestra alimentación cotidiana que debemos saber?

Una dieta saludable asegura una alimentación suficiente, diversa y nutritiva que contribuye a fortalecer el sistema inmunológico de las personas e incrementa sus capacidades de enfrentar enfermedades, entre ellas, las infecciosas, como la que nos ocupa. El sistema inmune se caracteriza por tener un rápido recambio celular, de manera que para funcionar óptimamente requiere tanto de sustratos metabólicos como proteínas, hidratos de carbono y lípidos, así como de intermediarios metabólicos como vitaminas y minerales. Las proporciones en las que todos estos nutrientes deben estar presentes en nuestra dieta están representadas en las Guías alimentarias argentinas (GAPA), que es un sistema gráfico de plato acompañado de mensajes, basado en la clasificación y jerarquización de los alimentos según sus características nutricionales predominantes. 

Las GAPA son acordes a las recomendaciones de reconocidas escuelas de salud y nutrición pública mundiales. Estas guías aconsejan que la mitad de la dieta diaria esté constituida por frutas y verduras. Este grupo de alimentos es seguido por los cereales y legumbres; luego por los lácteos, preferentemente descremados, y el grupo de las carnes, entre ellas las carnes rojas, en su preferencia magras, hasta tres veces por semana, pescado dos a más veces por semana, carnes blancas 2 veces por semana y huevos, continuando por el grupo de aceites, semillas y frutos secos y finalmente por los alimentos de consumo ocasional como postres, dulces, helados y alimentos grasos. 

Todo ello, en el contexto de reducir el agregado de sal al cocinar y en la mesa y beber agua segura. Es importante que se mantenga esta proporción entre los grupos de alimentos ya que brinda a la población un patrón de consumo de dieta saludable que asegura un estado de salud y nutrición óptimo.  Hace mucho tiempo es sabido que los desequilibrios nutricionales impactan en el sistema inmunológico del sujeto, disminuyendo su capacidad para hacerle frente a agentes agresores.

Desde ya, el mensaje de manipular de manera inocua los alimentos y recipientes de preparado y guardado es relevante, particularmente en las ollas populares.

Estamos atravesando un tiempo inédito en nuestras vidas, con lo cual nuestra alimentación debería tener en cuenta algunas pautas especiales...  

El hecho que se aconseje consumir al menos medio plato de verduras de estación en el almuerzo, medio plato en la cena y 2 o 3 frutas por día es porque las mismas son aportadoras, además de fibra y antioxidantes, de vitaminas y minerales, cuyo déficit impacta en nuestro metabolismo provocando un funcionamiento inadecuado, en particular de las células inmunes. 
Por otra parte, en el presente, se está reportando que el coronavirus provoca una respuesta inflamatoria en los alvéolos pulmonares que juega un papel importante a lo largo del curso de la enfermedad. En este sentido, es conocido, en el campo de la inmunonutrición, que los ácidos grasos poliinsaturados  de la serie omega 3 son nutrientes precursores de moléculas con actividad antiinflamatoria. 

Estos nutrientes se encuentran preferentemente en los pescados, como el atún, atún enlatado en agua, sardinas, salmón, jurel, lenguado, abadejo, caballa, merluza, mejor cocinados a la plancha, al horno o a la cacerola, y en menor medida, en el aceite de soja y canola, las semillas de lino y chía y en los frutos secos como las nueces, por lo que el consumo de todos estos alimentos sería aconsejable. Esto no quiere decir que si los consumimos, vamos a combatir el coronavirus, sino que sería un aporte importante desde la dieta y nos pone en un mejor lugar para enfrentar estas enfermedades. 

Otro aspecto no menor es la revalorización del consumo de legumbres ya que las mismas poseen mayor cantidad de proteínas que los cereales y sobre todo de mejor calidad, de manera tal que las mezclas de cereales con legumbres, por ejemplo, arroz con porotos o lentejas, son una alternativa válida para cubrir las necesidades proteicas y de menor costo que las carnes. Por todos estos motivos, mantener la cadena de suministro de los alimentos y la seguridad alimentaria es de suma importancia. 

¿Qué factores debemos tener presentes para compensar la falta de ejercicio físico?

La ingesta calórica debe equiparar al gasto energético para evitar el aumento de peso y sobre todo a la acumulación de tejido adiposo, que se comporta como un tejido secretor de compuestos bioactivos llamados adipoquinas asociados a un estado de inflamación crónica. Lo aconsejable es  mantenernos activos lo más posible, reduciendo las probabilidades de que la salud mental y física se deteriore en tiempos de crisis e incertidumbre. Podemos Ejercitarnos mediante videos confiables, de manera tal que ayudamos al sistema inmune, prevenimos el sobrepeso y la obesidad, evitamos que la masa muscular se deteriore y reducimos el estrés que producen las noticias y el estar en casa tantas horas. Es aconsejable romper la conducta de estar sentado o recostado por muchas horas, creando una rutina diaria cada hora e iniciando con una rutina fácil para evitar lesiones en un espacio seguro y amplio: 30 minutos 5 días de la semana. 

En el caso de los niños, niñas y adolescentes, se recomienda una hora de actividad física al día mediante juegos o actividades de movimiento, evitando que la exposición a pantallas sea menor a dos horas por día.

En resumen ¿Qué cosas importantes anotamos en nuestro recordatorio del día?
 

- Que debemos fortalecer el sistema inmunológico a través de la alimentación. 

- No comprar sólo alimentos perecederos y  preferir verduras y frutas en vez del exceso de pastas, arroz, galletas, snacks y pastelería que son ricos en azúcares y poco nutritivos

- Planificar la compra, comprando lo justo y necesario, que ayuda a evitar el desperdicio de alimentos y mejora la economía del hogar

- No tirar las sobras sino congelar las comidas para que duren más tiempo y así evitar el desperdicio

- Beber mucha agua, 8 vasos al día para mantener la hidratación. 

- Si el presupuesto es acotado, revisar bien lo que tenemos en la despensa y la heladera y comprar los productos acorde a su duración.

- Cocinar en familia para que los niños aprendan hábitos de consumo saludables desde pequeños.