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| SALUD

¿Buenas noches?

La pandemia del coronavirus Covid 19 y el consecuente aislamiento social, preventivo y obligatorio han alterado nuestras rutinas por completo, entre ellas los patrones del sueño. Facundo Nogueira, coordinador del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, cuenta en esta nota qué factores inciden en esta situación, qué grado de responsabilidad tenemos y qué medidas podemos adoptar para dormir mejor

Imagen de la noticia ¿Buenas noches?

El aislamiento social, preventivo y obligatorio que estamos viviendo en la actualidad que tiene por objeto evitar la propagación del coronavirus Covid 19,  está afectando nuestros hábitos, y los patrones del sueño no se escapan a la nueva realidad. ¿Qué factores influyen? ¿Qué medidas podemos tomar para paliar o evitar estas situaciones? Hablamos con el doctor Facundo Nogueira, coordinador del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas.

Sabemos que, desde el inicio del aislamiento, se incrementaron las consultas por trastornos del sueño y dificultades para dormir ¿A qué factores específicos se debe? 
 
Desde el momento que tenemos la obligación de mantenernos confinados, nuestras rutinas se ven alteradas o, directamente, suspendidas. Hablamos de trabajar, ir al gimnasio, al peluquero, encontrarnos con amigos, salir, entre otras tantas cosas cotidianas, y esta alteración de nuestra rutina, nos afecta la psiquis, nos angustia, nos genera mucha ansiedad,.

A esta situación se suma la razón por la cual estamos confinados, que es esta pandemia, lo cual genera preocupación, temor al  contagio, no solamente de nosotros mismos, si no que se enferme algún miembro de la familia o gente allegada, y que ello pueda tener consecuencias graves.

Estas dos situaciones de las que venimos hablando, nos irritan, dificultan la convivencia, aumentan la chance de conflictos en la familia,  y generan una carga de tensión que se incrementa de noche, porque cuando uno se va a dormir ocurren dos fenómenos muy claros respecto de los pensamientos: se amplifican y focalizan.

¿Podemos profundizar esta idea?

Durante el día, nuestros pensamientos divagan o transitan por diferentes aspectos: vemos series,  programas de televisión, hacemos alguna llamada, navegamos por Internet, pensamos qué vamos a comer, realizamos actividad física, buscamos información. Estamos ocupados.

Pero al irnos a dormir el pensamiento se focaliza en nuestra gran preocupación: el temor a enfermarnos o nuestra situación económica y esta sensación se amplifica, por lo cual todo nos parece mucho más catastrófico. Entonces, nuestra psiquis nos mantiene activos y no nos permite dormir. Y en el caso que logremos dormimos, lo haremos con pesadillas, despertares en medio de la noche,  provocando un sueño fragmentado o de muy mala calidad.

La situación que describe es ajena a nuestra voluntad y nos excede, pero ¿Qué grado de responsabilidad tenemos en nuestros problemas de sueño? 

Por supuesto que existen errores que, habitualmente, cometemos en esta situación. El más común es alterar los horarios: Al no tener que madrugar o levantarnos temprano para ir a trabajar o a la Facultad, es muy tentador quedarnos despiertos de noche y aprovechar para realizar actividades que, normalmente, no podemos hacer.  Entonces empezamos a acostarnos cada vez más tarde, y luego, por supuesto, dormimos hasta media mañana o mediodía, y se desacopla el ritmo del sueño con el ritmo biológico.

Nuestro cuerpo está muy sincronizado con el ciclo luz - oscuridad y muchas de las funciones corporales están sincronizadas con este ciclo: la producción de cortisol plasmático, de hormonas, de adrenalina, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal.

Entonces, con este cambio de horario, generamos una incoordinación entre nuestra exposición a la luz solar, la actividad física y el ritmo biológico, lo cual puede generar un corrimiento de fase que es causal de insomnio o, también, que durmamos menos de las 7 horas que necesitamos, lo cual nos podría producir cansancio o sueño crónico. 
Finalmente, debemos tener en cuenta que cuando retomemos la actividad normal, nos va a ser muy difícil acostarnos a horario.

Y los errores que cometemos aún pueden ser más graves...

En las últimas semanas se ha disparado el uso de psicofármacos porque, muchos de ellos, son considerados una forma fácil para lograr dormir mejor o más temprano. Pero estos medicamentos, tan conocidos, cuando son utilizados de forma crónica son muy perjudiciales porque pueden producir acostumbramiento, dependencia, adicción. 
Debemos saber que el uso de psicofármacos es la última instancia y su uso siempre debe realizarse con indicación y control por parte de un profesional. 

¿Qué podemos hacer entonces?

- Evitar alimentar excesivamente este grado de ansiedad, generada por información tóxica, catastrófica, con falta de objetividad y de fuentes que no son confiables. Esto incluye a las cadenas de whats up.
- Evitar tener la televisión prendida  todo el día en un canal de noticias, o consultar constantemente portales de información para conocer cuántos muertos o contagios hay, qué hospitales cerraron. No ver noticieros ni acceder a portales de noticias luego de la cena.
- Realizar actividad física separada del momento de irnos a dormir al menos 4 horas. El ejercicio eleva la temperatura corporal y genera endorfinas lo cual es muy estimulante. Después de comer podemos hacer stretching, elongar, yoga, mindfulness, ejercicios de relajación y meditación, darnos una ducha de agua caliente o leer un libro.
- Después de cenar es preferible no conectarnos a pantallas porque la luz que emiten es muy intensa y estimula nuestras retinas y cerebros, retrasando la aparición del sueño.
- Tratar de mantener un horario regular para la cena y acostarse. Las 21 y las 23, respectivamente, son buenas horas para estas tareas y, luego,  prepararnos para dormir entre 7 y 9 horas.
- No tomar bebidas estimulantes, como café, después de las 17.00, ni tomar líquidos en general después de la cena, para no despertarnos en mitad de la noche.

¿Qué actividades se desarrollan en el Clínicas respecto a las patologías del sueño?

En el Hospital funciona un Laboratorio del Sueño Polivalente, en el cual trabaja un equipo multidisciplinario de profesionales como, por ejemplo, neumonólogos, especialistas del sueño, neurólogos, pediatras, psicólogas, kinesiólogos y técnicos. 
Realizamos consultas por patologías del sueño de toda índole, talleres de meditación y mindfulness destinados a pacientes con insomnio, además de llevar a cabo estudios de sueño, desde los más simples hasta los más complejos. 
Contamos con 6 camas que nos permiten realizar estudios simultáneos, lo cual nos sitúa entre los 3 laboratorios públicos más grandes del país, con una cantidad muy importante de pacientes.

En este momento, trabajamos de forma remota, con un sitio web dedicado a brindar información a los pacientes y público en general, y en el cual también se explicitan las vías de contacto para quienes deseen realizar consultas. La dirección es: https://www.redelabsue.com