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Egresar por videollamada

Terminar una carrera de grado es uno de los acontecimientos más trascendentales y esperados de la vida del estudiante. A pesar de la compleja situación de estar atravesando una pandemia, fuera de todo plan, en la UBA siguieron egresando, sólo que de forma virtual.

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Alumnas y alumnos avanzados de las distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires fueron partícipes de una de las experiencias más imprevistas que exigió el camino marcado por la pandemia de COVID-19: recibirse a través de una plataforma virtual.

Esta vez, no festejaron con harina y huevos a la salida de la facultad, pero sí con la misma satisfacción que significa cerrar un ciclo inolvidable, gracias a las rápida adecuación tecnológica de la UBA.

 

Egreso en el ciberespacio

La cursada no hubiera sido posible sin un enorme esfuerzo colectivo para asegurarla. Impera la incertidumbre en todos los aspectos de la vida, y el académico no es una excepción. Los estudiantes, al comienzo de la cuarentena, no veían un panorama claro en el que se hiciera posible la evaluación a distancia.

Sin embargo, cada uno de ellos tuvo la posibilidad de dar su examen final a través de una videollamada, con sus profesores presentes. De manera oral para unos y escrita para otros, la nota definitiva llegó a través de un mail, o en el momento mismo de la trasmisión sincrónica del parcial o presentación de la tesis.

Sofía Lipis y Antú Cozza Campo de la Facultad de Derecho; Milton Bronstein, de Económicas; Ariel Rosenfeld, de Sociales. En un punto se ponen de acuerdo y es en la mezcla de sensaciones que tuvieron de su atípico egreso virtual.

“Lo que me propuse lograr concretar hace muchos años me tocó concretarlo de una manera distinta a la que había imaginado: lejos de mis seres queridos. Pero, de todas maneras, estoy muy feliz de haberlo logrado”, destacó Lipis, y agregó: “Me siento muy agradecida con la Universidad por todos estos años y con la Facultad de Derecho por haber hecho posible el egreso”.

Cozza Campo, por su lado, comentó: “Recibirse en plena pandemia tiene este plus emotivo, de cuando todo está tan complicado, hay motivos para alegrarse y celebrar. Y también es un motivo para estar agradecido, le estoy muy agradecido a la Universidad Pública que nos abre las puertas y nos permite soñar en ser profesionales y formarnos con educación de calidad”.

Bronstein, el nuevo economista, afirmó que antes de la llegada de la pandemia sabía que iba a recibirse este año y que, gracias a las evaluaciones virtuales, la cuarentena no implicó un retraso: “Estoy seguro que haber terminado la carrera de este modo va a ser una anécdota más para contar en el futuro”.

 

Pros y Contras

Si bien el cuatrimestre se inauguró distinto, los exalumnos mencionaron algunos de los aspectos positivos, aún con las dificultades que planteó la cursada virtual y a la que tuvieron que sortear. Los egresados, al formar parte de distintas facultades, tienen visiones distintas sobre el desempeño de la facultad virtual.

Para algunos significó mayor disponibilidad de tiempo para el estudio o incluso, defender la tesina en la Carrera de Comunicación Social luego de 10 años de haber rendido la última materia de la facultad. Este es el caso de Rosenfeld, sobre lo cual señaló: “La virtualidad en mi caso fue una particularidad, cuando me preguntaron si estaba de acuerdo en defender así la tesina no lo dudé. La defensa fue muy emocionante por este contexto”. 

Bronstein, de la Facultad de Económicas, opinó que la modalidad virtual le fue, incluso, beneficiosa en ciertos aspectos, aunque también le significó un mayor esfuerzo en otros. Hizo hincapié en las nuevas formas de estudio que le requirió y la habilidad de administrar el tiempo de manera distinta. “Quizás hasta disponía de más tiempo para trabajar en la tesis del que hubiera dispuesto sin la cuarentena. Pero la falta de experiencia de estudiar en esta nueva modalidad se me presentó como un desafío”, expresó.

“Pienso que la experiencia y la dificultad de la virtualidad es relativa”, expresó Sofía. “Es importante tener el acompañamiento de los docentes y la carga bibliográfica presente para poder llevar adelante la cursada más amigablemente. Por ejemplo, la Facultad de Derecho tiene una biblioteca que, con la cuestión de la pandemia, no se pudo aprovechar todo el material que contiene”, y agregó: “Destaco de la Facultad la rapidez y administración que hubo para salir adelante en esta situación. Sin la buena predisposición de los docentes tampoco hubiera sido posible. Estoy por demás agradecida, ya que la virtualidad fue también un desafío para ellos”.  

En este sentido también se expresó Cozza Campo, partiendo de que las clases virtuales no deben compararse con las clases presenciales, ya que presentan dinámicas diferentes. Por lo tanto, no lo consideró como un mayor o menor esfuerzo, sino que comprendió que no se puede tener las mismas expectativas de una sobre la otra. “Sin embargo, sería ajeno a la realidad si considerara que esta es la regla y no la excepción”, finalizó.

De hecho, al reflexionar al respecto, mencionó un aspecto urgente: no todos los alumnos tienen acceso a Internet o recursos tecnológicos para llevar adelante esta cursada particular. “El compromiso social y la contención de la Universidad se volvieron fundamentales, y ahí es donde se vio a los docentes integrándose a fondo con alumnos para advertir las distintas realidades y poder en base a eso continuar el proceso educativo con los estudiantes en casa. Esta terrible situación visibilizó los niveles de desigualdad que existen”, dijo.

Bronstein aseguró que, a pesar de la inicial incertidumbre de la validez de las evaluaciones virtuales, esta se disipó cuando fueron permitidas. “Por suerte, mi cuatrimestre, en particular, no cambió tanto respecto de lo que hubiera sido de manera presencial”.

 

Una experiencia excepcional

Los nuevos profesionales egresados en plena pandemia aseguran que desborda la satisfacción de finalizar la carrera universitaria elegida como su vocación, pero, por el otro lado, sienten la falta el festejo, el cariño y la alegría de los amigos y familia rondándolos.

En este sentido, Lipis expresó: “Fue bastante rara la experiencia. Después de tantos años y tanto esfuerzo, nunca imaginé esta situación. Siempre pensé que iba a rendir mi última materia y después salir a las escalinatas para ver a mi familia y festejar a lo grande. Pero lo hice un viernes, a las dos de la tarde, frente a una computadora y sola. Tengo muchos sentimientos encontrados”.

Cozza Campo confiesa: “Me sorprendí para bien. Con todo ese panorama que teníamos en marzo, al menos, yo no me podía imaginar que podíamos sostener el ritmo universitario que teníamos. Haber egresado así, lo defino como distinto a lo esperado. Fue un momento raro, en el que te morís de ganas de abrazar a todas las personas que se te aparezcan en el camino, pero a la vez no podés abrazar a nadie. Pero, pese a la virtualidad, fue un momento muy cálido lleno de risas y aplausos saliendo de la pantalla de la computadora”.

Bronstein también se expresó sobre el impedimento de encontrarse con sus seres queridos, amigos y el festejo que merece este cierre de ciclo: “Si bien esta situación impide las reuniones y las situaciones de festejo que amerita el cierre de una carrera universitaria eso no evitó que me sintiera aliviado y contento de haberme recibido”.

Rosenfeld dijo: “Mi paso por la UBA me marcó como persona, como trabajador y ahora que ya lo puedo decir, como profesional. El egresado de la UBA está en deuda con la sociedad, porque es gracias al esfuerzo de la sociedad que uno puede estudiar. Y eso es una responsabilidad que uno tiene que llevar siempre”.

La pandemia y el consecuente aislamiento social tornó visibles muchas dificultades para los estudiantes: las evaluaciones a distancia, el estudio a través de la pantalla, el rendimiento del tiempo, el desasosiego agravado por el panorama de la pandemia.

Es motivo de celebración la capacidad de alumnos y alumnas que aventajaron una situación poco promisoria, que pareció haber desalentado cualquier objetivo propuesto; entre ellos, recibirse. Sin embargo, lograron alcanzar el punto cúlmine de su vida universitaria, volviéndose en profesionales en aquello que eligieron años atrás.