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| SALUD

Entrevista con la Jefa de la División Terapia Intensiva del Hospital de Clínicas

Los médicos intensivistas de todo el país han denunciado que los recursos para salvar a los pacientes críticos con coronavirus, se están agotando. Los números de internados aumentan día a día y los especialistas deben redoblar esfuerzos. ¿Quiénes son, cómo trabajan, qué formación especial tienen? Para conocer más acerca de estos profesionales, conversamos con la jefa de División Terapia Intensiva del Hospital de Clínicas.

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Dada las características del Covid-19 y su gran capacidad de contagio, las unidades de terapia intensiva de todos los hospitales de nuestro país están llegando al límite de su capacidad; los contagios entre el personal de salud se hace cada vez más frecuente y los médicos intensivistas se tornan imprescindibles y escasos.  

La doctora Celica Irrazabal es jefa de la División Terapia Intensiva del hospital de Clínicas, está al frente de un equipo de 13 médicos intensivistas y 9 en formación, quienes asumieron el rol asistencial durante esta grave contingencia.

¿Cuáles son las características de los médicos intensivistas?

El especialista en Terapia Intensiva es un médico formado para diagnosticar y asistir pacientes con enfermedades que ponen en riesgo su vida en forma inmediata o potencial.

Para ello se entrena en la utilización de métodos de monitorización alta complejidad y en la  aplicación de métodos artificiales de soporte vital respiratorio, cardiovascular y renal, además de técnicas diagnósticas como ecografía y fibrobroncoscopía.

Estos médicos están entrenados en el trabajo multidisciplinario, están capacitados para conducir el recurso humano y utilizar adecuadamente el recurso técnico del área. Además, deben desarrollar actitudes psíquicas y humanas que le permitan tener una visión global del paciente crítico y debe ser capaz de brindar una atención integral centrada en sus necesidades.

Además, el especialista debe ser respetuoso de los principios éticos de la práctica médica y sensible para asistir a pacientes críticos o en el final de la vida y comunicarse con sus familiares y/o subrogantes. Debe desarrollar capacidad de adaptación y superación de las situaciones complejas de la práctica de esta especialidad y comprender las consecuencias del ejercicio de la profesión.

¿Es una especialidad médica como cualquier otra?

No. Considero que tenemos una estructura de pensamiento y un desempeño diferente que otras especialidades. Trabajamos en forma multidisciplinaria, a la par con otros profesionales dentro del área. Nuestro trabajo tiene momentos críticos en los que uno trabaja en forma refleja para la supervivencia de un paciente y otros momentos es imprescindible analizar minuciosamente cada aspecto de la enfermedad de un paciente.

Dentro del área de Terapia Intensiva un especialista debe ser capaz de liderar el grupo humano integrado por profesionales de diferentes disciplinas. Además, durante muchos años de nuestra vida profesional se hace mucho esfuerzo físico por el número de guardias que se realizan, que con mucha frecuencia se prolonga por muchos años ya que las posibilidades de dejar de hacer guardias son pocas. Por este motivo, los médicos jóvenes que se forman en terapia intensiva con frecuencia buscan una segunda especialidad que les permita mejorar la calidad de vida.

Durante esta contingencia especial, ¿Hay capacidad suficiente de estos especialistas?

Los especialistas tenemos capacidad para brindar asistencia de alta calidad a los pacientes, pero me parece que no somos suficientes para la cantidad de enfermos que hay. Al lado de la cama del paciente, trabajamos a la par con enfermeros y kinesiólogos. Además, hay personas que trabajan silenciosamente en el área que cumplen funciones técnicas relacionadas a la higiene del área y del equipamiento que usa cada paciente: técnicos de imágenes, laboratorio, extraccioncitas y dos ingenieros biomédicos que trabajan todo el día con la salud del equipamiento.

¿Cuántos médicos intensivistas hay actualmente en el Clínicas?

Especialistas en Terapia Intensiva somos 13  y 9 especialistas en formación. Todos hemos asumido el rol asistencial, incluso, estamos trabajando con el ex jefe de la División, que ya está jubilado, que es consultor del servicio y está trabajando como lo ha hecho toda la vida pero honorario, sólo por su vocación.

¿Cómo se organizan en cuanto a turnos y horarios, etc?

Normalmente nuestros residentes hacen de 6 a 8 guardias por mes cubriendo los 7 días de la semana en guardias de 24 hs y tienen un descanso posterior a la guardia. Los médicos de planta vienen todos los días de la semana y se turnan para cubrir sábados, domingos y feriados. De modo que la calidad de la asistencia es la misma todos los días de la semana.

Desde que empezó esta pandemia en marzo, tuvimos diferentes organizaciones, un poco copiando lo que se veía afuera, generando grupos de trabajo que asistían en forma alternativa, de modo que un grupo quedaba siempre en reserva. Pero a partir de junio, estos grupos fueron desarmados, debido a que progresivamente la enfermedad nos ha ido acorralando, produciendo bajas, ya sea por enfermedad de los integrantes del equipo o por contacto y aislamiento.

Ustedes ya tienen experiencia con grandes catástrofes, ¿qué diferencia a ésta de otras?

Lo característico de esta pandemia, es que a diferencia de otras catástrofes de víctimas múltiples que hemos sufrido, como Amia o Cromagnon, aquellas fueron limitadas en el tiempo, hubo muchos pacientes en un tiempo limitado. En esta pandemia el trabajo es continuo e intenso desde hace 160 días y parece no tener fin.

¿Cómo se trabaja en el interior de la División?

Todos analizamos juntos lo que ocurre con cada paciente. Pero cada uno de nosotros cumplimos un papel diferente. Los más jóvenes están en ”la trinchera”, al lado de la cama, hacen un gran esfuerzo físico ayudando a posicionar a los pacientes, haciendo maniobras y mientras tanto alarmas que suenan, hay mucha tensión y a veces incertidumbre sobre los resultados.

Los más grandes enseñamos, supervisamos, acompañamos y tratamos de resolver todas las dificultades. También somos responsables de la administración y gestión del recurso humano y material, para que el área funcione.

Nuestros teléfonos hace 160 días que suenan todos los días, a cualquier hora. Ya no recordamos que existen los fines de semana. Todos los días son iguales, porque hay pacientes internados y porque el equipo no puede caer.

¿Pasa lo mismo en todos los hospitales de AMBA?

Yo no tengo estadísticas al respecto. Sabemos que el recurso humano para hacer guardias es muy escaso y que los médicos jóvenes ya especialistas y residentes, además de hacer las guardias correspondientes a su hospital, hacen guardias en diferentes instituciones privadas y les que aumenta su riesgo de contagio.

¿Se sigue un protocolo especial en la UTI?

Los protocolos de asistencia son los publicados y conocidos por todos. Después hay particularidades por el estilo de cada servicio. Nosotros estamos muy encima de los pacientes. Independientemente de los riesgos, son pacientes que requieren de mucho esfuerzo al lado de la cama.

¿Dejará algo como aprendizaje esta pandemia?

Claro, habrá que analizar cuántos especialistas hacen falta y ver como se diagrama una carrera, en la que los médicos que se formen en esta especialidad puedan vivir de la misma. Idealmente trabajando en un solo lugar y en una estructura que les permita salir de la guardia a la conducción. La mayoría de las instituciones aumentaron el número de camas críticas, se recibió mucho equipamiento, todo eso debe ser aprovechado cuando finalice la pandemia.

Cuando esto pase, habrá terapias intensivas más grandes y mejor equipadas. Y pienso que los intensivistas serán necesarios.

¿Considera que dentro del ámbito de la medicina esta especialidad tiene el reconocimiento que se merece?

Es una especialidad muy nueva. Fue reconocida en el país oficialmente por el Ministerio de salud hace pocos años. No está bien remunerada, muchas no  cumplen con el estándar del programa de calidad del Ministerio de Salud. Por múltiples razones, edilicias y de equipamiento, habrá que aprovechar y poner todo en condiciones. Si miramos para atrás, periódicamente llega una catástrofe.

Se sabe que han tenido que preparar a médicos de otras especialidades para trabajar en UTI, ¿cómo ha sido ese trabajo?

Me parece una excelente experiencia. Desde el punto de vista de la especialidad, permitió que otros médicos vean cómo es nuestro trabajo. El hecho de que se desarrolle en un área cerrada, a veces hace que nadie sepa de qué se trata. Y por otro lado muestra una gran generosidad y humildad de otros especialistas, algunos de ellos con años de trabajo, puestos a disposición de obedecer a nuestra conducción.

Estamos trabajando con especialistas afines, por ejemplo, la sala de terapia Intensiva pediátrica se convirtió en sala de adultos. De modo, que un médico de planta y dos residentes de terapia de adultos en conjunto con el plantel de pediatría asisten a pacientes adultos internados ahí. Hemos transformado una sala de cirugía en terapia Intensiva para pacientes no covid y la atendemos con cirujanos, cardiólogos y neumonólogos.

La unidad coronaria también se convirtió en terapia intensiva, y por supuesto la División Urgencias también tuvo que modificarse para atender pacientes de guardia e internar pacientes covid. De repente, armamos 70 camas para pacientes críticos con y sin covid.

¿Qué les diría a tantas personas que insisten con salir?

El mensaje es que independiente y respetando la necesidad de trabajar que existe para todos, hay que perseverar en cuidarse y cuidar a los que nos rodean. Sé que el encierro es muy duro, pero debemos cuidarnos. Y si es necesario que salgamos, hay que extremar los cuidados. Siempre que uno analiza los contactos estrechos hay un “descuido” excepcional que permitió que uno se enferme. Para nosotros, como sistema sanitario es durísimo el esfuerzo que se hace de todo punto de vista: físico, emocional y el gran esfuerzo económico para que la gente reciba la atención necesaria, y vemos cómo de golpe caen equipos enteros de médicos, de enfermeros y kinesiólogos. ¿Quiénes van a atender a los pacientes si esto sigue así?

Hay que ser conscientes de esta realidad que nos toca vivir, ser responsables de las decisiones que tomamos cuando transgredimos las recomendaciones para cuidarnos, y saber que nuestros actos afectan al prójimo y los “prójimos” a nosotros son nuestros familiares y amigos.