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Un patrimonio de la educación pública

Tras 17 meses de negociaciones infructuosas, la Universidad de Buenos Aires intimó al Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) a desalojar los terrenos que ocupa en forma gratuita hace más de cincuenta años con un permiso precario. La decisión fue tomada por el Consejo Superior de la universidad el pasado miércoles 7 de octubre, tras meses de negociaciones estériles, dilaciones y falta de voluntad de los ocupantes por regularizar su situación.

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CUBA, al igual que el Liceo Naval y el Centro Naval, ocupa terrenos públicos que pertenecen a la Universidad de Buenos Aires.
Una cotización del Banco de la Ciudad de Buenos Aires estableció que el canon que debería pagar CUBA es de 6 millones y medio de pesos por mes; para el Liceo Naval el monto es de 4 millones; y para el Centro Naval, 2 millones.
Los 12 millones de pesos que la Universidad de Buenos Aires se está perdiendo de recaudar le permitirían a la institución realizar obras de envergadura y fortalecer sus programas de becas. Se trata de recursos que mejorarían el servicio educativo que ofrece la Universidad.
Los terrenos ocupados fueron cedidos en 1958 por el entonces presidente Arturo Frondizi mediante un decreto que fue ratificado tres años después por ley.
En el lugar, la Armada Argentina tenía una dársena. La UBA debía construirle otra en un nuevo sitio a designar por el Estado y dejar de operar en ese terreno. Pero como esta operatoria nunca ocurrió, la Armada fue otorgando permisos precarios a los tres clubes para que se instalaran allí, siempre dejando en claro que era en forma precaria.
Toda la situación terminó de regularizarse el año pasado, cuando la Universidad firmó un acuerdo con la Armada a través del cual se le restituía definitivamente esta franja de 20 hectáreas.
Desde ese momento se comenzó una negociación con los tres clubes que no logró avanzar. Jamás hubo contrapropuestas económicas o intención de cambiar el estatus quo imperante que incluía usufructuar tierras en uno de los sectores más caros de la Ciudad en forma totalmente gratuita.
Cabe aclarar que entre los clubes cuentan con más de 700 amarras para embarcaciones de todo tipo, incluidas de lujo, que alquilan a sus socios y terceros; talleres de mantenimiento de embarcaciones; oncesión de carteles en la vía pública; canchas de tenis; bares; restoranes; piletas; entre otros tantos servicios y actividades rentables.
En este marco, la UBA llama a los ocupantes de las tierras a regularizar su situación o desalojar los predios permitiendo el llamado a una licitación pública.