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Cultivar, nutrir, preservar

Se conmemora el Día Mundial de la Alimentación en un contexto de absoluta incertidumbre provocado por la crisis sanitaria del Covid-19 que impactará en los sectores más vulnerables de la población. Dos especialistas de la Facultad de Agronomía hablan sobre la importancia de preservar el acceso a alimentos inocuos y nutritivos

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En 1979, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) resolvió promover la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación, con un claro objetivo: crear conciencia en todo el mundo sobre el problema alimentario global y promover la unión para luchar contra el hambre, la pobreza y la desnutrición. El día elegido, 16 de octubre,  coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945.

Lamentablemente, millones de personas en todo el mundo, no cuentan con la cantidad de alimentos necesarios para sobrevivir o mantenerse saludables. Es un problema que no solamente aqueja a los países en desarrollo, sino al conjunto del planeta.

Los efectos del cambio climático, el aumento constante de la población mundial, entre otros factores, dificultan enormemente la posibilidad de cubrir la alta demanda de alimentos que existe.

Este año, además, vivimos en circunstancias realmente inauditas y de incertidumbre. La crisis sanitaria mundial de la enfermedad por Covid-19 impacta, e impactará, especialmente, en los sectores más vulnerables, por lo cual preservar el acceso a alimentos inocuos y nutritivos es, y seguirá siendo, una parte esencial de la respuesta a la enfermedad. 

Sobre todos estos temas y el rol de la Facultad de Agronomía (FAUBA), dialogamos con el Dr. Martín Oesterheld, profesor Titular de Cátedra de Ecología y Director del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas vinculadas a la Agricultura (FAUBA) y con Ing. Agr. Pablo Rush, secretario de Extensión de la FAUBA.

El lema de este año es "Cultivar, nutrir, preservar. Juntos" ¿Qué significado adquiere en el contexto de una pandemia como la que vivimos?

La nutrición humana está íntimamente ligada a la agricultura. Como habitantes urbanos, solemos olvidar o minimizar esta vinculación esencial. Nuestro contacto con el alimento procesado y empaquetado nos despega de su origen: el suelo, el agua, el sol, las labores humanas, la maquinaria, la tecnología, las adversidades. 

Sólo podemos satisfacer nuestra necesidad de energía a partir de sustancias orgánicas que se originan en la fotosíntesis. Sin embargo, el principal destino de la fotosíntesis de una planta terrestre es la celulosa, una molécula con la tenacidad del acero que los humanos no podemos digerir. Por ello, la agricultura ha domesticado a las plantas con el fin de maximizar la producción de sustancias digeribles, ricas en energía y nutrientes, principalmente ubicadas en semillas, frutos y órganos de almacenamiento. También ha domesticado animales que digieren celulosa gracias a la simbiosis con microorganismos y transforman biomasa indigestible por humanos en carne o leche.

Esa domesticación viene acompañada de la pérdida de la capacidad de plantas y animales de vivir de manera independiente. Por lo tanto, la agricultura no es sólo responsable de darle forma a las especies que nos nutren sino también de asegurarles las condiciones ambientales propicias. 

También, este año la FAO pretende destacar a los #Heroésdelaalimentación, es decir quienes plantan, cultivan, pescan o transportan los alimentos. ¿Cuál es la situación de esos "héroes" en nuestro país hoy?

De acuerdo con el último censo nacional agropecuario, en la Argentina hay más de 250 mil explotaciones agropecuarias que ocupan 160 millones de hectáreas. Esa es la base de la cadena agroalimentaria, compuesta además por eslabones responsables de procesar, transportar y comercializar los productos hacia su destino final. La cadena agroalimentaria argentina es responsable de un 10% del producto bruto interno y del 57% de las exportaciones. De las actividades productoras de bienes, representa un 29% del producto bruto y un 31% del empleo (Datos de 2015, Ministerio de Agricultura y Pesca).

La población rural representa sólo un 10% del total de la Argentina. En Cuyo, el NEA y el NOA la proporción de la población rural es el doble de ese promedio. En esas regiones, además, la ruralidad está asociada con un aumento de insatisfacción de las necesidades básicas, vivienda más precaria y un deterioro de otros indicadores de bienestar social (CREA, Agroalimentos Argentinos II).

Dos tercios de las explotaciones agropecuarias se encuadran en el modelo de agricultura familiar y ocupan un 13% de la superficie (Ciencia Hoy, Vol. 24, 2014). Su producción se orienta al consumo interno y tiene una escala pequeña. Son más frecuentes en el norte del país. Las explotaciones agropecuarias de corte empresarial tienen mayor escala de producción, una mayor proporción de producto destinado a la exportación y se concentran en la región pampeana.

En torno a la producción primaria agropecuaria se nuclea una activa red de proveedores de insumos y servicios y de agentes que transforman la producción primaria en otros bienes. Como ejemplos del primer grupo, están las empresas que proveen semillas, agroquímicos, servicios tecnológicos, maquinaria, transporte, etc. En el segundo grupo, se destacan las industrias aceitera, harinera, frigorífica, láctea, entre otras.

En el tiempo que nos toca transitar se está haciendo hincapié en la importancia del fomento de sistemas alimentarios sostenibles, en pos de conservar la biodiversidad y proporcionar apoyo a las comunidades vulnerables ¿Qué sucede en Argentina?

Como otras actividades económicas en estrecho contacto con los recursos naturales, la producción de alimentos tiene efectos ambientales. Desde mediados del siglo pasado, la principal preocupación se centró en la erosión del suelo. En las últimas décadas, se agregaron otras, como la pérdida de nutrientes, la contaminación con agroquímicos, la deforestación, la pérdida de biodiversidad y las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Estas preocupaciones han trascendido lo académico y han sido apropiadas por la sociedad en su conjunto, aunque con diversidad de enfoques y acentos. Hoy tanto productores como consumidores toman a la sostenibilidad como un valor esencial. 

La Argentina ha abrazado con rapidez el sistema de labranza reducida, mínima, o siembra directa que mitiga parte del daño ambiental de la agricultura. También se observan crecientes esfuerzos por introducir tecnologías de procesos y conocimiento (en contraposición con las que se basan en insumos) que protegen el suelo, mantienen cobertura verde e intensifican la producción con una visión ecológica. 

La producción agropecuaria depende de la superficie cubierta y el rendimiento por unidad de superficie. Las consecuencias ambientales de aumentar uno u otro de estos dos factores son diferentes, pero deben ser consideradas en conjunto. En definitiva, se trata de aplicar buenas prácticas agrícolas: obtener productos aptos, sanos, inocuos y de calidad, al tiempo que se cuida al ambiente y la salud de trabajadores y consumidores.

Hablemos de la Universidad Pública, y en particular de la UBA y la FAUBA ¿Qué acciones desarrolla en relación a la ecología y los ecosistemas?

La UBA en general y la FAUBA en particular han prestado atención a los problemas ambientales de la producción agropecuaria mucho tiempo antes de que el tema empezara a tomar cuerpo en los medios y la sociedad. Desde su nacimiento, la carrera de Agronomía tuvo una fuerte base biológica. Resulta ilustrativo que muchas de las personas referentes de la Botánica, la Fisiología Vegetal, la Ecología y la Ciencia del Suelo surgieron de esa escuela desde la mitad del siglo pasado. 

La Ecología es una materia completa del programa de estudios de Agronomía desde hace más de 30 años y fue dictada como parte de otras materias desde muchas décadas antes. Esta tradición por la unión entre Agronomía y Ecología se manifestó en el desarrollo de programas de posgrado y en la creación de una carrera de Licenciatura en Ciencias Ambientales hace casi 20 años. Estudiantes de Agronomía y Ciencias Ambientales comparten muchas materias durante los primeros tres años de sus carreras.

Por último y en cuanto a la pandemia del COVID - 19 ¿Qué proyectos se están implementando desde FAUBA? Se refiere en relación con la producción, facilitar ventas ect que permitan dar cumplimiento al lema de FAO para el día de la Alimentación que es: Cultivar, nutrir, preservar. Juntos.

La FAUBA desarrolla desde hace muchos años proyectos de extensión y de investigación que se vinculan con ese lema de la FAO. Muchos de esos proyectos se llevan adelante junto a productores de la agricultura familiar que son quienes proveen la mayoría de los alimentos frescos que se consumen en pueblos y ciudades. El sector aporta el 41 % de la producción hortícola, el 20 % de la producción frutícola y aportan el 53% del empleo del sector agropecuario (Obschatko, E. 2007). 

La FAUBA conformó en el año 2016 el Programa de Extensión del Área Metropolitana de Buenos Aires para establecer líneas de trabajo con agricultores familiares hortícolas que se encuentran en un proceso de transición agroecológica. El programa tiene un abordaje integral y busca conectar productores y consumidores a través de diversas estrategias. Ese abordaje integral responde a que una problemática histórica del sector es la falta de acceso a mercados donde logren un precio justo. 

En ese sentido se crearon canales de comercialización como son la Feria del Productor al Consumidor, y la comercialización de bolsones de verdura agroecológica a través de los proyectos Bolsón Soberano y Del Campo  la Mesa. Ambos proyectos son coordinados principalmente por estudiantes. La pandemia de Covid-19 tuvo un fuerte impacto inicial en el sector.  

Por la cuarentena se cerraron los espacios de comercialización como son la Feria de FAUBA y otras ferias de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires lo que ocasionó una restricción en los ingresos de los productores. La existencia de la segunda red de comercialización que son los bolsones de verdura agroecológica permitió desarrollar una estrategia que aportó una solución rápida a esa restricción. Los dos proyectos transformaron el sistema de retiro en un punto fijo de la Ciudad, en un sistema de entrega puerta a puerta. De esa manera se logró un sistema de abastecimiento de productos frescos, cosechados el día anterior de alimentos de alta calidad y a precio justo. La propuesta tuvo una excelente repercusión y una alta demanda que en un momento crítico como es la pandemia, permitió sostener el ingreso de los productores y el aprovisionamiento de alimentos en las ciudades. 

Se diseñaron cuidadosos protocolos de seguridad para la cosecha, acondicionamiento, reparto y cobro para garantizar la salud de productores, distribuidores y consumidores. En paralelo se mantuvieron contactos permanentes para identificar problemas en toda la cadena de producción, acompañamiento en cuestiones técnicas y apoyo a las organizaciones de productores. El rol de la Universidad en la creación y articulación de estas redes es clave. La conformación de sistemas productivos sustentables, la mejora de condiciones de vida de los productores y consumidores, la alimentación sana con productos frescos se alinea con esos conceptos del Día Mundial de la Alimentación. Remarcamos esta acción como ejemplo, pero se sostuvieron muchas otras actividades a distancia que aportan en ese mismo sentido.

Sobre los entrevistados

Dr. Ing. Agr. Martin Oesterheld. Profesor Titular, Cátedra de Ecología, Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires. Investigador Superior, CONICET. Director del IFEVA Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas vinculadas a la Agricultura, Instituto de la Facultad de Agronomía (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Ing. Agr. Pablo Rush. Secretario de Extensión de la Facultad de Agronomía (UBA). Docente de la Cátedra de Genética de la Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires.

Nota bibliográfica

Scheinkerman de Obschatko; María del Pilar Foti; Marcela E. Román 2007. Los pequeños productores en la República Argentina : importancia en la producción agropecuaria y en el empleo en base al censo nacional agropecuario 2002: 2da.Edición revisada y ampliada - 2a ed. - Buenos Aires: Secretaría Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. Dirección de Desarrollo Agropecuario: Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura- Argentina