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| INVESTIGACIÓN

El viento solar en Marte

Marte y la Tierra son muy diferentes a pesar de ser vecinos Solares. Pero, inicialmente tal vez no fuese así. ¿Qué fue lo que pasó para generar semejante cambio? Hablamos sobre astrofísica y sobre Marte con Gabriela Boscoboinik, física de la UBA, que está estudiando cómo hace el planeta rojo para protegerse del llamado viento solar.

Imagen de la noticia El viento solar en Marte

El Sol no es una bola estática, la parte superior de su atmósfera, llamada corona solar, se mueve de forma constante, generando algo que los astrónomos conocen como viento solar. Se trata de una corriente de partículas como electrones y protones. Ese “viento” puede llegar a destruir las redes eléctricas de nuestro planeta, durante las tormentas geomagnéticas que se generan cuando aparece una llamarada solar.

La Tierra tiene una protección contra el viento solar, que es su campo magnético. Sin él, esa corriente solar terminaría eliminando la atmósfera de apoco. Esto es lo que se cree que sucedió para que Marte se transformase en ese gran desierto rojo que es hoy en día, por culpa de que no tiene un campo magnético con una capacidad para protegerlo.

Marte y Tierra

“Lo que suceda sobre la magnetósfera, tiene implicancias sobre la atmósfera”, nos explicó Gabriela Boscoboinik, que está realizando su investigación de doctorado sobre cómo se comporta el débil campo magnético marciano. Conversamos con ella sobre cómo fueron sus inicios en la astrofísica y en la carrera de científica investigadora.

“Sabemos que Marte no tiene campo magnético intrínseco como sí tiene la Tierra, el que tiene es casi negligible. También sabemos que tanto la atmósfera como la presencia de agua en Marte es muy diferente a la que tenemos en la Tierra. Sin embargo, se cree que inicialmente ambos planetas eran muy similares”, nos contó Boscoboinik, quién se desempeña como investigadora del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) UBA/CONICET y es docente del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

“Hay evidencia de un gran escape atmosférico en Marte, es decir, que las partículas que componían su atmósfera, como ser el oxígeno o el hidrógeno, escaparon hacia el espacio. Hay numerosos mecanismos de escape, pero el hecho de que Marte no tenga campo magnético intrínseco influye en gran medida, ya que no tiene esta capa que lo proteja del viento solar”, explicó la física. “Mi estudio en sí se centra en una frontera magnética, llamada frontera de apilamiento magnético que se crea cuando el viento solar interactúa con las partículas de origen planetario”.

¿Cómo se elige ser física?

“La realidad es que yo detestaba la física en el secundario. Me parecía aburridísima”, contó la ahora licenciada en física, y pronto doctora. “Sin embargo, me gustaba la matemática y pensaba venir a exactas o quizás a ingeniería, pero incluso buscaba las carreras con menos materias de física”.

“Cuando estaba en quinto año del secundario fue el accidente nuclear de Fukushima, en Japón, apenas empezaba el año lectivo, en 2011. Nuestra profesora de física entonces nos hizo hacer un trabajito de investigación sobre energía nuclear y me di cuenta de que la física no era simplemente copiar ecuaciones, sino sobre todo investigar, y eso fue lo que me atrapó”, recordó la científica.

“Con el tema de mi tesis en cambio no hubo mucha sorpresa. Siempre me interesaron la astrofísica y la astronomía, incluso antes de saber que eran dos cosas diferentes”, aclaró la investigadora. “Y me fue bastante natural ir a buscar tema de tesis al IAFE”.

“Allí hablé con diferentes investigadores, y César Bertucci, mi director de tesis, me comentó que estaba estudiando la interacción del viento solar con cuerpos no magnetizados como Marte o Titán, el satélite más grande de Saturno. Esto tenía temas de fluidos y de electromagnetismo, que fueron las dos materias que más me gustaron en la carrera, y el estudio no era algo muy teórico, sino que era sobre todo análisis de datos, con lo cual tickeaba todas las casillas de lo que yo quería”, contó Gabriela.

¿Cómo se estudia Marte desde Argentina?

“En mi tesis de licenciatura estudié la frontera de apilamiento magnético (o MPB) para caracterizarla, es decir, utilizando mediciones de la sonda MAVEN, de la NASA. Calculamos algunos parámetros, como ser su espesor aparente o la corriente eléctrica que circula en ella”, relató la física.

Y explicó: “Ahora en mi doctorado profundizamos estos estudios, en particular de las corrientes, y observamos que la fuerza derivada de éstas, llamada fuerza eléctrica de Hall, es suficientemente grande como para frenar a los protones del viento solar antes de entrar a la atmósfera marciana. Por otra parte, conocer el espesor de la MPB nos permitiría formular un modelo teórico para luego hacer predicciones”.

Nuestro país tiene y fabrica satélites de última generación, pero no contamos con ninguna nave en Marte. La NASA sí. Una de ellas, una sonda espacial conocida como MAVEN, fue enviada para estudiar la atmósfera marciana. Allí está desde 2014, enviado datos, que según nos contó Gabriela Boscoboinik son públicos, por lo que ella puede seguir estudiante a Marte incluso desde la computadora de su hogar, durante la Pandemia de COVID-19.

“Por suerte puedo hacer todo desde mi computadora y no necesito tanto poder de procesamiento, pero no tener el lugar de trabajo donde ir e intercambiar ideas fácilmente no es lo mismo”, concluyó la física.