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La Vuelta de Obligado

El 20 de noviembre es el Día de la Soberanía Nacional, pero ¿Qué significa este día? ¿Qué conmemora? Nos lo cuenta Daniel Santilli, profesor de historia argentina de la Universidad de Buenos Aires.

Imagen de la noticia La Vuelta de Obligado

Un 20 de noviembre de 1845 ocurría la batalla de la Vuelta de Obligado, en la que la Confederación Argentina se enfrentó a las flotas de Inglaterra y Francia, dos potencias mundiales, en defensa de la soberanía de nuestros ríos.

La precaria defensa argentina estuvo armada según el ingenio criollo. Tres enormes cadenas atravesaban el imponente río Paraná de costa a costa, sostenidas en 24 barcas, diez de ellas cargadas de explosivos.

Conversamos sobre esta defensa tan típicamente argentina con Daniel Santilli, investigador del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. E. Ravignani, y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras.

¿Por qué se elige esa fecha como Día de la Soberanía?

Una de las condiciones de la identidad argentina pasa por el hecho de resistir la invasión extranjera con cadenas, como sea. Recordemos al Eternauta, nuestro superhéroe de historieta que resistió la invasión extraterrestre con utensilios de cocina. Tiene mucho que ver con la identidad argentina.

A pesar de que la Confederación Argentina perdió la batalla, se lo tomó como símbolo de la lucha por la soberanía. La reivindicación de la fecha parte de los revisionistas, ellos recuperan ese acontecimiento porque quien conduce en esa época las relaciones exteriores de la Confederación es Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y uno de los próceres de esa corriente historiográfica. 

¿Por qué terminamos peleando contra Inglaterra y Francia?

El origen de la batalla tiene que ver con la guerra que se estaba llevando a cabo en Uruguay entre el presidente, no del todo legal, Fructuoso Rivera, y el que supuestamente era el presidente legal, Manuel Oribe. Este último era aliado de Rosas, por lo cual Buenos Aires estaba interviniendo en esa guerra, con apoyo militar. 

Rosas bloqueó el puerto de Montevideo, ciudad controlada por Rivera, mientras Oribe la sitiaba por tierra. Como Montevideo tenía el apoyo de las potencias europeas, Francia e Inglaterra, estas le declararon una guerra informal al gobierno de Buenos Aires, y bloquearon el puerto de Buenos Aires, hecho que le ocasionaba pérdidas económicas al no recibir la Aduana los ingresos provenientes del comercio exterior. Toda la economía de Buenos Aires estaba basada en el comercio exterior.

¿Por qué ocurre la batalla en la Vuelta de Obligado?

Con la excusa del conflicto por Montevideo, se produjo otro entre Buenos Aires y las potencias europeas dado que Buenos Aires mantenía la prohibición de navegar libremente los ríos interiores, río Paraná y río Uruguay, para los buques extranjeros.

Francia e Inglaterra estaban de este modo impedidas de comerciar con las ciudades del interior de la Confederación Argentina. A la luz del conflicto de Montevideo, los europeos decidieron abrir los ríos, produciéndose la invasión del Paraná y la consecuente batalla. 

A la altura de San Nicolás, se había preparado la defensa, a cargo de Lucio Mansilla. Es un lugar donde el río se hace más angosto, la vuelta de Obligado, y permite dominar más fácil su curso; cruzaron lanchones y cadenas por el Paraná, para impedir que remontaran el río. 

Por supuesto que es una defensa endeble, el fuego de las baterías no le hizo mella a las flotas, por lo que pudieron pasar igual. 

¿Cuál fue el resultado de esa batalla?

A partir de ese hecho, y ya en esa época, se lo caracterizó a Rosas como el defensor de la soberanía nacional. Él mismo planteaba que estaba cumpliendo ese papel. Pero había otro interés, aparte del de defender la soberanía. 

Buenos Aires no quería la libre navegación de los ríos porque eso implicaría que el comercio exterior dejaría de pasar por la aduana de Buenos Aires, y dejaría de percibir esos ingresos. La aduana percibía gravámenes por el ingreso y salida de las mercancías de cualquier parte del territorio de la Confederación. Por supuesto no había coparticipación, no se distribuía nada. 

Todas las luchas intestinas en la confederación más que nada tienen que ver con la Aduana, más que con diferentes proyectos económicos de país. En realidad, los proyectos unitarios y federales eran librecambistas, todos querían participar del presupuesto de la Aduana de Buenos Aires. 

El bloqueo duró hasta 1850, es decir cinco años más tras la Vuelta de Obligado. La guerra en Uruguay termina un año más tarde, con la rendición de Oribe.

¿Cómo se lo vivió en la época?

El rosismo hizo mucha propaganda con la defensa de la Vuelta de Obligado. Ya que, si bien los europeos ganaron la batalla, fue una victoria pírrica, porque no aportó resultados económicos y casi ningún beneficio militar.

Las provincias eran muy pobres, prácticamente toda la mercancía que llevaron los ingleses y franceses volvió. Los europeos tomaron conciencia, que, sin pasar por Buenos Aires, no tenía sentido el comercio. Porque los grandes poderes económicos, los grandes comerciantes estaban allí. Desde Buenos Aires se extendían las redes comerciales

¿Qué fue el revisionismo histórico?

El revisionismo es una escuela historiográfica que plantea rever la historia argentina, alterar la historia oficial, que solía denostar a los caudillos. Tiene que ver, también, con la postura política que imperaba en el mundo en 1930, la derechización de la política, con el fascismo, y los nacionalismos exacerbados.

Pero lo que hacen, en definitiva, es bajar algunos bronces, y subir otros. Rosas va a ser su favorito, mientras que Urquiza, Rivadavia y Mitre serán los malditos. 

A Rosas lo caracterizaban como el buen patrón, que en cierto modo escucha a los sectores populares. Incluso desde la izquierda y más tarde desde el peronismo se consideró a Rosas como el defensor de la nación.

Pero Rosas fue un estadista. Estadista en el sentido de que priorizó el Estado, al fin y al cabo. Construyó un Estado, que, si bien respondía a los intereses de los terratenientes, no pudo dejar de tener en cuenta los de los sectores populares. Su poder político se basaba en el apoyo popular, campesinos y peones, afrodescendientes e indígenas.

Su legitimidad se apoyó siempre en el sufragio, en las elecciones. A pesar de que él nombraba a dedo a los candidatos, ampliaba constantemente la participación. Buscaba la legitimidad a través del voto popular. 

Rosas fue un gran negociador. Negociaba con las potencias extranjeras, con los indígenas, con los pobres, con los únicos que no negociaba era con los opositores, con las élites.