Logo de la Universidad de Buenos Aires

NOTICIAS

Imagen ilustrativa UBAHOY
| Institucional

Una historia de amor

¿Cómo entendemos el amor? Depende de dónde se lo mire, tiene muchas explicaciones. Desde la biología, a la psicología, hasta las representaciones que aparecen en la televisión, el amor se presenta como un fenómeno multifacético y complejo de explicar.

 

Imagen de la noticia Una historia de amor

Desde la endocrinología, lo que sentimos como el enamoramiento puede explicarse como la acción de una hormona, lo oxitocina, liberada por el hipotálamo y que circula por el torrente sanguíneo produciendo mariposas en el estómago. Su función es la de promover un lazo de conexión con otra persona y así lograr la reproducción en la especie humana. 

Pero, ¿es todo tan simple, reducido a órdenes dirigidas desde el cerebro? Una explicación determinista deja de lado otro de los aspectos esenciales de la vida humana: su naturaleza social. Además de ser de carne y hueso, estamos rodeados de cultura y sociedad. Nos atraviesa el tiempo histórico que nos toca vivir, lo que condiciona nuestros comportamientos y las relaciones humanas. En especial, en épocas tan particulares de pandemia de COVID-19. 

Conversamos con Gabriel Lombardi, profesor titular de Clínica Psicológica y Psicoterapias de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, quien estudió estos interrogantes de por qué es tan importante para el ser humano entablar lazos afectivos. También, con Pablo Shiff, politólogo de la UBA, periodista y especializado en investigaciones de la televisión, discutimos acerca de este rol en las representaciones del amor. 


El origen de San Valentín 

El día de San Valentín tiene una trazabilidad histórica que se remonta a la Antigua Roma. Lejos de ser una festividad romántica como la conocemos hoy, la lupercalia era una festividad romana que se daba en un contexto de crueldad.

Anualmente, los romanos se emborrachaban, así como también las romanas, sin ropas, y formaban una procesión para que los hombres las golpearan con correas de animales, hechos con la piel de perros y cabras descuartizadas y mojadas en su misma sangre. 

De este modo, creían que podría beneficiar a las mujeres romanas dotándolas de uno de los atributos más preciados de la mujer, que era la fertilidad. A pesar de las escenas sanguinarias, era un ritual normal en los tiempos antiguos. 

En el siglo III, el emperador romano, Claudio II, ordenó ejecutar a Valentín de Roma un 14 de febrero, ya que practicaba el casamiento cristiano en épocas que el cristianismo estaba prohibido por el emperador. Por lo tanto, fue considerado un santo mártir representante de los sentimientos del amor y la amistad.  

Con el transcurrir del tiempo, el papa Galesiano I combinó el día de san Valentin con las lupercalias, para atenuar el horror de estas ceremonias y que, al mismo tiempo, la población no se quejara de su eliminación. Por lo tanto, la festividad mantuvo su tono embriagante, como una juerga de borrachos, pero con demostraciones menos brutales, más actuadas y con ropas. 

“El amor comienza a tomar un sesgo romántico y, no tan a asociado a la fertilidad, a partir entre los siglos VIV y XVI, de la mano de poetas ingleses, como Shakespeare. En su obra Hamlet, Ofelia canta: “Mañana es el Día de San Valentín / Toda la mañana a la hora del día / Y yo una criada en tu ventana / Para ser tu San Valentín”, comentó Gabriel Lombardi, profesor titular de Clínica Psicológica y Psicoterapias de la Facultad de Psicología.  

“Con la llegada de la Revolución Industrial, al amor romántico se le suma la comercialización. Este 14 de febrero sigue siendo una mezcla entre festividad religiosa, laica y capitalista”, agregó el psicoanalista. 

 

El amor es un humo lleno de suspiros 

“El ser humano es un ser social por naturaleza, la esencia del humano es ser gregario, ser con otros y tiene un lenguaje. Desde bebés este se presenta como una exigencia y el amor permite balancear esta exigencia. Da lugar a un modo de vincularse con otros en el orden del querer, de lo que permite desear”, continuó Lombardi.

Para el psicoanalista, el amor es una apuesta y necesita arriesgarse. En estos tiempos, se suele utilizar el concepto de amor líquido, tomado del sociólogo y filósofo Bauman, para dar cuenta de que el amor ya no asume esos riesgos, tiende a la fugacidad de los lazos interpersonales, con menores o nulos compromisos. La fragilidad de los lazos implica que estos ya no son importantes ni asegurados. Pero, detrás de toda esta espuma, para los psicoanalistas, surgen los recuerdos, los dolores, duelos, lo que se perdió y lo que uno hubiera querido. 

Para Lombardi, el amor forma parte de nuestro ser, nuestra esencia y certeza en la vida. “Ponemos en juego nuestro ser en relación con otros, el ser humano en tanto no es solitario. La melancolía es vivir sin amor. El amor parece sutil, es un humo lleno de suspiros, pero sin él se vive diferente. En él, como postulaba Lacan, es el amor el que permite al goce condescender al deseo”. 

La sociedad y la cultura juega, además, un papel preponderante, que condiciona el deber ser, los formatos y discursos hegemónicos.“En estos tiempos, hay más tiempo para pulir y descubrir el deseo. Con la llegada del feminismo, desde los años ‘70, las mujeres eran una especie de esclava de lujo, con obligaciones domésticas sin paga clara. Hoy las mujeres pueden tanto no someterse al norma heterosexual o preferir no involucrarse en relaciones sin ser tan presionada como antes. Los cambios sociales van modificando las formas, no porque haya menos amor, sino que existen más posibilidades de elección”. 

En especial, estos últimos tiempos vivimos una época signada por la pandemia, que puso las relaciones interpersonales en cuerda floja. Según el psicoanalista “la época de la pandemia fue un año terrible. Hubo personas separadas que padecieron la soledad, y los que estuvieron demasiado próximos también, porque el amor necesita oxigenarse de libertad. La pandemia y el aislamiento resultó poco amable para el amor. Incluso, la presión también se dio a nivel familiar”. 

El amor en la TV 

Otra manera interesante de enfocar al amor es desde la televisión, el lugar donde se pone en juego la generación de discursos y de sentido en la sociedad. Por lo tanto, la forma en que muestra determinadas situaciones y, en particular del amor, podemos dar cuenta de cómo se narran los sentimientos de la pasión y del querer. 

Respecto de esto, Pablo Shiff, politólogo de la UBA, con un máster en Estudios de Cine, Televisión y Nuevas Pantallas por Birkbeck College, de la Universidad de Londres, explicó: “La televisión es un agente de socialización, es una de las maneras en que circula el discurso público como en la radio, el cine, las redes sociales, las calles”. 

“Incide en la opinión pública, pero las personas tenemos la capacidad de articular un sentido a aquello que estamos viendo, es decir, no es una cosa hipnótica que hace que la gente repita lo que ve. Sí permite que se hablen de determinadas cosas, y su llegada es amplia: es el medio más policlasista de todos, porque llega a los hogares más humildes y más privilegiados”, continuó el experto. 

El amor en la historia de la televisión, desde las telenovelas a las comedias, según el periodista, se ha mostrado como un vehículo de superación del conflicto de clase, a partir de la década del ‘30 y hasta el día de hoy. El amor se vuelve entonces un elemento unificador que hace que se superen esas diferencias. 

Además, Shiff ilustró otro ejemplo con el caso de Cris Morena, a partir de su libro “Cris Morena. La mujer que transformó la adolescencia argentina”, que relata la vida de la productora. El elemento del amor estuvo presente en ellas, pero lo incorporó de manera distinta: 

“En el discurso amoroso incorporó la música dentro de las historias, canciones propias, dándole un componente musical a la telenovela infantil y juvenil novedosa en Argentina. Muchas historias, como Chiquititas y Casi Ángeles, mostraron al amor como un vehículo de transformación social. Por ejemplo, en Casi Ángeles fue más político. Hay una canción que dice: ‘estar los dos juntos para construir un mundo mejor', es decir, es un amor que es parte del cambio social”. 

“Las producciones de Cris Morena proponen ver al amor como algo más amplio que el amor de pareja. Siempre estuvo presente en las ficciones, pero también se pensaba el amor en términos de amistad, de familia, de familia elegida. Hizo una contribución importante en la manera que eligió contar el amor. Mi generación tiene menos tabúes para hablar de nuestros sentimientos, en gran parte por lo que nos enseñó, que cada uno procesa de manera distinta, ya que no hay una sola manera de recibir los contenidos televisivos”, concluyó Shiff.