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| SALUD

Una patología completamente prevenible

El Cáncer de Cuello Uterino es la segunda causa de muerte en la mujer en países en desarrollo. La doctora Valeria Cáceres sostiene que, en nuestro país, esta enfermedad “implica un grave problema en la salud pública que afecta a la población joven”. Puede prevenirse a través de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) o de una prueba de Papanicolau.

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El 26 de marzo de cada año se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino. A pesar de ser una enfermedad evitable, este tipo de cáncer tiene una alta prevalencia en nuestro país por la influencia de los factores de riesgo asociados: inicio precoz de relaciones sexuales, promiscuidad, edad joven al primer parto, multiparidad, bajo nivel socioeconómico y el VPH (Virus del Papiloma Humano).

La doctora Valeria Cáceres, jefa del Departamento de Oncología Clínica del Instituto “Angel H Roffo” sostiene que, en nuestro país, el Cáncer de Cuello Uterino “implica un grave problema en la salud pública que afecta a la población joven” y agrega que “En Argentina, en el año 2018 se diagnosticaron 4.500 casos, o sea el 6,8% del total de los tumores en la mujer”.

Pero, de inmediato, aclara que “puede ser que los números sean mayores y las mujeres no lleguen al diagnóstico”.

Inequidad y cáncer

La doctora Cáceres explica que “en la mujer, contando 36 tipos de tumores, en 185 países, en el año 2018, el Cáncer de Cuello Uterino representa el 6,6% del total de tumores. Cada dos minutos muere una mujer en el mundo por cáncer de cuello uterino”

Ahora bien, su incidencia es mucho mayor en los países en vías de desarrollo. Cáceres explica que “es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer, con 570 mil nuevos casos (2018) y 260 mil muertes, en ese mismo año, lo cual representa el 7,5% de la mortalidad femenina y la segunda causa de muerte en la mujer en países en desarrollo”. 

Para tomar conciencia de la magnitud del problema, la doctora Cáceres indica que “9 de cada 10 casos se dan en países en desarrollo. La tasa de mortalidad estandarizada por edad es de 10 cada 100 mil, tres veces más alta que en países desarrollados”.

La importancia de la prevención

Valeria Cáceres afirma que “el Cáncer de Cuello Uterino es uno de los tumores que se pueden prevenir haciendo una prueba de Papanicolau que detecta las lesiones pre tumorales aunque, también existen las técnicas de detección viral del HPV, ya que esta tumor está ligado, en un 97%, al Virus del Papiloma Humano por lo cual forma parte del Plan Nacional de Vacunación para las niñas, a partir de los 11 años”. 

En cuanto a los síntomas, la doctora Cáceres cuenta que “en general, se presenta un cuadro de dispareunia  y metrorragia mientras que en en estadios pre invasores es asintomático”.

La doctora Cáceres cuenta que “En el Servicio de Oncología del Instituto Roffo se atendieron 150 pacientes con Cáncer de Cuello Uterino, con una edad mediana de 47 años, con un rango de entre 24 y 88, siendo un 40% estadio 2 y un 28% estadio 3” 

“Ambos estadíos ya no son quirúrgicos, por lo cual las pacientes hacen un tratamiento ambulatorio de radio y quimioterapia. Aún en un estado avanzado existe un margen para continuar mejorando los estándares de cuidado” agrega Cáceres. 

¿Qué ocurrió el año pasado en plena crisis de Covid -19? Cáceres explica que “Durante la pandemia, se siguió atendiendo, aunque con una demanda de consultas menor al 50% en los primeros 3 meses respecto al año previo”.

La importancia de la investigación básica

La doctora Cáceres explica que “hay una dificultad en el manejo y control en los síntomas en las pacientes que tienen enfermedades persistentes o recurrentes por lo cual tenemos una necesidad urgente de nuevos tratamientos” Y agrega que en el Instituto Roffo “no trabajamos sólo en el área asistencial sino, también, en investigación básica para tratar de tener nuevas alternativas para nuestras pacientes”. 

 

El aspecto económico también incide de manera sustancial. La doctora Cáceres afirma que “las nuevas moléculas que han sido aprobadas para el tratamiento de esta enfermedad son caras y muchas veces no están reconocidas por la mayoría de los bancos de drogas a los cuales recurren gran parte de nuestras pacientes que no tienen cobertura de medicina”.