01/07/2015 // Clarín - Nota - El País - Pag. 10

Advierten que habrá que extremar los controles para la boleta electrónica

Una auditoría de la UBA determinó que “los principales custodios serán las autoridades de mesas y fiscales”. El domingo, el sistema se implementará en la Ciudad por primera vez.

Una auditoría realizada por la Universidad de Buenos Aires (UBA) sobre los equipos y software utilizados para la impresión y grabación digital de la Boleta Unica Electrónica (BUE) determinó que “no se han detectado problemas graves” ni indicios de “inconvenientes insalvables” para el día de la elección, pero advirtió que “los principales custodios de los comicios siguen siendo las autoridades de mesa y los delegados del Tribunal, como los fiscales de las agrupaciones políticas y los mismos electores”.

El domingo, cuando se elija jefe de Gobierno, legisladores y comuneros, será la primera vez que se implemente el sistema BUE. La tecnología es defendida por su rapidez y transparencia, pero también atacada por las dudas sobre si puede ser hackeada y por la falta de capacitación para su uso por parte de autoridades y votantes. El Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, resaltó que es importante extremar los controles para que “se custodien los materiales que se despliegan en los establecimientos para que los mismos no sean manipulados por extraños”, como el caso del DVD que contiene el software que hace funcionar el equipo. “El mayor resguardo del sistema consiste en los mecanismos de control existentes que son externos a la solución tecnológica”, explicó. A su vez, con respecto a la auditoría del código fuente de la máquina, se criticó que “la documentación existente no es exhaustiva ni sigue plenamente las reglas del arte para documentar software”.

El BUE ya fue utilizado en las elecciones en Salta, pero se implementó de forma gradual, en seis comicios. En las PASO porteñas el Gobierno de Macri suspendió el sistema, lo cual generó especulación y críticas a Larreta desde el michettismo, con el argumento de que especulaba con sacar ventaja.

¿Cómo funciona? Las autoridades de mesa reciben el DNI del votante y le entregan la boleta electrónica en blanco. El elector la ingresa en la “terminal de votación” (similar a un cajero automático) y selecciona al candidato que quiere votar. El artefacto dejará un registro impreso sobre el cartón y otro digital en un chip. Luego el votante debe doblar la boleta e introducirla en la urna.

En relación a los aspectos de seguridad, el trabajo de la UBA señaló que la lectura del contenido del chip (antes de ser introducido en la urna) podría llegar a hacerse a través de un smartphone.

También indicó que usando una antena especial se puede llegar a leer la terminal en el momento en que está grabando el voto sobre el chip. Además, la forma en la que opera la máquina podría ser afectada, de cambiarse el DVD con el que funciona. En estos casos, es fundamental el monitoreo de las autoridades.

Dentro de las fortalezas del sistema, se menciona que la máquina “no guarda información de la selección”, ya que una vez impresa la boleta “se borra de la memoria”.

Otro punto a favor es que el software de la terminal está en un DVD externo “bajo control de las autoridades”, sin el cual “no se puede hacer nada”.

Con respecto a la auditoría del código que se utiliza, el informe indicó que “los defectos en la documentación (presentada por la empresa contratada, MSA) representan un punto débil en el software que dificulta no sólo la auditabilidad del mismo, si no también el mantenimiento y evolución”. El programa tampoco contiene casos de prueba automáticos, “que son una señal de que se ha pensado el desarrollo para que otros puedan mirar y comprender el código”.

El PRO dice que el sistema es más seguro, pero la oposición duda

“Es rápido y seguro”, sostiene Rodríguez Larreta. Los opositores creen que el tema mereció “más debate”.

Los cuatro candidatos a jefe de Gobierno de la oposición porteña tienen dudas y reparos sobre la implementación de la Boleta Unica Electrónica (BUE), que este domingo hará su debut en las elecciones en la Ciudad. Horacio Rodríguez Larreta defendió el uso de la nueva tecnología.
Martín Lousteau, de ECO, fue durante toda la campaña quien más objeciones planteó a la BUE.
Incluso reclamó ante el Superior Tribunal de Justicia (STJ) una auditoría del software del sistema y desde su espacio denunciaron al gobierno de la Ciudad ante el mismo tribunal por no poder acceder a las terminales de votación con anticipación. Consultado por Clarín, el actual diputado nacional, insistió en sus críticas. “Ameritaba que se discutiera de otra manera, pero esta discusión ya está zanjada.
Lo importante es que funcione de acuerdo a las expectativas”, señaló Lousteau. El aspirante de ECO al Ejecutivo porteño advirtió que el tiempo de capacitación para las autoridades de mesa fue muy escaso para la magnitud de la elección de la Ciudad. “En Salta se fue utilizando parcialmente. Hay mucha gente que todavía no sabe si vota”, señaló.
Desde ECO también criticaron la velocidad p1ara adjudicar una licitación de 216 millones de pesos.
Mariano Recalde, el candidato del FPV, tampoco ahorró críticas y en los últimos días apuntó a Mauricio Macri. “Quiere apresuradamente mostrar algo nuevo para lo que no estamos preparados. La decisión fue muy improvisada. No se puede llegar a una elección sin saber si el 100 o el 20 por ciento de los porteños están capacitados”, sentenció. El titular de Aerolíneas comparó el proceso de la BUE con la inscripción on line a las escuelas de la Ciudad .“Nos vamos a enterar (cómo funciona) después de que se utilice por primera vez”, sostuvo.
Los candidatos de la izquierda hicieron hincapié en la interna del PRO. “El voto con boleta electrónica es poco confiable. En todos los lugares, se abandona. No está en crecimiento”, señaló Myriam Bregman, la candidata del Frente de Izquierda.
Luis Zamora, de Autoderminación y Libertad; en tanto, añadió que el macrismo puso la boleta electrónica al servicio de la interna entre Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta. “Por eso no la utilizó en las PASO y no hizo capacitación”, señaló el candidato.
El jefe de Gabinete porteño, en tanto, volvió a defender el uso del nuevo sistema. “La BUE epresenta un avance tecnológico. Es más rápido y más seguro. Es muy fácil de usar, además la Ciudad tiene una alta penetración de la tecnología: como internet y el uso de cajeros automáticos”, argumentó ante Télam.
El ministro de Seguridad Guillermo Montenegro se encargó de los aspectos técnicos y jurídicos.
El domingo se sabrá quién estaba en lo cierto. w




La cifra sorprende y tiene sus matices, pero surge de la comparación de los pliegos de licitación del escrutinio informático que debutará el domingo en Capital con el sistema de recuento provisorio tradicional para las elecciones nacionales. En el primer caso, la empresa MSA se adjudicó la licitación por tres elecciones presupuestadas en $216 millones.
La cuenta es relativamente fácil: el padrón contiene alrededor 2,5 millones de electores, lo que representa $86,4 cada voto. Por su parte Indra, de capitales españoles, cobrará $330 millones para realizar tres comicios nacionales (sobre un padrón de 32 millones), equivalentes a $10 el sufragio.

Son los valores neutros previstos por tres escrutinios provisorios en Capital y a nivel país, licitados por la Ciudad y la Nación. Ambos contratos, sin embargo, pueden sufrir modificaciones, como ya ocurrió en Capital, con la suspensión de la implementación de la boleta electrónica en las PASO. Eso derivó en una renegociación con MSA, por lo cual “no se pagaron todos los servicios y el monto se redujo”, explicó una fuente del gobierno porteño.
En las primarias, por caso, la empresa ya contratada implementó el centro de cómputos y realizó tareas propias de cualquier escrutinio provisorio, como la carga, procesamiento y difusión de los datos.

Con estas modificaciones, MSA terminará cobrando $151 millones por un escrutinio provisorio, incluyendo una larga serie de servicios, como la instalación de 1.200 máquinas para la capacitación de la población y personal y la infraestructura tecnológica para enviar, transmitir y difundir los resultados provisorios de la elección porteña.
Si bien la cifra parece alta, el costo promedio de la boleta electrónica por una elección se reduce a $60,4.
Y si hubiese balotaje, la empresa cobraría solo $12 millones más.

Si bien otorga más transparencia velocidad en la difusión de los resultados, el sufragio electrónico es mucho más caro. Fuentes ligadas al operativo electoral manifestaron su malestar por la comparación directa de los procesos electorales.
Dicen que la boleta electrónica incluye gastos no contemplados en el sistema de urnas y votos en papel, como la impresión de las boletas.

Dicen que por cada elector, cada partido debe imprimir 10 papeletas, cuyo costo solventan los partidos políticos y los candidatos que compiten.