La Reforma  
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CRONOLOGÍA DE LA REFORMA  UNIVERSITARIA

 
     
  1885 – Se promulga la Ley Avellaneda, que lleva el nombre de quien fuera presidente de la Nación y después rector de la Universidad de Buenos Aires, ley que definió institucionalmente y de manera flexible, el perfil de las universidades nacionales de entonces (de Córdoba y de Buenos Aires) estableciendo la autonomía universitaria, la designación de profesores por parte del Poder Ejecutivo y la creación de un fondo universitario.
 
  1889 – Por  ley provincial del 16 de octubre se crea la Universidad de Santa Fe.
 
  1890 – Por ley provincial del  2 de enero se crea, con el mismo carácter, la Universidad de La Plata.
 
  1893 – Es mutilado el proyecto original de la Ley Avellaneda que contemplaba el gobierno autónomo y dotaba de recursos propios a las Universidades, de allí que el estatuto aprobado ese año permitió la reelección indefinida de las autoridades.
 
  1898 – Se proponen diversos proyectos para la reforma de la Ley Avellaneda, algunos de ellos robustecían la autonomía.
 
  1903 – En la Academia de Derecho de Buenos Aires los estudiantes reaccionan violentamente (debido a una interpretación caprichosa según la Academia) del reglamento de exámenes, ocasionando la suspensión de los mismos.  
  1904 – Persisten los disturbios en Derecho y se suspenden los exámenes de marzo. Se fundan los centros de estudiantes de Medicina e Ingeniería en Buenos Aires. En septiembre se reforman los estatutos de la UBA y las academias vitalicias se transforman en Consejo de orden electivo con representación docente. La universidad queda clausurada en 1905.
 
  1905 – Desórdenes en la Facultad de Medicina. El 17 de julio se funda en Buenos Aires el centro de estudiantes de derecho. En agosto se nacionaliza la Universidad de La Plata
 
  1905-1906 – El movimiento reformista se inicia tempranamente en la Universidad de Buenos Aires bregando por la democratización de la misma y muy estrechamente ligado a la modernización del conocimiento.
 
  1906-1908 – En 1906 se sanciona en la UBA, en los inicios del rectorado del Eufemio Uballes, un nuevo estatuto que reemplaza al de 1896 y se reanudan las clases. Según la nueva normativa se conformaban consejos de carácter electivo donde los profesores tenían derecho a voto, reemplazando de este modo a las academias cuyos miembros revestían carácter de vitalicios. La inclusión de los profesores en el gobierno no es ajeno al inicio de la modernización científica y a la apertura de ciertos espacios de investigación. El 9 de junio de 1908 los centros de estudiantes de Filosofía, Derecho, Medicina e Ingeniería, de Buenos Aires convocan a una Junta Universitaria Provisoria y el 11 de septiembre se constituye la Federacón Universitaria de Buenos Aires (FUBA).
Pocos años después, el movimiento de Córdoba, levantando las mismas reivindicaciones que la UBA, avanzará por el camino de  radicalización que hoy conocemos como La Reforma Universitaria. La conquista fundamental de este movimiento es el gobierno tripartito, es decir, la representación por claustros, de profesores, graduados y estudiantes. Es también en ese momento donde quedan fijados los valores que hoy conforman la tradición universitaria argentina en cuanto al gobierno y a las funciones: autonomía y democracia; docencia, investigación científica y extensión universitaria.
 
  1912 – Se sanciona la Ley Sáenz Peña, que propicia el voto secreto y obligatorio y alienta la participación de los ciudadanos. Una ley provincial crea la Universidad de Tucumán.
 
  1914 – El 28 de junio estalla la Primera Guerra Mundial.
 
  1916 – Hipólito Yrigoyen asume la Presidencia de la Nación. El 14 de octubre se produce en Córdoba una manifestación pro ruptura con Alemania, en la que hablan,  entre otros, Deodoro Roca, el futuro redactor del Manifiesto Liminar.
 
  1917 – En octubre estalla la Revolución Rusa y cae el régimen zarista. En Córdoba, los estudiantes cuestionan la legitimidad del rector y de los decanos, al tiempo que denuncian la vetustez de los reglamentos universitarios. Las presentaciones estudiantiles fueron rechazadas reiteradamente. En diciembre, el Centro de Estudiantes de Medicina de la Universidad de Córdoba impugna la supresión del internado en el Hospital de Clínicas, “por razones de economía y moralidad que no existen”.
 
  1918 – En marzo los estudiantes cordobeses continúan con sus protestas. Se organiza el Comité Pro-Reforma, presidido por Ernesto Garzón, Horacio Valdéz y Gumersindo Sayago. El Consejo Superior decide “no tomar en cuenta ninguna solicitud estudiantil” y el rector cierra las puertas de la llamada Casa de Trejo.
El 11 de abril se conforma la Federación Universitaria Argentina (FUA), con representantes de las universidades de  Tucumán, Santa Fe, Córdoba. La Plata y Buenos Aires, presidida por Osvaldo Loudet. Ese mismo día y ante la gravedad de los sucesos que se producían en Córdoba y luego de recibir a los dirigentes estudiantiles,  el presidente Yrigoyen decreta la intervención de la Universidad y designa a Nicolás Matienzo para ejercerla. Matienzo reformó el Estatuto reemplazando al de 1893 al que calificó de restrictivo. La lucha estudiantil estaba legitimada por el ex gobernador de Córdoba, Ramón. J. Cárcano, y algunas personalidades como Deodoro Roca, Enrique Martínez Paz, Arturo Orgaz y Joaquín V. González. La nueva Asamblea Universitaria fue convocada para el 31 de mayo. Durante ese mes se eligieron democráticamente los decanos de las tres facultades que existían entonces (Derecho, Medicina y Ciencias Exactas) Triunfan rotundamente los partidarios de la Reforma. Emilio Caraffa fue proclamado vicerrector y se trasladó para el 15 de junio la elección del Rector. Estos antecedentes indicaba que ese día Enrique Martínez Paz, abanderado de la Reforma, sería consagrado Rector. Sorpresivamente y olvidando el compromiso contraído con los estudiantes, los consejeros eligieron a Antonio Nores, candidato de la asociación clerical “Corda Frates”, congregación de “caballeros católicos”, a los que aquellos estaban ligados por amistad o parentesco. Los estudiantes, sintiéndose traicionados, irrumpieron en el salón e impidieron la consumación del acto. Enseguida declararon una nueva huelga, surgiendo entonces dos entidades de programas opuestos: la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) presidida por Enrique Barros, y el Comité Pro Defensa encabezado por Carlos Artaza Rodríguez.
El 17 de junio, Nores asume el rectorado y se registran hechos de violencia. La FUC reclama su renuncia y el 21 de junio se difunde el Manifiesto a los Hombres Libres de Sudamérica, redactado por Deodoro Roca y el que suscriben varios reformistas. Los estudiantes de todo el país se pliegan a la huelga.
El 6 de julio, el obispo de Córdoba, fray Zenón Bustos, acusa a los estudiantes de incurrir en “prevaricato franco y sacrílego. El 11 de julio el Consejo Superior clausura la Universidad.
El 21 de julio inicia sus sesiones el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, convocado por la FUA en Córdoba, proclamando la necesidad de autonomía, gobierno tripartito, asistencia libre, régimen de concursos y periodicidad de la cátedra, entre otras demandas. Ante la ingobernable situación, Antonio Nores renuncia al Rectorado, acompañado por numerosos profesores. Se suceden las manifestaciones estudiantiles y el gobierno nacional, haciéndose eco de las protestas, designa como interventor en la Universidad de Córdoba a José Salinas, quien da lugar a muchas aspiraciones estudiantiles, como la reforma del estatuto, y acepta la renuncia de numerosos docentes. Fue entonces que muchos reformistas accedieron a las cátedras, entre ellos Arturo Capdevila,  Deodoro Roca, Arturo y Raúl Orgaz.
En Buenos Aires, el nuevo Estatuto de ese año de 1918 adoptaba el sistema de representación tripartita según la reivindicación del movimiento estudiantil, que a pesar de no ser avalada por el Consejo Superior de la UBA, contó con el apoyo del rector.
Las propuestas del movimiento estudiantil de Córdoba se impusieron con celeridad incluso en la UBA, donde ya se habían iniciado a partir de 1906 con los cambios acordados al Estatuto. Las demandas estudiantiles comprendían toda la compleja estructura universitaria: libertad y periodicidad de cátedra, impulso a la investigación, modernización de los métodos de enseñanza y sus postulados más audaces de participación estudiantil en el gobierno universitario y una renovada relación entre universidad y sociedad. En tanto, el paso más trascendente que dio el gobierno fue la creación de nuevas universidades que ampliaron las posibilidades de los grupos de clase media de recibir educación superior.
 
 

1920-1921 - El ideario de la reforma se proyectó en América Latina. A mediados de 1920, Gabriel del Mazo, presidente de la Federación Universitaria Argentina, firmó un convenio con su par de la Federación de Estudiantes del Perú. Allí se comprometieron a intensificar el intercambio intelectual, a solidarizarse con la reforma de la enseñanza, a luchar por el sostenimiento de universidades populares, a propagar el ideal de americanismo y a realizar periódicamente congresos internacionales estudiantiles.
En diciembre del mismo año, se firmó otro acuerdo con los estudiantes de Chile. También se organizó el Primer Congreso Nacional de Estudiantes del Perú, que pidió la creación de la Universidad Popular y recomendó la organización de escuelas de indígenas.
A este Congreso siguió la convención de estudiantes de Chile y el Primer Congreso Internacional de Estudiantes, celebrado en México, en 1921. En esa oportunidad, se hizo hincapié en la lucha por la justicia político-económica, la difusión de la cultura, la solidaridad estudiantil, el establecimiento de universidades populares, el cogobierno y la asistencia libre.
De esta manera, en la década del 20, la Reforma se había puesto en marcha en toda Latinoamérica.