Cómo disfrutar del sol

 Llega el verano y con él, las ganas de disfrutar del sol en la playa, en la pileta o en nuestras casas. En esta nota, el Dr. Miguel Allevato –jefe de la División Dermatología del Hospital de Clínicas y Presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología - nos enseña cómo protegernos de los efectos adversos para disfrutar de lo mejor del verano

 Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de tomar sol es hacerlo en horas adecuadas, cuando la exposición a los rayos UV no sea nociva para nuestra piel. Se recomienda reducir el tiempo total de permanencia bajo el sol, y sobre todo evitar la exposición entre las 11 y las 16 horas, que es cuando el sol está más fuerte.

Además, se debe tener en cuenta que las nubes no detienen el pasaje de rayos UV, por lo que en días nublados se debe mantener esta restricción. Si queremos saber cuándo es el momento más adecuado para tomar sol, debemos observar nuestra sombra proyectada de pie. Si es más pequeña que nuestra estatura, entonces no es conveniente exponerse. Si la sombra resulta más larga que nuestra estatura, entonces el permanecer al sol resulta menos riesgoso.

¿Cuál es la manera más conveniente de protegernos del sol? Utilizando fotoprotectores como medida complementaria a los cuidados básicos. Los protectores solares no son la única de las medidas de protección disponibles para cuidar nuestra piel en verano.

A la hora de elegir un protector solar, debemos tener en cuenta una serie de cuestiones: el llamado “factor de protección solar” o FPS, se calcula por el tiempo estimado que la persona puede exponerse al sol sin enrojecer. El grado de protección no es proporcional al número del factor de protección, la diferencia entre un FPS 30 y un FPS 60 es tan solo de un 10%. Por otra parte, es conveniente que los productos elegidos protejan contra rayos UVA y UVB.

Para un uso correcto de un protector solar, debemos aplicarlo media hora antes de salir al sol, y preferentemente en la casa, antes de ir a la playa o la pileta. La piel debe estar seca y se aplicarán cantidades generosas del producto. Hay que tener en cuenta que, si bien algunos productos son “resistentes al agua”, es conveniente volver a colocarse fotoprotectores al salir del mar o la pileta, y también cada dos horas como mínimo.

Lo ideal en el uso de protectores solares es realizar previamente una consulta con un médico dermatólogo, quien podrá aconsejar respecto de cuál es el FPS que mejor se adapta al tipo de piel y cuáles zonas se deben proteger con mayor énfasis.

Debemos evitar el uso de bronceadores caseros, ya que pueden tener un efecto adverso (fotosensibilización o quemaduras graves) y los autobronceantes, que son meramente cosméticos. No hay que olvidar, además, que algunos medicamentos de uso frecuente pueden aumentar la sensibilidad de la piel al ser expuesta al sol. También ciertos jabones con color y perfumes.

Por último, las recomendaciones para no sufrir un golpe de calor son mantenerse hidratados y en ambientes frescos. Al salir a la calle, es muy importante utilizar un gorro o sombrero de ala ancha, llevar prendas de tela de trama cerrada y anteojos con cristales que absorban la radiación ultravioleta.

Febrero 2013

Prof. Dr. Miguel A. J. Allevato
División Dermatología del Hospital de Clínicas UBA


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