Educación
Investigación UBA

EMPRESA DE START UP QUE PODRÍA REVOLUCIONAR EL SISTEMA EDUCATIVO ARGENTINO

martes 14 de octubre de 2025

Buscan ampliar los límites de la educación incorporando tutorías y simulación de escenarios con modelos de inteligencia artificial. Las y los profesores podrían configurar los chatbots, adaptarlos a las necesidades y personalidades de los estudiantes y hasta permitirles interactuar con los grandes maestros de cada disciplina.

COMPARTÍ ESTA NOTICIA

Tutorías y simulación de escenarios con modelos de IA

Investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas crearon una empresa start up, que integra la inteligencia artificial y el aprendizaje en búsqueda de generar una revolución en el sistema educativo argentino.

La idea es actualizar, mediante la interligencia artificial la forma en que aprendemos. Agustín Coll, profesor de Tópicos de Economía e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dice que “si mediante alguna máquina del tiempo traemos al presente a una persona que vivió hace 200 años, lo único que reconocería sería la forma en la que se enseña: en un aula un grupo de alumnos escuchando al profesor dar su clase”.

“Este sistema se creó pensando en la revolución industrial de la fábrica, pensando en un operario que respete horarios y siga órdenes. Ahora estamos en una nueva revolución industrial: la de la inteligencia artificial que transformará por completo la forma que tenemos de aprender”, se entusiasma Coll.

Aumenta AI, la empresa start up, se encuentra trabajando en ampliar los límites de la educación incorporando tutorías y simulación de escenarios con modelos de inteligencia artificial. Coll explica que “los límites son infinitos: puede haber una evaluación donde un chatbot, que actúa de gerente general de una compañía, dialoga con el alumno que es consultor en tecnología. Entonces, el trabajo no ronda en hablar sobre los contenidos mínimos de la materia, sino en plantear de forma práctica ¿Cómo es posible usar tecnología en esta empresa?”.

Existen otras posibilidades de desarrollo como, por ejemplo, donde los estudiantes deben pasar por seis chatbots de dificultad antes de llegar a la defensa de su trabajo ante el docente. Ante la pregunta de si el uso de los chatbots limita o suplanta el trabajo del profesor, Coll es tajante “Es todo lo contrario. Esto incluso potencia un montón al profesor porque él es quien crea el chatbot, por lo cual tiene la libertad total, de, con un click, dos clicks, y sin necesidad de conocimientos técnicos ni nada, crea un chatbot personalizado con la personalidad que quiera, definiendo el rol que tomará y la base de sus conocimientos”.

Por ejemplo, un profesor de sociología podría configurar el chatbot como si éste fuera Karl Marx, en Ciencias Médicas un práctico podría rondar en interactuar con el premio Nobel de Medicina y un estudiante de Arquitectura podría presentar su idea ante César Pelli.

Pero además hay un aspecto que le agrega valor: “Cada profesor tiene acceso a una sección de analíticas que le permite ver, por ejemplo, el patrón de aprendizaje de los estudiantes, las preguntas frecuentes. Incluso el profesor puede tener un chatbot propio al cual le puede preguntar cómo se sintieron los estudiantes al usar el chatbot, consultar rendimientos, dificultades comunes en algún punto que debería ser reforzado. Todos estos datos le permiten mejorar el proceso de toma de decisiones en cuanto al dictado de la materia”.

Otra problemática que resuelve esta tecnología es la cuestión de la masividad y la pérdida, por parte del profesor, de poder hacer foco en cada estudiante. Coll comenta que “lo que promete es poder garantizar la hiperpersonalización del aprendizaje donde cada uno va a aprender, a su ritmo, con un profesor pendiente de cada dificultad puntual ya que puede crear infinitos agentes conversacionales de inteligencia artificial donde puede definir la instrucción, el rol que quiero que tome, la base de conocimientos, por ejemplo, la bibliografía, generar exámenes y un sistema de gamificación del aprendizaje”.

La educación personalizada no solamente se da con la posibilidad de crear tutores especializados en matemáticas, ciencias, idiomas, entre otros, sino, también, de orientar a los tutores de acuerdo a las diferentes capacidades de aprendizaje según la patología de cada estudiante. Para tal fin, el sistema habilita la oportunidad de crear chatbots con diferentes personalidades, comportamientos y conocimientos especializados. La inclusión de la gamificación le permitiría al profesor generar un ambiente lúdico, con sistemas de puntuación y rankings que motive el aprendizaje al habilitar diferentes tipos de competencia.

Coll cuenta que “No hubo nunca una intervención tan potente en la educación como esta herramienta. Todo lo que estamos haciendo es súper riguroso en términos científicos”. Un dato adicional a tener en cuenta es el costo de la plataforma. “La inteligencia artificial es, sorprendentemente, barata, por lo cual está al alcance de todos”, dice Coll.

La plataforma puede implementarse, también, en empresas o Pymes en el caso de un equipo comercial cada vendedor puede conversar, con un chatbot configurado como cliente de la empresa, sobre una operación de venta. “Pasado un tiempo nos han comentado que el argumento que dio el chatbot fue el mismo que después dio un cliente en la vida real."

“Aprovechando la experiencia en la Facultad, decidimos llevar la plataforma a colegios secundarios, a grandes empresas, además de brindar, también, capacitación corporativa.  Estamos sorprendidos y muy felices por la demanda que tenemos que no es solamente de la Ciudad de Buenos Aires, sino también, de varias provincias argentinas y muchos países con los cuales estamos cerrando acuerdos”.

Este proyecto, cuenta con colaboración de la Universidad de Buenos Aires a través del Programa Pre Inc-UBA, cuyo objetivo principal es fortalecer potenciales unidades de negocio surgidas dentro de la comunidad UBA que ofrezcan soluciones concretas a problemáticas reales, con potencial para la transferencia de tecnología o la conformación de una Empresa de Base Tecnológica (EBT) UBA.

Chatboots en la Facultad de Ciencias Económicas

Agustín Coll cuenta “Si bien soy economista siempre me dediqué más al área de inteligencia artificial. Dialogando con el subsecretario Académico, Andrés Pérez Rufa, encontré el apoyo institucional de la Facultad y se creó el Laboratorio de Innovación Educativa para luego pasar a implementar una plataforma que permite integrar inteligencia artificial en el aprendizaje tanto para potenciar a profesores como a alumnos y que se conoció, en la difusión periodística, como los chatbots”.

Efectivamente, lo que en abril de este año empezó como un proyecto piloto para ciertas cátedras de tres materias de la Facultad y que beneficiaba a 400 estudiantes, en septiembre ya funcionaba en 20 cátedras y alcanzaba a más de 3.000 estudiantes, involucrando a más de 300 docentes y aplicándose en materias de los departamentos de Administración, Contabilidad, Derecho, Economía, Humanidades, Matemática, Sistemas y Tributación.