El aumento de casos vuelve a poner en foco la baja cobertura de vacunación y los riesgos para la salud pública, especialmente en niños menores de dos años, según advierten especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires.
La aplicación de la vacuna contra el sarampión
Argentina enfrenta un repunte de enfermedades que pueden prevenirse con vacunación. Dos de los casos que encendieron las alertas sanitarias desde 2025 son la tos convulsa, también conocida como Coqueluche, y el sarampión, según la advertencia del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires.
El fenómeno está asociado a diferentes factores: esquemas atrasados de vacunación (medida clave para sostener la inmunidad de rebaño), descenso sostenido de coberturas médicas, menor asistencia a controles médicos, desinformación y dificultades de acceso al sistema de salud, problemáticas que se profundizaron durante la pandemia de Covid-19.
“La vacunación en Argentina ha logrado hitos históricos de salud pública, tales como la eliminación de enfermedades como el sarampión (endémico), poliomielitis y difteria, además de reducir en un 82% la letalidad por tos convulsa en el primer año de vida y la drástica caída de la necesidad de realizar trasplante hepático en niños con hepatitis A fulminante”, afirma la Dra. Elizabeth Bogdanowicz (MN 66.915), médica infectóloga a cargo del Vacunatorio del Hospital de Clínicas de la UBA, en el marco de la Semana Mundial de la Inmunización (24 al 30 de abril) y la Semana de Vacunación en las Américas (25 de abril al 2 de mayo).
La tos convulsa es una enfermedad respiratoria aguda prevenible por vacunación, causada principalmente por la bacteria Bordetella pertussis, y en menor grado por la Bordetella parapertussis, que presenta un patrón cíclico con picos epidémicos cada tres a cinco años.
Si bien puede afectar a personas de todas las edades, el mayor riesgo se presenta en lactantes y menores de dos años, quienes están expuestos a considerables tasas de complicaciones y mortalidad.
En adolescentes y adultos jóvenes, en cambio, suele manifestarse de forma leve, atípica e inclusive con los síntomas clásicos. Sin embargo, representan una fuente importante de transmisión hacia los menores dado su alto grado de contagiosidad, especialmente en contextos de contacto estrecho.
“Todas estas situaciones ocurren en un país como el nuestro, que cuenta con un Calendario Nacional de los más completos del mundo, con más de 20 vacunas para todas las etapas de la vida, que son gratuitas, seguras y obligatorias”, remarca la infectóloga.
La tos convulsa se desarrolla en tres fases (catarral, paroxística y de convalecencia), con formas clínicas que pueden variar desde leves hasta graves. Y los síntomas suelen aparecer entre siete y 10 días después del contagio: incluyen tos intensa, vómitos postusivos y, en casos graves, apneas y cianosis en lactantes.
Actualmente existen vacunas seguras y efectivas disponibles que protegen contra la B. pertussis. La triple bacteriana celular, principal estrategia de prevención, está incluida de manera gratuita en el Calendario Nacional de Vacunación.
No obstante, en Argentina, los recientes datos de coberturas de las vacunas del Calendario Nacional de Inmunizaciones confirman que ninguna alcanzó la cobertura óptima del 95% recomendada por los organismos internacionales en la última década.
“Existe una diferencia significativa entre la cobertura real y la óptima, especialmente en los refuerzos de ingreso escolar donde el déficit supera el 40% respecto de la meta. También se registran niveles insuficientes en la vacunación adolescente, con bajas coberturas en vacunas clave a los 11 años e importantes desigualdades territoriales entre jurisdicciones, así como discontinuidad en los esquemas primarios”, advierte la Dra. Bogdanowicz.
El diagnóstico de Coqueluche se basa en la sospecha oportuna de la enfermedad y la utilización de las pruebas de laboratorio adecuadas (cultivo, PCR y/o serología). El antibiótico para su tratamiento es la Azitromicina durante cinco días. El resto de los macrólidos (claritromicina, eritromicina) y trimetoprima sulfametoxazol son alternativas igual de eficaces.
“El aumento de enfermedades prevenibles con vacunas en Argentina representa un riesgo concreto para la salud pública. Vacunarse no es solo una decisión individual. Es un acto de responsabilidad colectiva”, resume la especialista.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional, en 2025 se confirmaron 1.214 casos de Coqueluche, constituyendo el año con el mayor número de casos y la mayor tasa de incidencia desde 2020. La mayor tasa de incidencia se observó en los menores de un año, siendo los lactantes menores de seis meses los más afectados.
Por otro lado, se registraron 11 fallecimientos, todos ellos menores de dos años: ocho menores de seis meses y solo uno con antecedente de vacunación materna. Ninguno de los infantes estaba vacunado.
Si bien 22 jurisdicciones presentaron casos de coqueluche en 2025, el incremento observado respecto de los años anteriores se concentró en Tierra del Fuego, Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Asimismo, se destaca cuando en 2023 se registró el mayor número de casos confirmados post pandemia, a expensas fundamentalmente de las notificaciones de la provincia de Salta que aportó más del 85% de casos confirmados de B. pertussis.
En 2024, según la Sociedad Argentina de Pediatría, las coberturas a los 15/18 meses no alcanzaron el 70%. Todos los refuerzos son importantes: 15-18 meses, 5 años y 11 años.
Por su parte, la inmunización de embarazadas ha demostrado disminuir la hospitalización y mortalidad especialmente en los lactantes menores de dos meses que no tienen edad suficiente para estar vacunados.
En Argentina, además de la vacunación a los 2, 4, 6, 15-18 meses y a los 5 años con componente pertussis, desde 2009 se inició la vacunación a los 11 años con el objeto de disminuir los reservorios en adolescentes, según el Ministerio de Salud de la Nación.
En 2012 se recomendó la vacunación contra tos convulsa para todas las personas gestantes a partir de la semana 20 de gestación y se incorporó esta indicación al Calendario Nacional de Vacunación (CNV) en 2013 con el propósito de lograr el pasaje transplacentario de anticuerpos para proteger al lactante durante los primeros meses de vida contra la tos convulsa, y de esta manera disminuir la morbi-mortalidad por coqueluche en lactantes pequeños.
Las recomendaciones actuales de vacunación contra tos convulsa durante el embarazo es vacunar con dTpa (triple bacteriana acelular) luego de la semana 20 de gestación, en cada embarazo, independientemente de la edad, antecedente de vacunación con dTpa u otras vacunas con componente antitetánico y del tiempo transcurrido desde el embarazo anterior.
El sarampión es una enfermedad viral, altamente contagiosa, que puede presentarse en todas las edades. Su gravedad es mayor en niños menores de 5 años o desnutridos, en los cuales puede causar graves complicaciones respiratorias como neumonía y del sistema nervioso central como convulsiones, meningoencefalitis, ceguera, encefalomielitis postinfecciosa con retraso mental grave y trastornos degenerativos tardíos que no tienen tratamiento o incluso causar la muerte.
Se transmite mediante gotas de aire de la nariz, boca, o garganta de una persona infectada. El virus puede persistir en el aire o sobre superficies, siendo activo y contagioso por 2 horas.
No existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión, solo existen medidas de sostén clínico y de sus complicaciones. Puede prevenirse con la vacunación.
El alerta se debe a que desde la SE1 a SE50 de 2025 se confirmaron 36 casos: 21 en la provincia de Buenos Aires, 13 en la Ciudad de Buenos Aires, 1 en Entre Ríos y 1 en San Luis, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional.
Y para reducir la susceptibilidad temprana, Argentina adelantó la segunda dosis. La primera es a los 12 meses y la otra, entre los 15 y 18 meses, para nacidos desde el 1 de julio de 2024.
Los nacidos entre 2021 y junio de 2024, en tanto, reciben la segunda dosis en el año que cumplen cinco años.
Los adultos deben acreditar dos dosis, mientras que los nacidos antes de 1965 se consideran inmunes.
Mantener el Calendario al día en todas las etapas de la vida es fundamental para sostener la protección individual y colectiva frente a enfermedades prevenibles. El mismo debe incluir:
En personas gestantes
En recién nacidos
Hasta el año de vida
Hasta los 2 años
A los 11 años
Adolescentes y Adultos (15 a 64 años)
Mayores de 65 años
Personal de salud