El ancestro proveniente del Apu Chañi fue devuelto junto con los objetos que integran su ajuar a aborígenes de la localidad de El Moreno, departamento de Tumbaya, provincia de Jujuy.
El ancestro proveniente del Apu Chañi fue devuelto a su comunidad de origen
En un colmado salón del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, se realizó la devolución de un ancestro indígena proveniente del Apu Chañi junto con los objetos que integran su ajuar.
El acto fue presidido por el rector de la UBA, Ricardo Gelpi, quien estuvo acompañado por el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Ricardo Manetti, la directora del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”, Andrea Pegoraro, y representantes de la Comunidad Aborigen El Angosto y de la Organización Comunitaria Aborigen “Sol de Mayo”, de la localidad de El Moreno, departamento de Tumbaya, provincia de Jujuy.
El rector Ricardo Gelpi aseguró que “esta emotiva y significativa ceremonia que nos reúne hoy es un acto de devolución y reparación que trasciende lo material, lo explícito y se vuelve un enorme acto de justicia. Para la Universidad de Buenos Aires, esta consideración de los derechos de las comunidades nativas resulta imperiosa y necesaria”.
“La UBA guarda una enorme responsabilidad en la formación y concientización, no solamente académica, sino también ética y ciudadana de futuras generaciones. Todo lo que podamos hacer para reparar la violencia y los abusos del pasado, lo haremos. Es nuestro compromiso y nuestra convicción”, culminó Gelpi.
El decano Manetti expresó que “en tiempos donde reaparecen discursos de negacionismo, desprecio hacia las culturas originarias y mercantilización de la vida, esta reparación histórica afirma otro horizonte posible: el de una universidad pública capaz de revisar críticamente sus propias prácticas, dialogar con las comunidades y construir conocimiento desde el respeto, la escucha y la justicia”.
“Que este acto sea también un compromiso: Con una ciencia más humana. Con una democracia verdaderamente intercultural. Y con una Argentina que comprenda, de una vez por todas, que los pueblos originarios no pertenecen al pasado: son parte fundamental de nuestro presente y de nuestro porvenir”, cerró Manetti.
Andrea Pegoraro remarcó que “el proceso se enmarca en una política institucional de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Universidad de Buenos Aires basada en el reconocimiento de la pluralidad de identidades y en una mirada crítica sobre las narrativas históricas que negaron la existencia de pueblos indígenas anteriores a la colonia”.
“No estamos entregando un bien patrimonial ni un objeto de estudio; estamos devolviendo un antepasado a su territorio y a su gente”, enfatizó Pegoraro.
Clemente Flores, referente de la Comunidad Aborigen El Angosto, agradeció la predisposición del museo y destacó el valor profundo que tiene este regreso para las comunidades. “Significa llevar no solo los restos, sino llevar todo lo que tienen. Hay muchísima sabiduría; hay muchísimas cosas que hace siglos ya estuvieron en nosotros”, expresó.
Rubén Fernando Galián, integrante de la Organización Comunitaria Aborigen “Sol de Mayo”, definió el momento como “muy importante, muy anhelado y de justicia. La restitución permitirá “un momento de equilibrio en nuestra naturaleza”.
El acto implicó la devolución de los restos de un niño momificado de entre 5 y 7 años, que ingresó al museo en 1905 por donación del teniente coronel Eduardo Pérez, durante la gestión del primer director de la institución, Juan B. Ambrosetti.
El proceso fue trabajado conjuntamente con los referentes comunitarios, acordando las modalidades de devolución, los contenidos del informe histórico sobre el niño del Apu Chañi y su ajuar.
El acto concluyó con la entrega del ancestro a sus comunidades y con la firma del acta oficial de devolución en un clima de profundo respeto y emoción compartida.