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| INVESTIGACIÓN

Mosquitos aquí y ahora

En pleno otoño, la Ciudad de Buenos Aires volvió a superpoblarse de mosquitos. Esta especie, resistente a las bajas temperaturas, es propia de esta región del planeta, por lo que, mientras continúe lloviendo, seguirán reproduciéndose. Conversamos sobre el tema con Nicolás Schweigmann, director del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

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Los mosquitos, salvo que circule el virus del dengue y el Aedes Aegypti, son más molestos que peligrosos, por esta razón, cuando aparecen de manera abrupta y en grandes cantidades, surgen las alarmas y nos preguntamos sobre su especie, cómo se reproducen y cómo se pueden controlar.

El nombre científico de los mosquitos que aparecieron últimamente en la ciudad, es Aedes Albifasciatus. Tienen una distribución muy amplia en todo el cono sur de América Latina, desde San Pablo y Coroico, cerca de La Paz en Bolivia hasta Tierra del Fuego, en Argentina.

Las hembras de estos mosquitos ponen los huevos en la tierra, en las depresiones que cuando llueve, se hacen charcos. “Actualmente, como está lloviendo cada 15 o 20 días se mantiene la dinámica de la población, que justamente necesita lluvia cada tanto para hacer eclosionar los huevos. Eso es lo que mantiene la población de mosquitos” explica el especialista Nicolás Schweigmann.

“Se van renovando los ciclos, de todas maneras, a medida que se van renovando los depredadores que tienen desarrollos más lentos, los van a ir controlando y ese control se va a ir ejerciendo más eficientemente, así las super abundancias de mosquitos van a dejar de ser super abundantes” continúa Schweigmann.

Las libélulas o alguaciles son excelentes depredadores de mosquitos, pero tienen un desarrollo de entre 3 meses y dos años, a medida que van aumentando las libélulas van controlando la población de mosquitos, “siempre y cuando no se maten las libélulas con insecticida”, aclara el investigador.

El Aedes Albifasciatus es el mosquito más austral del planeta, soporta muy bien el frío y está mucho en zona típica de charcos. En las zonas rurales de Argentina, son muy abundantes. En sus investigaciones, Nicolás Schweigmann los ha capturado en grandes cantidades a 50 metros de glaciares en las Torres del Paine, en Chile, del otro lado del Calafate.

La prevención contra el dengue

En Buenos Aires y alrededores también solemos encontrar el Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue. Como a toda epidemia, al virus del dengue se lo trabaja desde la prevención, algo que debe realizar cada persona desde su hogar, evitando que este mosquito se reproduzca.

El virus del dengue se transmite de una persona a la otra, cuando las pica, pero sería erróneo decir que es el mosquito el que esparce el virus por una ciudad, ya que, es raro que el Aedes aegypti se aleje más de 50 metros del lugar en el que nació. Incluso, “no suele cruzar la calle sino, que prefiere quedarse en la manzana”, contó Schweigmann.

Si bien el virus no está circulando ahora, estamos en tiempo de inter brote, hay que hacer una prevención profunda y mantenerlo durante el invierno. ¿Cómo? Eliminando los huevos remanentes que quedan pegados en las paredes de los recipientes con agua hirviendo, también cepillando las paredes de las rejillas donde se mantiene el agua, las que tienen sistema sifón y tirar agua hirviendo, por lo menos dos veces a lo largo del invierno.

El investigador, pretende que, como ciudadanos, cada uno pueda observar ambientalmente alrededor, junto con los vecinos, para detectar los lugares donde se junta agua en pequeños recipientes, cosa que vayamos cambiando culturalmente la forma de ver el mundo.

Continúa Nicolás Schweigmann: “Yo propongo que seamos observadores ambientales en nuestra vivienda, en nuestros lugares de trabajo, para ir generando un cambio cultural y que no haya recipientes con agua, con esto me refiero a los recipientes que tienen plantitas enraizando o hasta un cerco de cañas mal cortadas donde los entrenudos quedan abiertos y se llenan de agua”.

Otra cosa que hay que tener en claro es que la población de AE que surge en la primavera o en el período estival siguiente, depende de la cantidad de huevos que quedan remanentes y vivos durante el invierno, por eso es tan importante la prevención en esta época del año.