Salud
Sellos octogonales

ETIQUETADO FRONTAL EN ARGENTINA: 6 DE CADA 10 PERSONAS CAMBIARON HÁBITOS DE CONSUMO MIENTRAS EL GOBIERNO BUSCA DEROGAR LA LEY

jueves 18 de junio de 2026

Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires evidencia más información, decisiones de compra más conscientes y una reducción sostenida en el consumo de productos con sellos octogonales negros de advertencia.

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Las indicaciones de algunos de los sellos octogonales negros

La Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, más conocida como Ley de Etiquetado Frontal, impulsó cambios en los hábitos de compra, decisiones más conscientes y una mayor demanda social por información clara sobre alimentos y bebidas en Argentina. Mientras, el gobierno busca derogar la ley.

A cuatro años de la implementación de la normativa que hoy busca derogar el gobierno de Javier Milei, un informe del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (CenaRSEcs-FCE-UBA) publicó indicadores sobre su impacto que destacan una variación significativa en los hábitos de consumo de la población.

Los datos revelan que los sellos octogonales negros, con letras blancas y la palabra “exceso”, no solo son ampliamente reconocidos y comprendidos, sino que además influyen directamente en las decisiones de compra.

Esta Ley se construyó sobre la base de evidencia científica libre de conflictos de intereses, y esto es muy importante ya que muchas veces las fuentes de financiamiento pueden condicionar los resultados de las investigaciones. La evidencia generada, luego de su implementación, da cuenta de que permite garantizar nuestro derecho a la información y facilita la toma de decisiones de compra de manera informada, utilizando la información nutricional simple, clara y sencilla que ahora se encuentra en el frente de los envases. La Ley contiene un paquete de regulaciones ampliamente recomendadas para abordar la malnutrición, un importante problema de salud pública tanto a nivel global como nacional. La malnutrición adopta múltiples formas, aunque las más prevalentes en nuestro país son aquellas vinculadas al exceso: sobrepeso, obesidad y otras enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación, que son la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte. En las últimas décadas, uno de los principales impulsores del incremento de las enfermedades no transmisibles ha sido el aumento de las ventas y del consumo de productos ultraprocesados, que frecuentemente contienen exceso de nutrientes críticos", explica Andrea Graciano, Coordinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición, correspondiente a la Facultad de Medicina de la UBA.

De acuerdo al relevamiento, el 97% de las personas consultadas afirma identificar los sellos de advertencia presentes en envases de alimentos y bebidas, mientras que el 94,5% asegura comprender total o parcialmente su significado. Un 75% lo entiende claramente.

El Etiquetado Frontal es más efectivo en aquellos productos falsamente percibidos como saludables y nutritivos, por ejemplo, un yogurt, una barrita de cereal, un alfajor de arroz, un jugo de frutas o un agua saborizada. No hay evidencia científica que justifique la derogación de esta Ley. En Argentina, la información nutricional (que generalmente está en el dorso de los envases con letras muy pequeñas) era obligatoria antes de su aprobación, aunque la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2) encontró que solo el 26% de la población la lee y menos de la mitad la comprende”, resalta la especialista.  

EL ETIQUETADO FRONTAL MODIFICÓ HÁBITOS DE COMPRA 

El dato más relevante del estudio aparece al analizar el impacto concreto sobre el consumo: el 79% de los encuestados afirmó haber realizado algún cambio en sus decisiones de compra a partir de la incorporación del etiquetado frontal.

Entre las modificaciones más frecuentes se destacan:

  • El 31% redujo el consumo de productos con sellos.
  • El 28% dejó directamente de consumir determinados productos.
  • El 23% reemplazó productos ultraprocesados por opciones consideradas más saludables.
  • El 23% comenzó a buscar productos sin sellos.
  • El 22% empezó a leer con mayor atención las etiquetas nutricionales.
  • El 18% manifestó buscar productos con menos sellos.

En total, más del 52% de la población redujo o eliminó el consumo de productos con sellos, mientras que el porcentaje asciende al 61% si se suman quienes reemplazaron productos ultraprocesados por alternativas más saludables.

Tres de cada cinco argentinos modificaron efectivamente su consumo a partir de la información visible en los envases

UN IMPACTO TRANSVERSAL: INGRESOS Y EDADES CON COMPORTAMIENTOS SIMILARES

Otro de los hallazgos más relevantes del informe es la homogeneidad de los resultados entre distintos grupos sociales y etarios.

Al segmentar a quienes redujeron o dejaron de consumir productos con sellos, aparecen diferencias mínimas por nivel de ingresos, con una leve mayor incidencia en sectores medios, donde el indicador alcanza el 64%.

La tendencia también se mantiene al analizar rangos etarios. Los resultados muestran comportamientos similares entre generaciones, lo que sugiere que el Etiquetado Frontal logró convertirse en una herramienta transversal de información y no únicamente en un recurso adoptado por consumidores jóvenes o especialmente informados.

Este fenómeno refuerza la hipótesis de que los sellos octogonales funcionan como un lenguaje simple, común y accesible que reduce asimetrías de información y facilita decisiones más conscientes, independientemente de la edad.

MÁS INFORMACIÓN, CONSUMIDORES MÁS EXIGENTES

El informe plantea, además, que el Etiquetado Frontal forma parte de un cambio cultural más amplio: consumidores más informados, más críticos y con mayor interés por comprender el impacto de aquello que compran.

La necesidad de información clara aparece también en otros ámbitos del consumo. Más del 38% de las personas encuestadas señaló que la falta de información sobre origen, procesos productivos o impacto de los productos representa uno de los principales obstáculos al momento de comprar alternativas sustentables por canales digitales.

Este dato refleja una demanda creciente por mayor transparencia empresarial y más herramientas para evaluar no solo precios, sino también impactos sociales, ambientales y productivos.

La industria utiliza una serie de estrategias comerciales (como la participación en sorteos o regalos) para promover la venta de sus productos. Es habitual que estas acciones de marketing se desplieguen también en los envases de los productos con el uso personajes infantiles, celebridades, deportistas, entre otros. Muchos de estos ganchos comerciales están específicamente dirigidos a niños, niñas y/o adolescentes, y otros (como el logo o avales de sociedades científicas, del ámbito de la nutrición y/o del deporte), destinados a sus padres y/o adultos cuidadores. La industria las utiliza porque funcionan. Por ejemplo, la ENNyS 2 confirmó la influencia de la publicidad en el comportamiento de compra de los adultos y adolescentes, y el efecto que la publicidad dirigida a los niños ejerce sobre el patrón de compra de sus padres o cuidadores. Es importante tener presente que esta Ley, además de implementar el Etiquetado Frontal de manera obligatoria, regula la publicidad, promoción y patrocinio de productos con al menos un sello de advertencia, buscando así evitar que los ganchos comerciales estimulen la compra de productos que pueden generar un daño a la salud por poseer un exceso en nutrientes críticos”, revela Andrea Graciano, Coordinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición. 

CAMBIOS REGULATORIOS Y DEBATE SOBRE EL FUTURO DE LA LEY

El estudio también contextualiza estos resultados dentro del escenario regulatorio actual: el Gobierno Nacional modificó la normativa en diciembre de 2024, a tan solo un año de haber sido implementada plenamente, flexibilizando ciertos criterios técnicos para su aplicación, y revisando pautas vinculadas a la presentación de la información nutricional y a la publicidad, con el objetivo declarado de reducir cargas regulatorias para las empresas. En la práctica, estas modificaciones implican una implementación más laxa y menos restrictiva respecto del esquema original.

El proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo Nacional, que busca la derogación de la Ley 27.642, tiene muchos argumentos falaces de índole económico, que ya habíamos escuchado antes de su aprobación. Por ejemplo, cuando afirmaban que esta política pública iba a aumentar los costos de producción o que iban impedir la exportación. Sin embargo, las mismas empresas que lo afirmaban ya estaban -en ese momento- exportando productos con sellos de advertencia hacia países donde el Etiquetado Frontal era obligatorio, como Chile y Perú. A partir de la implementación, en nuestro país observamos lo mismo que ya habíamos visto en otros de la región: la presencia obligatoria del Etiquetado Frontal de advertencias transforma las decisiones de compra y frente a un demanda que cambia, también se transforman las góndolas. Entonces la industria alimentaria comenzó a ofrecer productos (nuevos o reformulados) con menos sellos o sin sellos para poder satisfacer esa demanda creciente", sostiene la especialista.

Para respaldar su postura, Andrea Graciano tomó como ejemplo el caso de México, que cuenta con una normativa similar: “Dicen que nuestro modelo de perfil de nutrientes es muy exigente, aunque es el mismo que utilizan allá. En ese país, al mes de iniciada la implementación de la norma, distintas empresas anunciaron una amplia reformulación en su cartera de productos. Esas mismas grandes trasnacionales, que también se encuentran en Argentina, ya pasaron por esa experiencia. Si bien el Etiquetado Frontal de advertencias no busca la reformulación de los productos, observamos que esa suele ser una de las consecuencias de su implementación obligatoria”.

Para los autores del informe del CenaRSEcs-FCE-UBA, el desempeño de la política pública ayuda a explicar parte del debate generado alrededor de estas modificaciones: una herramienta que logró modificar hábitos de consumo en poco tiempo pasó a ocupar un lugar central en la discusión sobre regulación alimentaria.

Hoy lo que tiene lugar es un debate y un cuestionamiento puramente ideológico, porque toda la evidencia científica, libre de conflictos de intereses, da cuenta de que es necesario continuar con esta política pública y que no hay ningún motivo que justifique su derogación. Por el contrario, lo que necesitamos es seguir profundizando en este tipo de regulaciones para poder proteger la salud de la población”, aclara.

Ante la consulta de que si la Ley de Etiquetado Frontal tiene aspectos a mejorar, la Coordinadora de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición asegura: "Sí, la ley de Perú tiene un fuerte componente puesto en las advertencias publicitarias, con la obligación de exhibir el o los sello/s de principio a fin. Por ejemplo, cuando un influencer promueve un producto con exceso en nutrientes críticos, a través de las redes sociales, debe/n mostrarse durante todo el video. Otra cuestión, que muchos desconocen, es que nuestra Ley no comprende solo el Etiquetado Frontal, sino que también regula la oferta y la comercialización de productos con sellos en el ámbito escolar. Lo ideal sería que la población se apropie de todas estas otras regulaciones y exija su efectivo cumplimiento, tal como ocurrió con los espacios libres de humo”. 

DEL CONSUMO RESPONSABLE AL CAMBIO CULTURAL

Las conclusiones preliminares sugieren que el consumo responsable dejó de ser un fenómeno limitado a grupos específicos para transformarse en una práctica cada vez más extendida. La creciente demanda por información clara, accesible y comparable aparece hoy como un rasgo estructural del comportamiento de consumo en Argentina.

Los consumidores buscan comprender qué compran, cómo se produce y cuáles son sus impactos, convirtiendo la información en un elemento central para la toma de decisiones.

En este contexto, la Ley de Etiquetado Frontal parece haber superado su función inicial de advertencia nutricional para convertirse en una herramienta que modifica conductas, redefine prioridades y fortalece la relación entre información, salud y consumo.

El proceso de construcción llevó muchísimos años y la Ley se aprobó en un contexto de pandemia. En ese momento se valoraba mucho el rol del Estado para proteger la salud de la población. Ahora estamos en un contexto bastante adverso por culpa de un desdibujamiento del rol del Estado. Muchas leyes han sido derogadas, desmanteladas o vaciadas de contenidos en este último tiempo. Necesitamos más políticas públicas y un Estado presente que no solo establezca o apruebe leyes, sino que monitoree y fiscalice su efectivo cumplimiento, incluso con sanciones”, concluye.