Los jóvenes son el grupo etario más afectado. Según datos recientes de UNICEF, 8 de cada 10 accedieron o conocen a alguien que haya apostado online. Desde el Hospital de Clínicas de la UBA explican cuáles son las señales de alarma del juego problemático, cómo detectarlo a tiempo y cuándo consultar.
Una persona apuesta de manera online mientras se juega un partido de Mundial
Los grandes eventos deportivos, como el Mundial de Fútbol, impulsan el crecimiento de las apuestas online, un fenómeno que alcanza tanto a adultos como a jóvenes. En este contexto, especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA advierten sobre los riesgos y las señales a las que conviene prestar atención.
“Los grandes eventos deportivos funcionan como catalizadores. El Mundial de Qatar 2022 fue, según varios reportes de la industria, el evento con mayor volumen de apuestas online de la historia hasta ese momento. En la última década, las consultas por juego problemático vinculado a apuestas deportivas online crecieron de manera sostenida”, afirma el Dr. Juan Ingelmo (MN 110.685), médico del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas de la UBA.
Entre las razones que explican esta popularización de las apuestas online, Ingelmo señala:
“Las personas con cierta vulnerabilidad —antecedentes de impulsividad, otros problemas de consumo, situaciones de estrés económico o emocional— tienen un riesgo mucho mayor de que esa experiencia inicial se transforme en algo difícil de controlar. Y los eventos masivos son, en ese sentido, una ventana de reclutamiento involuntario hacia el juego problemático”, resalta el especialista.
No suele resultar sencillo identificar cuándo una apuesta ocasional se transforma en un problema. Según Ingelmo, existen señales de alarma que pueden indicar el desarrollo de una conducta adictiva vinculada al juego. Entre ellas, pensar en las apuestas de manera recurrente, incluso mientras se realizan otras actividades; sentir inquietud o irritabilidad cuando no se puede apostar; necesitar apostar sumas cada vez mayores para experimentar la misma emoción; o haber intentado reducir o abandonar la práctica sin éxito.
También pueden aparecer conductas como apostar para escapar de problemas o de estados de ánimo negativos, mentir a familiares o amigos sobre el tiempo o el dinero destinados al juego, recurrir a préstamos o ahorros para seguir apostando, y perder interés en actividades que antes resultaban placenteras.
Las familias, en tanto, deben estar atentas a señales como “cambios inexplicables en la situación económica, estados de ánimo muy variables, secretismo con el teléfono o la computadora, ausencias o distracciones frecuentes, y la aparición de deudas sin una explicación clara”.
Y advierte que “la persona con juego problemático generalmente minimiza o niega la situación, por eso el entorno muchas veces nota el problema antes que ella misma”.
Sobre las consecuencias que puede tener la adicción del juego, Ingelmo sostiene que afectan prácticamente todas las áreas de la vida de manera progresiva. Entre ellas menciona:
“El entorno es crucial, tanto para la detección temprana como para la recuperación. La mayoría de las personas con ludopatía no llegan solas a pedir ayuda: alguien cercano fue el que empujó, propuso o acompañó ese primer paso”, sostiene el Dr.
Sin embargo, señala que acompañar a alguien con juego problemático es difícil y hay errores comunes que conviene evitar. Entre ellos menciona: “cubrir las deudas sin poner condiciones claras (eso posterga la crisis sin resolver el problema de fondo y puede generar dependencia económica que alimenta el ciclo); la confrontación agresiva, que suele activar mecanismos de negación y aleja a la persona de la posibilidad de pedir ayuda; y asumir que la persona ‘podría parar si quisiera’: el juego patológico no es una cuestión de fuerza de voluntad, es un trastorno con base neurobiológica, y tratarlo como una debilidad moral dificulta enormemente la búsqueda de ayuda”.
“Lo que sí funciona es mantener una comunicación abierta y sin juicio, expresar preocupación desde el afecto y no desde el reproche, informarse sobre el problema, y proponer —con calma y persistencia— la consulta con un profesional. Los grupos de apoyo para familiares, similares a los que existen para otras adicciones, también pueden ser de gran ayuda para quienes conviven con esta situación”, profundiza.
“Esta problemática se observa cada vez más en adolescentes de edades más tempranas y en jóvenes”, remarca Silvia Ongini (MN 69.218), psiquiatra infanto-juvenil del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas de la UBA, y advierte que “es una situación que genera preocupación no solo en Argentina, sino también a nivel mundial”.
Según datos recientes de UNICEF, en el caso de las apuestas en línea, “la edad de inicio está asociada a la apertura de billeteras virtuales, que actualmente ocurre en torno a los 13 años y que funcionan como mecanismo fundamental para apostar”. Sumado a eso, “8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que haya apostado online”, de acuerdo con la organización.
“Las apuestas online siempre son una preocupación cuando hablamos de niños, niñas y adolescentes, porque se trata de una subjetividad en construcción. La idea de apostar dinero para ganar dinero puede parecer algo sencillo y accesible, cuando en realidad implica riesgos importantes”, analiza.
En ese contexto, Ongini destaca la importancia de la prevención y el acompañamiento por parte de las familias, las escuelas y otros espacios de referencia. “Hay que visibilizar el tema sin demonizarlo. Más que juzgar, es importante abrir espacios de conversación y reflexión”, recomienda.
Entre las señales de alarma menciona el aislamiento, la irritabilidad, la ansiedad y una preocupación excesiva por las apuestas en detrimento de otras actividades que antes resultaban atractivas. También advierte sobre situaciones más graves, como utilizar dinero destinado a gastos esenciales para apostar o recurrir a préstamos informales para seguir jugando.
“Ante la duda de un padre o un docente de que un niño, niña o adolescente pueda estar implicado en apuestas online, no hay que dudar en pedir ayuda profesional. Cuanto antes se detecte la situación y se intervenga, mejor será el pronóstico”, recomienda.
Y concluye: “Hay que habilitar el diálogo y la pregunta tanto en las escuelas como en las casas. No sirve hacer de cuenta que esto no existe, sobre todo en la antesala de un Mundial, con Argentina como campeona del mundo y con una enorme cantidad de publicidades que invitan a apostar online”.