Ciencia y Tecnología
Con visión de futuro

LA UBA CREÓ UN INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN EN DISEÑO E INNOVACIÓN

miércoles 19 de agosto de 2026

Con sede en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo  buscará  incorporar las disciplinas proyectuales a las actividades científico-tecnológicas y contribuir a la creación de un conocimiento específico.

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INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN EN DISEÑO E INNOVACIÓN

El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires resolvió, por unanimidad, la creación del Instituto de Investigación en Diseño e Innovación de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), basado en la necesidad de potenciar el crecimiento y desarrollo de capacidades de investigación en el campo del Diseño, comprendido por disciplinas como el Diseño Gráfico, Industrial, Audiovisual, de Indumentaria, Textil, Arquitectónico, Urbano y Ambiental.

El flamante Instituto será sede de los proyectos de investigación en diseño que hasta el día de hoy, no tenían una sede natural para su residencia en la Facultad ni en la Universidad, y recoge los antecedentes históricos en nuestro país del Centro de Investigación en Diseño Industrial (CIDI, 1962-1988), el Instituto Metropolitano de Diseño e Innovación (CMD, 2004-2016) y el Centro Internacional de Diseño del Conocimiento Tomas Maldonado (MINCyT, 2013-2018), todos espacios que hoy no existen pero que también buscaron promover el desarrollo de investigaciones sobre y a través del Diseño, para incorporar las disciplinas proyectuales a las actividades científico-tecnológicas y contribuir a la creación de un conocimiento específico.

El decano de la FADU, Carlos Venancio, destaca que “en medio de un proceso de desfinanciamiento de la educación y del sistema científico-tecnológico, la Universidad y nuestra Facultad, apuestan por el desarrollo académico, la ciencia, la investigación aplicada y la innovación. Un hecho que nos llena de orgullo”.

Tomando en cuenta que las carreras de Diseño tienen una larga tradición en la FADU (Gráfico e Industrial tienen más de 40 años), se impone la pregunta de adónde los investigadores llevaban sus proyectos. Venancio explica que “En su mayoría, se volcaban a una especie de desarrollo informal, hacia dentro de las cátedras, con escaso o nulo vínculo con centros o Institutos, en general por su temática u objeto de estudio. El Instituto además permitirá encauzar institucionalmente los proyectos de investigación, porque algo muy común hoy en FADU, es que muchas cátedras tienen relación directa con prestigiosas Universidades nacionales o del exterior, llevando adelante interesantes proyectos e iniciativas, que la mayoría de las veces permanecen invisibilizados. De hecho la existencia del IDI obedece a la iniciativa de un grupo extenso de docentes –investigadores e investigadoras–, que venían trabajando este proyecto tan importante para nuestra Facultad, que ratifica que nadie hace nada importante solo. El Instituto es todo mérito de ellos.”

Una Facultad en permanente crecimiento

En los últimos años, la FADU fue una de las unidades académicas de la Universidad de Buenos Aires que más creció en términos de matrícula, a valores porcentuales y absolutos.  “Hoy nuestra comunidad está representada por 50.000 almas, que además tiene un modelo de trabajo muy particular, que coloquialmente identificamos como “taller” y está centrado en el desarrollo colectivo: lo común y lo grupal. La sinergia que eso produce es poderosa” y agrega el Decano, “Partimos de una estructura multidisciplinaria y colectiva, con una mirada proyectual, esto quiere decir que se imaginan objetos –en el sentido más amplio– que hoy no existen y para que sea posible que existan mañana. Me gusta pensar que en la Facultad se proyecta el futuro. Entonces, a partir de esa base, esencialmente innovadora, pensando en términos de investigación, el límite de posibilidades de desarrollo es infinito”.

Venancio amplía el concepto respecto a las posibilidades de acción que abre el flamante Instituto “En la FADU existe una mirada transversal y multidisciplinar muy fuerte. Desde la aparición de las carreras de Diseño y su evolución curricular, hoy muchas materias tienen cursadas inter carreras. Además, hay materias, seminarios y materias electivas u optativas que están abiertas a la cursada de estudiantes de distintas carreras y que son, según ellos, las más motivadoras”.

El decano de la FADU mira por el ventanal y parece mirar al horizonte mientras reflexiona “Tenemos que investigar ahora para encontrar las soluciones para los problemas actuales. Porque los problemas que existen ahora, tendrán soluciones que se implementarán en el futuro, sea el más próximo o el más lejano. Es un mecanismo científico obvio… pero esencialmente proyectual”.

La FADU tiene una importante tradición y recorrido en materia de investigación y desarrollo de soluciones en materia de diseño. Sin ir muy lejos en el tiempo, en el transcurso de la pandemia, cuando el sistema de salud estaba colapsado, desde la Facultad se desarrollaron dispositivos que permitieron duplicar la capacidad de los respiradores artificiales, partiendo de una idea muy simple pero que nadie había desarrollado antes y que permitió atender a dos pacientes con la misma boca de salida de oxígeno que antes asistía a uno solo. Una idea simple pero estratégica, que en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, salvó vidas.

En la misma línea sanitaria, el Decano destaca diversos proyectos de investigación en desarrollo en el ámbito del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”. “Un primer caso está vinculado a las operaciones laparoscópicas y dónde se desarrollaron simuladores del espacio de la caja torácica para que los médicos residentes puedan ejercitar las habilidades manuales que requieren este tipo de cirugías utilizando artefactos que recrean (simulan) la práctica sobre pacientes. Es destacable que el desarrollo logró una densidad que provoca la misma sensación al hacer esa práctica que cuando trabaje con el paciente”.

“Pero, además, ahí hay una problemática muy importante que es la extracción de médula ósea en bebés e infantes y que solamente podía aprenderse en la práctica real que es bastante compleja y dolorosa. Para abordar posibles soluciones, se desarrollaron una cantidad de de modelos, materialidades y maquetas que tienen la consistencia del hueso, de la médula ósea, del tejido externo y de la musculatura, para que los estudiantes puedan hacer las prácticas de incisiones y extracciones como si trabajaran en el cuerpo vivo. Eso permite que, cuando lo hacen con los niños ya adquirieron mucha experiencia reduciendo, en forma notable, los tiempos y el nivel de dolor”, se entusiasma Venancio.

“También el desarrollo de maquetas 3D de casos de patologías específicas, permitiendo a los cirujanos definir estrategias y practicarlas para operaciones de alta complejidad. Estas cirugías suelen durar muchas horas. Este modelo les da la posibilidad de practicar exactamente sobre aquello que van a tener que afrontar con el paciente anestesiado. Se evitan sorpresas, se reduce muchísimo el tiempo de anestesia, el riesgo de operación, el dolor y la fatiga de los médicos”, explica el Decano de la FADU,

¿Cómo surgió el proyecto? Venancio lo cuenta así: “Un graduado de la Facultad –cuya madre está en la Cooperadora del Hospital–, se propuso encontrar una solución a diferentes problemas y, por iniciativa propia, llevando su impresora 3D y materiales, comenzó sus pruebas. Cuando desde la gestión nos enteramos, decidimos institucionalizar el proyecto, incorporar investigadores, convertirlo en un proyecto de Investigación más ambicioso y evaluar la posibilidad de llevarlo a otros centros de salud. Es por casos así que la existencia del Instituto multiplica su sentido”.

Primeros pasos

La creación del Instituto de Investigación en Diseño e Innovación de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo generó gran expectativa en Latinoamérica. Desde las etapas iniciales de desarrollo, contó con el aval de la UNAM de México, la USP de San Pablo - Brasil, la UDELAR de Uruguay, entre muchas otras prestigiosas Universidades de la región

“Hoy la prioridad es atender los aspectos organizativos: darle una sede física, organizar los proyectos dispersos o sin sede, también volcar aquellas iniciativas de las cátedras dentro del instituto. Es decir, constituirlos, trabajar sobre la formación de esos docentes que investigan y organizarlos como equipos de investigación. Después tenemos la intención de abrir centros específicos. Incorporar becarios, visibilizar iniciativas, y la posibilidad de ofrecer servicios. Hay mucho por hacer”, cierra Venancio.