UBA y Sociedad
Construyendo memoria

RECUPERAR EL DERECHO A LA IDENTIDAD

jueves 22 de octubre de 2026

En la Facultad de Filosofía y Letras, se lleva a cabo un proyecto de investigación que pretende recuperar la historia de las 601 personas detenidas desaparecidas de esa unidad académica, durante la última dictadura cívico militar.

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DERECHO A LA IDENTIDAD

Imaginar la entrega de diplomas, desde el primer minuto en el cual ingresamos a la Facultad, no es solamente un anhelo sino el motor interior que moldea nuestra identidad. Una identidad que va más allá de las aulas, y que se construye a través de experiencias compartidas con compañeros que se transformarán en amigos de la vida,  y un sentimiento de pertenencia hacia la institución que supera toda expectativa previa.

Cuando llega el día y somos el profesional que soñábamos, y el @ de orgullo está en todas nuestras publicaciones, es el Aula Magna el lugar de encuentro y celebración, con amigos y familiares. 

Esta escena, que muchos vivimos, a otros les fue negada, arrancada.

Incógnita vs Identidad

En diciembre de 1979, el presidente de facto, Jorge Rafael Videla, ante la pregunta de un periodista dijo: «Frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita, no tiene entidad... No está ni muerto ni vivo, está desaparecido».

Poco más de dos años antes, el 22 de octubre de 1977, doce Madres de Plaza de Mayo comprendieron que debían organizarse para buscar a los hijos de sus hijos secuestrados por la dictadura. Así nacieron las Abuelas de Plaza de Mayo y su lucha por restituir su identidad a las hijas y los hijos de personas desaparecidas que fueron apropiados durante la última dictadura cívico-militar.

En este marco, la historiadora y docente e investigadora de la Cátedra de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Samanta Casareto, destaca “el lugar de la universidad, siempre, en esa conexión en la construcción de identidad, desde no solamente la historia, sino también desde la biología, las ciencias sociales, y muchas otras disciplinas”.

La Universidad de Buenos Aires no fue ajena al terrorismo de Estado. Según el Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado (RUVTE) señala que al menos cerca de mil personas detenidas-desaparecidas o asesinadas estudiaron o trabajaron en la UBA durante la última dictadura cívico-militar. De este total, aproximadamente el 90% eran estudiantes. Además, la Facultad de Filosofía y Letras sufrió la desaparición de 601 personas.

Las primeras marchas de las Abuelas de Plaza de Mayo fueron en el año 1977.

La memoria, arma de la vida y de la historia


“Desde el momento mismo que está terminando la dictadura y, de ahí en adelante con la vuelta de democracia y demás, el mundo educativo en general, pero las universidades en particular, empiezan a intentar reconstruir la historia del terrorismo de Estado y de la vida de los compañeros y compañeras detenidos-desaparecidos. Investigar pero sobre todo nombrar, poner en palabras lo que había sucedido”, cuenta Casareto.

En Filosofía y Letras, explica la historiadora “hay toda una recorrida que inicia con una placa en la puerta, donde se ponen los primeros nombres en un intento casi físico, y no solamente racional, de recuperar esas vidas que se habían perdido, de esos compañeros y compañeras que estaban circulando por los pasillos de la facultad con otros que todavía estaban”.

Y ese intento de recuperación no cesó y, al contrario, se fortaleció. En la década de los 90 se crea la Cátedra Libre de Derechos Humanos, a cargo de Osvaldo Bayer, que encara un trabajo con los organismos de derechos humanos y en esa misma aula 108 se hace otro mural donde se pintan a mano los nombres con los familiares.

En 2005, comienza un trabajo sistemático de investigación en los archivos de la Facultad, a través de archivos y entrevistas. Casareto dice “Reconstruimos historias ¿Por qué alguien se cambió de carrera? También tuvimos la chance de descubrir que cierto estudiante era un músico increíble”.

El objetivo era claro: Reconstruir no solamente qué carrera estudiaba o la agrupación en la cual militaba sino, también, dónde vivía, qué colectivos tomaba para ir a la facultad todos los días. Casareto cuenta que “Estamos buscando, por ejemplo, las mesas de exámenes para saber con quienes cursaron  los compañeros y las compañeras desaparecidos", explica Casareto.

Las limitaciones a las cuales se enfrentan son claras.  “Las condiciones en las que estamos transitando nuestra vida laboral y salarial  en la universidad no tenemos tiempos exclusivos para trabajar las más de 600 historias de nivel individual con una profundidad que nos encantaría quienes formamos parte del equipo lo hacemos mayormente de manera militante y ad honorem. Pero sí nos pareció que esta forma de pensar si se conocían de antes, si eran pareja, también nos lleva a veces, digo, a veces la letra ya es algo, el compañero y la compañera, la compañera que escribió su propio legajo, su propia inscripción o las direcciones donde vivían o esto que te decía la escuela, el colegio al que fueron”, relata Casareto.

¡Presentes, ahora y siempre!

En el primer piso de la Facultad de Filosofía y Letras está el aula 108, motivo de orgullo de toda la comunidad académica, es el espacio donde se desarrollan los actos institucionales, como las juras y, también, donde Charly García recibió el título de Doctor Honoris Causa de la UBA.

Ahí fue dónde, en 2011, se tomó la decisión de hacer el mural actual.  Casareto cuentas que “Hacerlo en el aula 108 es mostrar el compromiso de la facultad frente a la memoria, la verdad y la justicia. Decidimos poner las fotos de los legajos, mayormente si los tuvieran, o fotos que nos iban dando las familias o diferentes organismos si no había foto en el legajo y, también, pensamos en poner su edad, porque la interpelación de la edad que tenían los detenidos, las personas que fueron secuestradas por el terrorismo de Estado, también hablaba de la edad de las personas que hoy transitan el aula”.

La historiadora agrega que “Sabemos que para los estudiantes que están entrando ahora en Filo, esto puede parecer una historia del pasado. Entonces también hay que ver cómo nos acercamos a esos nuevos y nuevas jóvenes,  pensando de qué manera les contamos esta historia”.

 

Estudiantes de la  Facultad de Filosofía y Letras trabajan coin Abuelas

 

Derecho a la Identidad

Son muchas las acciones que las universidades desarrollan junto a Abuelas quienes, según Casareto, “se dieron cuenta que esos hijos e hijas de sus hijos e hijas no iban a tener justamente la posibilidad de conocer su identidad. Y las abuelas siempre te pusieron esa mirada en el otro, por lo cual empezaron a trabajar en la recuperación de esa identidad, creando  el Archivo Biográfico Familiar., en el marco de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA”.

Otro ejemplo destacable es el trabajo colectivo que se realiza en el proyecto “Identidad en redes”, por iniciativa de la UNPAZ, que pretende reunir todas las experiencias encararon las universidades nacionales en relación con Abuelas, de forma que aquel que quiera empezar a investigar este tema, no tenga que empezar de cero y de cuenta de la labor y compromiso de la educación superior con el derecho a la identidad

En cuanto al derecho a la identidad,  también Abuelas logra incorporar tres artículos a nivel internacional, vinculados con el derecho a la identidad en la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes. Y el artículo octavo habla del derecho a la preservación de la identidad y a la restitución.

Además, Casareto señala que “la proyección internacional de Abuelas es importante porque hoy esos nietos, nietas pueden estar en cualquier lugar del planeta. Pero, además, Abuelas colabora en materia de adopciones ilegales, que no necesariamente tienen que ver con la dictadura, que es otra realidad de nuestro país” .

Como balance general de muchos años de trabajo, Casareto reflexiona que “la pregunta no es ¿Qué hacemos nosotros por los desaparecidos? Debemos pensar en aquello que ellos nos obligan a hacer a nosotros: traerlos a la vida, con sus memorias, historias, sueños, palabras. Nos interpelan a recuperar diferentes partes de sus vidas, incluso sus bochazos”.

En el año 2011, la facultad realizó un acto en el cual se entregaron los legajos de los estudiantes desaparecidos a sus familias. En ese momento,  un nieto de un detenido desaparecido tomó el legajo de su abuelo y dijo: "Ah, mi abuelo al final no era tan traga, mira, tiene un bochazo, se parece más a mí".

“Para nosotros esa frase, fue la condensación de nuestro trabajo, porque ese nieto que no conoció a su abuelo pudo construir esa relación identitaria justamente en la nota de ese examen”, culmina Casareto.